Riviera Maya, más allá de la pulserita

YES

TAMARA RIVAS

El principal foco del turismo en México es un cóctel en el que se mezcla la cultura milenaria maya con la naturaleza, el ocio nocturno y una gastronomía en pleno proceso de ebullición a orillas del mar Caribe. Con todo eso, ¿qué más se puede pedir? Ah, sí? ¡un tequila güey!

19 ago 2017 . Actualizado a las 13:50 h.

Cuando alguien, haya tenido el placer o no de estar en México, escucha las palabras Riviera Maya, casi de forma automática su mente empieza a trabajar hasta trasladarse a un paraíso de extensas playas y hoteles en los que el lujo y el todo incluido van de la mano para intentar que el cliente disfrute de una estancia única. Y todo eso es cierto. A lo largo de los 140 kilómetros que separan la localidad de Puerto Morelos, al norte de la península de Yucatán, hasta Punta Allen, existen infinidad de complejos hoteleros, entre los que destaca la cadena Palladium, en los que el viajero puede disfrutar de las calidades de un spa cinco estrellas, relajarse con la atención inmejorable de unos empleados que siempre esbozan una sonrisa, empaparse en la gastronomía autóctona y foránea de la más alta calidad o disfrutar del placer de no hacer nada en una tumbona escuchando las olas del mar Caribe mientras bebe un cóctel cuyo sabor ya nunca podrá olvidar.

Todo eso suena muy bien, y muchos viajeros se ven tentados a no moverse de las instalaciones hoteleras. Pero Riviera Maya es mucho más que un todo incluido. Es la perfecta conjunción de cultura, naturaleza y gastronomía aliñada con el carácter afable y tranquilo de sus gentes que hará que una vez que la pises, lo único que pienses sea en volver.

Hablar de Riviera Maya es hablar de los mayas, una civilización ancestral poseedora de un conocimiento de las matemáticas y la astronomía impropio de su tiempo y que durante alrededor de 3.000 años se extendió por diversos estados de México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador.