La Anne Geddes gallega está en A Mariña

TODO TERNURA Cuando nacemos, somos frágiles, únicos y especiales. La fotógrafa María José Legaspi pone alma y corazón en cada sesión de «newborn». Estos «recién» son un regalo... para comérselo

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Una cámara. Y paciencia, delicadez, pasión por el trabajo... Son las herramientas de esta mariñana que es capaz de llevarte al mundo más tierno, un bebé dulcemente dormido entre frutas o verduras, posando sobre un tronco de árbol o en la imagen más angelical. La bautizamos como la Anne Geddes mariñana. Es María José Legaspi. Podemos decirlo no solo por lo que refleja en esas cándidas fotos, sino también por el minucioso cuidado que acompaña a cada sesión. La profesional saca ahí el lado más materno y empatiza con los pequeñines, «enamorándose» de cada uno de ellos como lo hacemos desde aquí viendo sus fotografías.

LA AUSTRALIANA, SU ÍDOLO

La fotógrafa australiana Anne Geddes es la clara inspiración de esta ribadense. En una época «difícil» de su vida, cuenta Legaspi, contactó con ella. Su email obtuvo respuesta. Geddes le pedía que no se rindiera, cuenta emocionada. Y no lo hizo. El 90 % de sus trabajos se relacionan con recién nacidos: «Empecei cuns clientes que son amigos meus -recuerda- e o seu bebé, que se chama Francis. Eu quería intentar durmilo para facer unha foto que lle vin a Anne Geddes, que é un referente para min; e saíume tan ben que a partir de poñer a foto, presentala a concursos e subila á miña páxina de Facebook, empezaron a pedirma os clientes e así foi». Las sesiones newborn, dice, están creciendo tanto en su estudio como el sonido gu gu ta ta: «Normalmente temos oito á semana como mínimo». Su hija Goretti, de 17 años, le ayuda a prepararlas. La niña a la que su mamá también sacó infinidad de fotografías domésticas cuando lo digital aún no experimentaba el bum de hoy: «Na miña casa hai moitas fotos familiares impresas. Ese olor a papel... é tremendo, é marabilloso!» Lo que buscan los padres y madres al contratar el servicio a Foto Legaspi es inmortalizar un momento único y especial en sus vidas recurriendo a la profesionalidad que se percibe en cada clic. La del norte se fue al sur a formarse y fue Mamen Sh quien le enseñó en Jaén la técnica que luego ella ha pulido, imprimiendo su estilo propio.

SESIONES ZEN TOTAL

«Facemos unhas fotos de embarazo ata que nace o bebé protagonista da reportaxe. Se nace na semana 40 ou 41, cos nove meses de xestación, facemos as fotos cando ten entre seis e vinte días; e se é prematuro esperamos a que pese tres quilos», señala la artista. Es vital saber antes, dice, sus hábitos de sueño, alimentación, si tiene cólicos... Una vez puestos en materia, con un atrezzo preparado con ayuda de su prima Vanesa Villarino y ropa customizada, María José Legaspi explica que, para lograr un estado que luego se ve reflejado en esas caritas relajadas, en la fase REM que dura unos siete minutos y es el sueño profundo, utiliza un sistema de meditación con ellos en el colo, «unha técnica que me ensinou o meu amigo Juan Luís Amor», dice, apoyada con la aplicación Baby Susher. Ese sonido blanco les familiariza con los latidos del corazón de mami, que escuchaban en su vientre, antes de venir al mundo. Incluso la profesional viste una camiseta de su madre para que huela a ella. Así se les ve a ellos, felices, encantados, zen total: «Algunha nai dime cando chega á noite á casa ‘¿canto me cobras por durmilo?’».

Más detalles de sus sesiones, en las que estar pendiente del reloj es lo de menos: la sala se aclimata a una temperatura alta y adecuada y se usan bolsas de agua caliente porque las mantas eléctricas están prohibidas; ella recurre a trucos para que los bebés no noten que están solos en la caja; una pluma sintética y antialérgica que utiliza «para que xesticulen e sorrían nas fotos»; en las mantas o alfombras se evita que suelten pelo; utiliza desinfectantes y viste calzas y rodilleras, y mascarilla «en caso de que sexa prematuro»... «Os pais e avós quedan encantados. Son moi agradecidos, é un traballo moi graficante», señala. Adora el trabajo.

A veces, las cosas se «tuercen». Pero quedan para llenar todo un álbum de anécdotas: «Teño unha dun neno, xa non recén nado, que estaba sentado ao pé dunha tarta de cumple, de verdade, e fixo pis por enriba da tarta». Y no es el primero, por cierto, que cae directo sobre el pastel de turno. Es que son tan dulces estos modelos que yo me los comería... ¡a besos! ¿A que sí?

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