¡Que te den una buena tosta!

...Y BIEN TOSTAÍTA Si es que su secreto está en la masa. Y en la base bien crujiente. La montaña de productos no puede venirse abajo: queso, perejil y ¡a aguantar lo que se les venga encima!

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Ángela Barros /S. F., Begoña R. Sotelino, Cándida Andaluz

No falta de nada en los bares y restaurantes gallegos. Sobre todo cuando la alarma del fin de semana se enciende y la gaita empieza a sonar. O quizás lo que suena sean nuestras tripas. Ese sonido que nos indica que algo está pasando y el hambre se apodera de nuestro ser. Y entre tanto sonsonete nos disponemos a salir a tomar algo. ¡Decidido! Vamos a por todas y a por ¡tostas! Eso sí, hay que olvidarse de la vergoña galega, que el último trocito puede que tenga ese sabor especial. Así que de tostas va la cosa. Y no de cualquier tipo, sino que haberlas hay de lo más original. ¿Te atreves a probarlas?

EN PANDILLA Y PARA COMPARTIR

El clima de Galicia y las propiedades de su tierra definen muy bien todos los ingredientes del restaurante Abica, en A Coruña. Un lugar de encuentro tan cercano que «casi todo el mundo viene en grupo o en familia», nos comenta Antón Saez, dueño del local. La carta sorprende a todos sus clientes cada 2 meses, pero el poder de algunos de los productos del local -tras 8 años de aniversario- les hace quedarse para no irse. «Lo más clásico es la tosta de chicharrones con queso de tetilla y la de bacalao con pimientos. Estas nunca salen de la carta», apunta. ¡Que no se diga que no son fieles a sus clientes! Eso sí, innovando en todo su recorrido. Y recorriendo este local nos encontramos a Samuel y Matías, los dos camareros que nos impresionan con las tostas más vistosas: «De base todas tienen el pan tostado de Carral, concretamente un tamaño exacto para su elaboración», explican.

Uno siempre tira por su tierra y los clientes ya saben a lo que vienen. «Lo que intentamos hacer es que el producto siempre sea de la mayor cercanía posible», explica. Esto tiene sus ventajas y no solo en el público, sino que «le permite al producto ser de temporada, fresco y natural, contaminar menos por el tiempo requerido de transporte y conocer socioeconómicamente la zona», describe Antón. Así que, aprovechamos la buena pinta que tienen para desvelaros cómo se elabora cada una de ellas.

Empezando por la de bacalao con pimientos, «estos se meten al horno, se asan, se les quita la piel y se cortan, tras esta capa está el bacalao que se confita y se desmiga y por encima un poquito de ajo. El toque final es gratinarlo». Seguimos con la de chicharrones, pero ¡cuidado!, que no vale cualquiera. «El chicharrón tiene un porcentaje determinado de grasa para que moje bien el pan y quede todo con sabor y, por último, se pone el queso encima y se termina de gratinar». Dejamos para el final una de las más vistosas, cecina con ciruela confitada: «Es una capa de tomate triturado con aceite y sal, una capa de cecina, y el toque final, las ciruelas. Se deshuesan, se cortan y se confitan». Ojo con las capas, ¡que no se te desmonten!

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CON CERVEZA Y CORTOMETRAJES EN VIGO

A principios de este año, Alberto Cameselle, de la cervecería La Leyenda (Venezuela, 84), ponía en marcha junto a otros tres hosteleros, una asociación destinada a dar brío al espacio que todos ellos comparten: el barrio de Casablanca, una zona que antes de que El Corte Inglés lo fagocitara todo, ya tenía personalidad propia. El centro comercial sigue siendo un estupendo gancho, pero los negocios que están a su alrededor se reivindican, ya que no todo en Vigo se cuece en el Casco Vello, Churruca o Rosalía. La Leyenda es uno de los locales con encanto de la céntrica área, un espacio agradable y colorista, y tan activo como sus vecinos, porque como hosteleros no se conforman solo con dar de comer y beber. Aspiran también a alimentar el espíritu y en el grupo todos organizan actividades. Conciertos, festivales de cortometrajes, monólogos, citas after work y sesiones vermú forman parte de su agenda habitual.

La Leyenda es de los veteranos. Tiene 30 años y a Cameselle, que se hizo cargo del local hace un par de años, le preocupa mantener su esencia. Su vermú de barril es tan legendario como su nombre y provoca procesiones matinales los domingos. La comida también es una parte importante de su oferta. La apuesta gastronómica camina por la senda del tex-mex (hamburguesas gourmet, tacos, burritos, perritos picantes…) y las tostas también son referencia fija en la carta: de gambas al ajillo con gulas y alioli casero, champiñones con jamón y huevos de codorniz, chorizo caramelizado con crema de queso y de lacón, fundido de tetilla y tomate natural. Sencillo pero efectivo. «De hecho, por ahí empezamos, aunque luego nos atrevimos a más y por la respuesta de los clientes, estamos acertando», explica el profesional que, de paso, recuerda que ya está abierto el plazo para presentar pequeñas películas a la tercera edición del concurso Cortos y Cañas.

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DE CANGURO EN OURENSE

La Brava abrió sus puertas hace un año y medio en la capital ourensana. Verónica Salgado Gómez y José Manuel Díaz González iniciaron una aventura gastronómica basada en productos ecológicos. Combina la oferta vegetariana y vegana con la introducción de animales exóticos. ¿Una contradicción? No, aseguran. Cada vez son más las pandillas en las que hay algún componente que no come animales muertos y faltaba un lugar en el que todos pudieran compartir un buen pincho, tapa o menú. En la carta de La Brava destacan las tostas. Entre ellas, sorprende la de canguro preparada con mahonesa de curry. «En Ourense no hay muchos sitios en los que poder degustar estas carnes. Es alternativo y con el canguro nos está yendo muy bien. Tanto, que hemos ido sumando otras, como la de camello, que se puede comer en hamburguesa», nos cuentan en el local. No solo es curioso y apetecible el producto principal, sino también los que lo acompañan. En La Brava solo usan para sus tostas pan de Cea y aceite de oliva virgen extra. «Es el único que utilizamos, exceptuando las hamburguesas veganas, y eso se nota», explica José Manuel Díaz. No solo atrae al local la oferta de camello. Los clientes, muchos vegetarianos, apuestan por sus tostas realizadas únicamente con productos de la tierra o con alguna que añada en la receta queso de cabra.

«Nosotros apostamos muy fuerte por la filosofía vegetariana y por todo lo que tenga que ver con cuidarse, pero eso no quita ofrecer a los clientes otras cosas. Somos versátiles», afirman los propietarios. Las tostas funcionan muy bien. Tras la estrella, la de camello, en La Brava triunfan también otras más clásicas, como la de cecina, queso, jamón ibérico con setas y tumaca o pulpo a la plancha sobre patata panadera. Y, claro, todo acompañado con patatas bravas. «Las de verdad, con su receta original», subrayan. Vámonos ahora de hotel para seguir nuestro camino de migas de pan.

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CON PULPO Y SAN SIMÓN EN A ILLA

Entre las aguas de la Ría de Arousa tenemos el plácido placer de encontrarnos con Carmen, chef de cocina, y Rafa, el maître del restaurante Plácido en el Hotel Carril, Pontevedra. Llevan diez años compartiendo momentos en este local y muchos de sus productos se han anclado en sus vidas. «Al principio el montadito de foie con rulo de cabra y paleta ibérica lo sacamos en un menú pensado para ser ofrecido de forma temporal, pero gustó tanto que ahora lo pasamos a la carta», explica Carmen.

Entre tantos productos y sabores, «la de pulpo con queso San Simón es la más requerida por los clientes», detalla. Para su realización solo se necesita «que el pulpo esté previamente cocido, el pan tostadito en su punto, unas lonchas de queso San Simón ?al horno para gratinarlo?, pimentón de la Vera y aceite virgen». Por su variedad que no sea, porque tienen hasta su propia mermelada «la de rulo de cabra lleva una mermelada de manzana verde y tomate, que hacemos nosotros», puntúa. Siguiendo por nuestro sendero bien tostaíto, tenemos «la de ventresca con tomate triturado natural y pimiento del piquillo y otra de lacón, queso de tetilla y su toque de pimentón», detalla Carmen. Quizá las recetas se vean en otros locales pero el toque final de cada uno es lo que los diferencia. En los pequeños detalles está el secreto.

Y si vuestro problema es que no estáis alojados en el hotel, no os preocupéis, cualquiera puede disfrutar de su comida. Y de sus maravillosas vistas en la terraza brindando con un buen Albariño.  

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