Después del pádel surf, llega el pilatesurf

EL NUEVO DEPORTE DEL VERANO se practica en el mar. Y, más concretamente, sobre la tabla de pádel surf. Así se suma otro elemento al esfuerzo deportivo, que es la necesidad de mantener siempre el equilibrio para evitar el chapuzón.... o no.

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Es el deporte de este año, el que se ofrece en los resorts internacionales de nivel y la última moda entre las estrellas que presumen de abs y palmito en sus cuentas de Instagram, y más ahora que no se cansan de mostrar sus actividades en sus destinos veraniegos. El pilates en tabla de pádel surf ha llegado también a aguas gallegas y desde el inicio de este verano se puede ver en la playa de Santa Cristina, en Oleiros, de la mano de Marea Surf School. Juan Latorre asegura que lo «importó» de sus viajes por todo el mundo como monitor de windsurf y de kitesurf y defiende los beneficios de una actividad que en muchos casos también se ofrece con la opción de yoga, otra de las opciones clásicas para los surfistas.

Juanma Portela, el monitor de la actividad en esta escuela, asegura que se le podría denominar aquacrossfit por la combinación de agilidad, fuerza y equilibrio sobre medio acuático. Se practica con las tablas de pádel surf de los participantes amarradas a una estrella, una plataforma flotante desde la que se guían los ejercicios y que tiene capacidad para acoger a ocho deportistas a un mismo tiempo. Esta disposición facilita ver al monitor y la rápida corrección de las posturas.

Portela reconoce que si bien lleva años impartiendo pilates en otro tipo de escenarios, esta actividad supone un paso más porque «o desequilibrio que aporta a táboa é bo e axuda a manter unha boa posición e a facer ben os exercicios». Las tablas de pádel surf, debido a su densidad y medidas, ofrecen una buena estabilidad, pero el hecho de practicar ejercicio sobre ellas les confiere un punto de inestabilidad mucho mayor del que tienen cuando se practica el remo únicamente, y es contra lo que tienen que enfrentarse los deportistas para no caer al agua.

ZONA CORE

Portela no le resta dificultad al entrenamiento e indica que lo que se busca es que los participantes se fuercen y asuman los desafíos que conlleva la práctica de este tipo de pilates. «Hai que desafiar ao propio corpo, prefiro que caian, pero que saian da súa zona de confort», remarca, aunque matiza que la inestabilidad se controla, la mayoría, en los primeros diez minutos de práctica.

En clases de unos 50 minutos, en Marea Surf School se centran en ejercicios que trabajan la conocida como zona core, los músculos de la parte central del cuerpo, los estabilizadores. «Traballamos moito os cambios de posturas, a axilidade, a rapidez e todo mesturado co desequilibrio resulta moi divertido, moito más que unha clase normal, ao traballar cun toque dinámico pásase ben e non fai falta participar nunhas olimpíadas para facer un bo entrenamento», puntualiza Portela, que cita como ejercicios tipo de los que se practican en sus clases desde las sentadillas, a los abdominales, los trabajos de tríceps, posturas de refuerzo de los músculos de la espalda, como el gato, o entregas de balón que retan a los participantes.

AMBIENTE PLAYERO

El ambiente playero de este tipo de prácticas es otro de sus atractivos y uno de los motivos por lo que está triunfando en múltiples arenales. «Ao estar na auga, co son do mar e co sol é moi agradable, moito máis que practicar pilates nun ximnasio», reconoce el monitor como otro de los reclamos de esta actividad, que asegura que atrae, sobre todo, a deportistas de entre 26 y 46 años. Portela recomienda dos sesiones semanales para comprobar los beneficios de una actividad que ayuda a tonificar los músculos y a lograr lucir palmito este verano. «É certo que tira un pouco, pero calquera está preparado para facelo e o nivel vaise adquirindo», comenta este entrenador, que reconoce que la mayor parte de los deportistas que se apuntan al pilates en tabla de pádel lo hacen ya con una muy buena forma física. El viento y las olas condicionan la actividad, pero la experiencia en Galicia en el campo del surf y la opción abrigada que ofrecen las rías gallegas permite trasladar este deporte a zonas más resguardadas en caso de un empeoramiento del tiempo, lo que facilita que se pueda practicar todo el verano.

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