Ponme un helado de morriña

NI VAINILLA NI NATA. En estas heladerías no se lo piensan dos veces. Las nuevas propuestas, vestidas de sabores raros, exóticos y diferentes, son las más requeridas. Desde helado de chocolate con churros, helado a la plancha, de aceite de oliva hasta uno bien fresquito de pétalos de rosas en San Valentín. No hay elección... ¿con cuál te quedas?

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Ángela Barros / S. F., Yolanda García, Natalia Vázquez / S. F.

Es automático. Ese motor que se enciende y nos empuja a refrescarnos tras horas y horas de playa. El termómetro de las heladerías sube para darnos el gusto de que nuestra temperatura corporal baje. Ese frío y ese sabor incomparable. Y es que poder disfrutar de un helado que nos deje la mar de fresquitos es uno de los mejores placeres del verano. Y de la vida. Y ya si hablamos de sabores, la boca se nos hace agua cuando vemos la vitrina que han preparado para la ocasión. Ahora a ver quien elige...

Para empezar la aventura es importante coger fuerzas y no quedarnos helados y perplejos por la cantidad de sensaciones que recorrerán todo nuestro cuerpo. La heladería Puerta Real abrió sus puertas en A Coruña en el 2013. Después abrieron en Santiago en la rúa dos Bautizados y en Ourense en la Praza do Ferro. Es el quinto verano que llevan con las manos llenas de un firme y laborioso trabajo. La creatividad y el progreso es uno de los caminos que mejor conocen. «Para la feria de la Ciudad Vieja de A Coruña hicimos un helado de Estrella Galicia y otro de sidra asturiana y, en la primera feria de la cascarilla, elaboramos la cascarilla y la convertimos en helado», explica David Rodríguez, dueño del local. Los sabores tradicionales siempre permanecerán en nuestras vidas, pero cada vez son más los consumidores que los quieren exóticos y diferentes. ¡No te quedes con las ganas!

«Entre los helados autóctonos tenemos el de tarta de Santiago, frambuesas con morriña y licor café», detalla David. Para no quedarnos con la duda nos explica un poco más. «El de tarta de Santiago lo estrenamos allí y es uno de los favoritos. Está hecho siguiendo la receta tradicional de la tarta, con almendra y huevo, con un suave toque de canela, piel de limón y, por supuesto, decorado con la cruz de Santiago», aclara. «El de frambuesas con morriña se trata de un sorbete basado en un cóctel y con un sabor muy gallego: tiene una base de Albariño, con un toque de frambuesas y licor de mora», describe. Lleva 5 veranitos acompañándoles con un gran toque italiano. «El de licor café es un clásico. Para potenciar el sabor lleva el café hecho en una cafetera italiana», apunta. «El de crema hindú se elabora con una crema de chocolate blanco que aromatizamos con múltiples especias, entre las que destacan el curry jaipur, la nuez moscada y la pimienta rosa. Dejamos la leche macerando toda la noche con las especias para que se impregnen de su sabor antes de elaborar la crema de chocolate», argumenta David. Desde la Provenza francesa, «el de crema provenzal se realiza con una vainilla infusionada con lavanda durante horas y leche fresca de Mesía», cuenta. Con una gran demanda llegamos al mascarpone con higos: «Combina la suavidad de este queso con una mermelada a base de higos», señala.

Y aquí no acaba el asunto. Si queréis un toque aún más dulce, vamos de repostería casera. «Tenemos helado de milhojas y red velvet [una tarta de bizcocho y café]», afirma David. «Para elaborar el de milhojas preparamos las láminas y una vez horneadas las rellenamos con helado de nata fresca». Y por último, su gran vistosidad le define muy bien. «Para el de red velvet elaboramos la tarta y la combinamos con una crema a base de queso y leche fresca», asegura.

Estos son solo 6 de los más de 40 sabores que tendréis expuestos. Ahora solo os queda decidir y ¡a saborear un buen verano! 

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¿Quieres uno de chocolate con churros?

En tema de gustos, no hay nada escrito. Bueno, aquí sí toca escribir. Y saborear. Y ahora que el veranito está a nuestra vera, a la verita nuestra... ¿a que apetece un helado? Frío, dulce, cremoso, tentador y en ocasiones puede que original. Para buscar recetas más peculiares paramos en plena ruta en la heladería artesana de Yöglio, marca gallega que nació en el 2013 en Foz y ahora vende en siete comunidades y cuenta en Galicia con nueve puntos de venta. No vas a ver expuesto su helado de chocolate con churros, pero ese sabor existe allí. El gerente, Francisco Oca Pernas, reconoce, fruto de su experiencia, que el cliente habitual acaba pidiendo los mismos sabores y el abc es fresa, vainilla y chocolate. Además, dice, «cuando presentas una novedad, al principio funciona por el tirón pero después es difícil».

 El más raro: el de pan

«En los primeros años presenté novedades pero realmente hay que ir a lo que la gente pide. Para que el helado tenga esa calidad y esa textura hay que moverlo», explica. Sí que elaboran helado de aceite de oliva, de aguacate y de tomate natural pero son helados que fabrican «a la carta y piden restaurantes», aunque no suelen tenerlos en tienda. En esta ofrecen al cliente de la calle alrededor de 50 sabores. «Vienen y piden lo que ven en la vitrina», señala. «Puedes innovar en cuanto a texturas y mejorar fórmulas para no estancarte», concluye.

Seguro que Francisco habrá probado por el mundo algún sabor que confirma que no hay límites hablando de helados. Contesta: «Sí, un helado de pan que comí en Italia... ¡Y sabía a pan!».

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«Hacemos helado vegano de aceite de oliva»

Para que se hagan una idea el helado de aceite de oliva recuerda un poco a la mayonesa, hablamos del sabor, claro. Quien lo cuenta es Miguel Maroño -chef y propietario del restaurante Xanela en Betanzos-, que explica que hoy en día hay que tener oferta para todos: para veganos, vegetarianos y celíacos. No es un helado corriente, ojo, en vez de estar hecho con una base de nata o leche, se usa aceite de oliva, pero no uno cualquiera: tiene que ser aceite de oliva virgen extra. «Lo tenemos en carta desde hace 4 meses y el 80 % de la gente lo pide porque les llama la atención». Eso sí, según Miguel, el gusto es muy extremo: «Al que le gusta le gusta muchísimo; pero al que no le gusta, no le gusta nada».

Lo que lo hace especial

Este novedoso helado vegano sin gluten fue creado tras varias pruebas, y la idea vino porque al chef le encantan los aceites. «La cabeza no para». ¿Y de qué está hecho? La base es un coulant de chocolate, bizcocho triturado a modo de tierra, y el helado de aloe. «El aceite casa muy bien con el chocolate, además genera un contraste de frío-calor del coulant (caliente) con el helado frío que lo hace especial. Es una doble combinación: contraste de temperaturas y de sabores, que lo hace delicioso», dice el chef, que lo compara con un clásico de la merienda o del desayuno: pan con chocolate, rociado con un poco de aceite de oliva y una pizca de sal. «Está riquísimo». Palabra.

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¿Helado a la plancha? «Isto hai que levalo para Fox xa!»

Para todo hay una primera vez. Hasta para comer un «helado frito a la plancha». Sí, sí, le aseguro que ha leído bien y que no necesita cambiar de gafas. Hablo del itim pad, uno de los postres más populares de Tailandia, que se elabora en una plancha especial con la cualidad fundamental de permitir congelar el producto vertido en ella. Y ya puede disfrutarse sin necesidad de coger un avión al país asiático.

Así se hace un helado a la plancha Helados de morriña

En su expansión mundial llegó a Galicia. Acaba de aterrizar en la Pizzería A Viela de Foz, donde lo promocionan bajo el nombre de Ice&Roll, con una imagen creada por Tatatá Deseño de Lugo y con un lema, «el helado en directo», acorde con tiempos en los que ver cómo se cocinan los alimentos y los showcookings están en auge. Entró en el establecimiento que regenta el lucense afincado en Foz Alejandro Vázquez, quien descubrió el invento en Barcelona y ni corto ni perezoso dijo: «Isto hai que levalo para Foz xa!». Y lo trajo. Empezaron la semana pasada con el éxito propio de lo novedoso. «Hai que argallar, o mundo é dos atrevidos», afirma quien lleva ya 35 años de experiencia hostelera y que está al frente de otro restaurante veterano en Foz, O Carro. «O xeado frito, que hai que rebozar, é unha cousa distinta a esta e iso é o que estamos acostumados a ver. Pero este tamén é frito porque se fai á prancha», señala.

Ingredientes naturales

Me pido uno de frutas del bosque y plátano. Sabores hay también de fresa, chocolate, piña, oreo, kit kat, filipinos... Mi topping es el de almendra picada. Otras coberturas a elegir: siropes de fresa o menta, chocolate blanco, chocolate negro, frutos del bosque, lacasitos, M&Ms, fideos de chocolate o de colores, nata, miel... «O que máis se está a pedir, o máis habitual, é o de froita e galletas. Aos nenos encántalles con oreo», dice. Según sea de uno, dos o tres sabores, más un topping, cuesta 2,95, 3,95 y 4,95 euros. Y cada topping extra, 0,50.

La clave del sabor radica en que se utilizan ingredientes naturales y en que el helado se hace delante de tus ojos. Merece la pena esperar unos minutos, ver cómo el helado va tomando forma. Después, no hay nada como refrescarse llevándose a la boca el contenido de una tarrina tan vistosa en una tarde de verano. Ya se sabe que comemos con los ojos... pero al introducir la cucharilla en la boca, la cremosidad de la preparación y la textura de las frutas se convierte en grata experiencia sensorial.

Así se cocina, paso a paso

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1.Echar los ingredientes

No tarda mucho en llegar la plancha a la temperatura que se requiere, entre los 25 y 30 grados bajo cero. Eso permite preparar el «itim pad» tailandés o Ice&Roll, como lo llaman en la Pizzería A Viela de Foz, donde se ofrece desde hace una semana. Se pican encima los ingredientes elegidos (frutas, galletas...) y se vierte una base líquida de nata, yogur y leche. 

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2. Mezclar el preparado

Los sabores elegidos se mezclan con la base láctea y se revuelve todo junto sobre la plancha para que se vaya enfriando dicha mezcla y consiga alcanzar el punto óptimo de congelación. Con la ayuda de una espátula, punteando, se tritura y tritura hasta lograr una textura fina y cremosa. 

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3. Extender y enrollar

En la parte final se sigue trabajando con la espátula, que también sirve de ayuda a la hora de extender sobre la plancha todo el preparado, «antes de que se pase de frío». Tal y como se ve en la imagen, es el momento de hacer los rollitos del helado. Se colocan en la tarrina, se añade el topping y... ¡a disfrutar!

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