¿Es Galicia la nueva Canarias?

Paradojas del destino y el tiempo, el anticiclón de las Azores se ha instalado en el Norte y en vez de empaparnos de lluvia nos lanzamos al mar en pleno marzo. ¿Somos el nuevo destino de sol?

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Si preguntásemos a un turista cuál es la primera imagen que asocia con Galicia, muchos dirían la lluvia. Nuestra fama está bien justificada. Por la situación geográfica, somos el comité de bienvenida de la inmensa mayoría de los frentes que van de la mano de las borrascas que circulan por el Atlántico. Pero a veces las etiquetas son un lastre difícil de quitarse de encima. Si bien es cierto que los días grises son abundantes a lo largo del año, las predicciones realizadas desde los medios nacionales, en algunas ocasiones, dan a entender que la premisa es colocar un símbolo de lluvia en caso de duda o por lo menos una nube. Sin embargo, la meteorología es una ciencia cargada de matices importantes.

Ahora parece que la realidad meteorológica ha dado un giro copernicano de 180 grados. Galicia lleva años disfrutando de un tiempo seco y con temperaturas altas. Paradojas del destino, desde que en el 2013 amenazaron con que nos quedásemos sin verano hemos encadenado un largo período, que se mantiene hasta hoy, con un claro predominio de días soleados y calor. Y no solo durante el verano. Lo realmente sorprendente es lo que sucede en el resto de las estaciones. El último año la lluvia ha brillado por su ausencia. Desde hace tiempo nos preguntamos dónde se han metido las borrascas. Salvo algún episodio aislado, los temporales atlánticos han pasado por alto Galicia y la nieve parece habernos olvidado. Incluso podríamos decir que los pronósticos se han vuelto un poco aburridos. Lo bueno de trabajar de hombre del tiempo aquí es que nunca falta trabajo, porque la variabilidad es algo cotidiano.

CHAPUZÓN EN MARZO

Últimamente, sin embargo, tengo la sensación de dar el tiempo en Canarias. Desde hace ya demasiados meses el pronóstico diario tiene el mismo protagonista, el anticiclón de las Azores. Este sistema meteorológico ejerce de escudo frente a las bajas presiones que tienen como destino nuestra comunidad. Y como su nombre indica, durante la mayor parte del año suele tener su centro de acción sobre las Azores. En otoño e invierno abandona nuestras latitudes y se retira hacia el sur manteniendo, eso sí, su influencia sobre las Canarias. Esa es la razón por la que el archipiélago sigue recibiendo turistas de octubre a junio, porque saben que allí el sol está garantizado.

Sin embargo, el anticiclón lleva un par de años abandonando de forma frecuente su posición natural y situándose al norte de Galicia. Desde ahí bloquea cualquier intento de que las borrascas nos afecten. Esto explica por qué la lluvia ha desaparecido. El pasado mes de abril, por ejemplo, fue uno de los más secos de la historia. Ocurre además que desde las islas británicas, el anticiclón, cuyos vientos giran a favor de las agujas del reloj, desplaza aire cálido procedente del norte de África. Es decir, no solo tenemos días soleados sino también calor. Una de las jornadas más cálidas de la historia reciente de Galicia se vivió en septiembre, cuando se superaron los 35 grados en buena parte de la comunidad y se llegó a marcar 42. Llama la atención que el día más caluroso del pasado verano no haya sido ni en julio ni en agosto. Esto va en sintonía con una realidad que se viene constatando desde hace años, que el período estival dura cada vez más. Actualmente septiembre goza de muy buena fama.

El pasado 9 de marzo de nuevo se registraron valores de hasta diez grados por encima de las cifras habituales en ese mes, alcanzándose los 30 grados. En este nuevo escenario, Galicia se ha convertido en una región donde los días son soleados y las temperaturas invitan a la playa. A nadie le parece ya extraño darse un chapuzón en marzo. Incluso está cambiando algo que hasta ahora era un cierto hándicap en un día de calor, la temperatura del agua. En las Rías Baixas, por ejemplo, en verano oscila entre los 13 y los 17 grados. Hace unos días alcanzó los 18 grados.

Por si fuera poco, si levantamos la lupa de Galicia ocurre algo curioso. El anticiclón, como hemos dicho, impide el paso normal de las borrascas. Pero estas tienen que seguir su camino. Así que tienen que tomar nuevas rutas, bien hacia el norte o hacia el sur. Cuando contornean las altas presiones por el sur, muchas veces llevan consigo el mal tiempo hacia Andalucía y Canarias. Hay una regla que se cumple en muchos casos que indica que cuando en Canarias hace mal tiempo, en Galicia luce el sol. Históricamente eso era considerado como una rareza meteorológica, pero en el último año ha ocurrido muchas veces. Todo esto puede ser una consecuencia de la variabilidad del clima y, por tanto, que muy pronto volvamos a ser lo que siempre hemos sido. Pero también puede ser una huella del calentamiento global, que lo está cambiando todo.

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