Silvia Jato: «Soy un animal bastante indomable y con mucho ímpetu»

No mira atrás, se perfuma siempre antes de pisar el plató, le encantan los animales y dice que en su casa el gato es el rey. Nos conquistó con su sonrisa en «Pasapalabra» y hoy la vemos en «La Mañana de La 1». «Nunca miro para atrás, Me conozco y si revisara los programas no pararía de flagelarme», confiesa.


Se cuela en nuestras casas en La Mañana de La 1, a la hora en que disfrutamos de un buen café y una tostada sin prisas frente al televisor. Estamos en agosto, de vacaciones, y Silvia Jato (Lugo, 1971) ha vuelto un verano más. Pero a pesar de las tablas y de llevar más de veinticinco años frente a las cámaras, asegura: «El directo siempre impone y provoca nervios. El día que ya no sienta ese gusanillo, apaga y vámonos». Renovarse o morir. Ese es el lema de esta gallega que se hizo popular presentando Pasapalabra. «Fue mi catapulta y me abanderó profesionalmente. Pero fue una etapa más», dice. Simpática y risueña, confiesa: «Me gusta que me sorprendan».

-Otro verano que te quedas sin vacaciones para presentar «La Mañana de La 1» sustituyendo a María Casado. ¿Cómo ha sido la vuelta a Televisión Española?

-Me quedo sin vacaciones, pero no me importa, porque estoy muy contenta. El reencuentro con el equipo ha sido fantástico y muy bonito. Es como volver a casa. Estoy muy ilusionada.

--A pesar de la experiencia, ¿la cámara y el directo imponen?

-Siempre. Por un lado pienso que si no sintiera ese pellizco cuando se enciende el piloto rojo, no sería humana. Y por otro lado, ese gusanillo es el que te empuja a dar lo mejor de ti frente a la cámara. El día que ya no sienta ese gusanillo, apaga y vámonos.

-Ha pasado un año desde que te pusiste por primera vez al frente de «La Mañana». ¿Qué has estado haciendo?

-He estado volcada en mis hijos, viéndoles crecer y educándoles, un lujo. Conciliar el trabajo con el papel de madre es complicado.

-Has cumplido ya 25 años frente a las cámaras. ¿Qué balance haces?

-El balance no puede ser más positivo. Muchos años de éxitos, de esfuerzo, de un aprendizaje continuo, también de retos y sobre todo sintiendo el cariño del público. Empezó como un juego y se ha convertido en mi medio de vida.

-Has presentado programas de entretenimiento, concursos y hasta galas en Navidades. ¿Te ves presentando un reality?

-Depende del tipo. Tendría que ver el formato, a quién va dirigido, el estilo, los concursantes. Cada nuevo proyecto que me surge lo analizo al detalle para ver si encajo o no.

-Entonces, ¿nunca te dejas llevar?

-Sí. Nunca había hecho un concurso cuando Antena 3 me ofreció Pasapalabra, y decidí lanzarme a la piscina. Y fue un proyecto estupendo. Me gusta que me sorprendan.

-¿Qué recuerdos guardas de tu etapa al frente del popular rosco?

-Muy buenos y entrañables. Pasapalabra fue mi catapulta. Me abanderó profesionalmente y me siento muy satisfecha y orgullosa de haber formado parte de la historia de este programa, pero fue una etapa más. Fueron cinco años fantásticos, con un equipo maravilloso, y le deseo todo lo mejor. Es un buen programa con un formato extraordinario y ahí sigue estando, al pie del cañón y que siga por muchos años más.

-¿Te arrepientes de algo?

-Nunca miro para atrás. No me gusta verme, soy muy crítica y exigente conmigo misma. Me conozco y, si revisara los programas, no pararía de flagelarme. Empezaría: «Esto lo podría haber hecho de otro modo, aquello lo podría haber enfocado desde otra perspectiva. Cuando salgo del plató, pienso: «Mañana será otro día».

-Poca gente sabe que fuiste elegida Miss Galicia y que trabajaste en el mundo de la moda.

-Pues sí, efectivamente. Otra etapa más de mi vida, y de la que aprendí mucho. Fueron años intensos, de mucho trabajo, de plena dedicación, de horarios imposibles, de continuos viajes. No habría valido para dedicarme a la moda, es un oficio en el que para mantenerte, te exige mucho. Pero guardo bonitos recuerdos de mi relación con los modistos.

-¿Hiciste pasarela y publicidad?

-Desfilaba y también hice sesiones de fotos para revistas. En mi época coincidí con Laura Ponte, Cristina Piaget, Elena Barquilla…

-¿Cómo diste el salto a la televisión?

-Pues de casualidad. Me hicieron una entrevista en la televisión gallega para contar mi experiencia en el certamen de belleza de Miss Europa y charlar de mi trayectoria. Les gusté cómo daba en cámara y me llamaron para que presentara Sabor a ti. Y ahí empezó todo.

-Cuando empezaste, ¿cuál era tu objetivo?

-Divertirme y, sobre todo, aprender. Yo no conocía el medio ni estaba convencida de si iba a poder hacerlo o no. Y me lo tomé como un juego. Recuerdo que al principio estaba la Silvia de la televisión y la Silvia de casa. Pero pronto me di cuenta de que frente a la cámara no puede haber dobleces, de que tienes que ser tú misma, ser alguien transparente y natural.

-¿Tu espontaneidad, tu sentido del humor y tu sonrisa son tus armas para conquistar a la cámara y meterte al público en el bolsillo?

-Sí. Frente a la cámara no vale interpretar, porque desde casa no te creen. Yo soy un animal bastante indomable delante de la cámara. Tengo mucho ímpetu.

--Lo cierto es que estás estupenda. Parece que el tiempo no ha pasado por ti .

-¡Qué bien! Procuro no abandonarme, cuidando mi alimentación y sintiéndome bien, pero sobre todo asimilando que los años pasan. El paso del tiempo te da la sabiduría y madurez que necesitas.

-Tus pequeños placeres son...

-Estar con los míos, mis niños, mi familia, mis amigos. Además, disfruto mucho de la lectura y el cine y me encanta cocinar para mis hijos.

-¿Alguna manía?

-Antes de salir a plató y empezar con el programa, me perfumo como si fuese a ir a una gran fiesta. Y además, utilizo rotuladores fluorescentes de colores para diferenciar las secciones y los temas que vamos a abordar.

-Tu asignatura pendiente.

-Haber hecho Veterinaria. Me encantan los animales. Desde niña siempre me han gustado mucho. El rey de la casa es nuestro gato.

-Como buena gallega que eres... ¿Qué te pierde de tu tierra?

--Todo. Los paisajes, el mar, la gastronomía, el clima. Como soy de Lugo, me encanta el pulpo con cachelos.

-Una palabra con la que te sientas identificada.

-Impredecible.

-¿Te gustan los cambios?

-Sí. De hecho, los busco, los necesito. Renovarse o morir.

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