Irene Junquera: «Soy visceral total. Primero hablo y luego pienso»

Después de diez años, esta madrileña tropical, como se define, ha decidido cerrar su etapa en «El Chiringuito» para continuar «Zapeando». No para de trabajar, no hay quien le siga el ritmo. Solo hay que ver el vídeo de su twerking que se ha hecho viral. Su conexión con Galicia va más allá de su novio, Cristian Toro.

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Transmite el mismo buen rollo por teléfono que cada tarde en Zapeando. Es optimista por naturaleza, aunque algo también tiene que ver el sol y el deporte. Después de dar la campanada en el 2016, no le pide mucho a este año. Se conforma con avanzar. Y para avance el que hace para YES: «Habrá más vídeos», explica después de hacer viral (225.000 reproducciones) su versión de Despacito.

-¿Le has metido un gol a Pedrerol?

-Yo no diría eso para nada. Es algo que yo ya llevaba un tiempo planteándome y ya está, pero no ha sido un gol.

-Él confía en que volverás. Pero ¿el que mucho abarca poco aprieta?

-No dejé el programa por no poder dedicar el tiempo necesario, pero sí que es verdad que cuando haces muchas cosas es complicado. Yo salgo a las diez de la noche de la radio, y le decía: «Oye, Josep, no me convoques cuando hay Champions, porque la primera parte no la voy a poder ver». Quiero hacer las cosas bien. No es cuestión de no poder abarcar, sino de cerrar etapas, y yo creía que la de El Chiringuito ya estaba.

-¿Cuesta no perder los nervios en las tertulias de «El Chiringuito»?

-Es difícil, porque estás siendo totalmente tú mismo, y si te gusta el fútbol, como es mi caso, es inevitable no dejarse llevar, además lo que estamos defendiendo es verdadero, es en lo que creemos, y todos sabemos lo que pasa cuando nos llevan la contraria. Pero los nervios no, más bien te dejas llevar, que es la magia que tiene ese programa.

-¿Eres muy visceral?

-Soy visceral total. Primero hablo y luego pienso lo que he dicho. Hago y luego digo: «¡Dios!». Pero prefiero arrepentirme de lo que hago que decir: «Esto no lo hago por miedo».

-¿Hay que ser muy payaso para trabajar en «Zapeando»?

-Yo creo que no, pero hay que tener mucho sentido del humor. Es guionizado y te tienes que sentir cómodo con lo que estás diciendo, si eres una persona muy seria y te ponen a decir ciertos chistes, igual no sabes cómo llevarlo, a lo mejor a mí algunos no se me ocurrirían, pero me siento cómoda.

-Frank te canta esto de «No puedo vivir sin ti...» porque «No hay manera» de que os separéis laboralmente hablando.

-Es un ni contigo ni sin ti. Estamos en Zapeando y a continuación nos vemos en la radio y me dice: «Otra vez aquí». Y le digo: «¡Pero si me has fichado túu!». Nos llevamos superbién.

-¿Quién es mejor entrenador, Frank Blanco o Josep Pedrerol?

-Son distintos, pero los dos son muy exigentes. Son incansables. Frank no sé cuántas horas está al día en su casa, yo te diría que las ocho para dormir y ya está, y Josep igual. Te inculcan mucho lo de trabajar, trabajar, sin horarios y sin historias, para llegar adonde quieres.

-¿Eres una madrileña que nació en el lugar equivocado? Eres más de mar que nosotros...

-¡Ay, cómo lo sabes! Me encanta Madrid y no lo cambiaría por nada, pero lo digo siempre, yo soy tropical. A mí me gusta el calor, las palmeras, la arena y el mar. Soy madrileña tropical.

-¿Y cómo llevas el frío?

-Yo cada final de verano estoy mal, y les digo a mi novio y a mis amigos, no sé cómo sobrevivo cada año al invierno. Es verdad que luego llega el frío, y también me gusta, pero cuando sale el sol soy otra persona, me da la felicidad total.

-¿Te habrán enseñado las playas gallegas, no?

-Yo tengo una casa en Foz.

-¿De antes de estar con Cristian?

-Sí, sí. Fíjate en la primera cita que tuvimos, hablando me dice: «Yo crecí en Viveiro...». Y yo: «¿Cómo? ¡Si mi madre tiene una casa en Foz!». Una casualidad, porque mi madre hace seis o siete años se compró una casa en Foz, y vive allí. A mí me encanta, está muy lejos de Madrid, pero siempre que puedo voy.

-Tu madre es a la única persona a la que le haces caso, ¿nunca le desobedeces?

-Sííi. Claro. Me dice que me tengo que relajar, estar más calmada, y yo: «Mamá, soy así. Porque mueva la pierna en la tele no significa que esté nerviosa». Sí que le desobedezco, pero le hago caso en muchas cosas porque ella ha vivido mucho.

-¿Qué locura tienes en mente?

-¡Uy, no te lo puedo contar! Es una locura deportiva, es un reto que me han propuesto y estoy trabajando en ello, tiene que ver con la bici de carretera.

-¿Lo del deporte te lo han contagiado ?

-No, no, desde pequeña siempre he sido muy deportista. De hecho, los días que no hago deporte, que no puedo por lo que sea, me pasa un poco lo que hablábamos antes con lo del tiempo, me siento mal, pesada, que me falta algo.

-¿Con quién te gusta ver el fútbol?

-Con alguien que me conozca, porque así puedo ser yo misma. Así puedo desfogarme, gritar... Soy muy forofa viendo el fútbol, pero me gusta ver los partidos con gente, y si la gente es de otro equipo, me motiva más.

-¿Te gusta el pique?

-Me gusta, me gusta. Si ganamos, claro.

-¿Eres muy competitiva?

-Sí, sí, sí, muchísimo. En Zapeando cuando me ponen el juego de la semana, me encanta, pero como pierda ya estoy refunfuñando, y suelo perder, que es lo peor de todo.

-El 2016 fue un año brutal, ¿qué tendría que pasar este 2017 para superarlo?

-Uff, no me hace falta superarlo, con seguir creciendo, que sigan saliendo proyectos, tener la sensación de avanzar. Lo que no me gusta es sentir que me puedo estancar, si siento que estoy creciendo o un reto, o en el mismo pero avanzando, me conformo, y que esté todo el mundo bien.

-¿Te acuerdas de cuando eras anónima?

-Sííi...Yo puedo andar por la calle tranquilamente.

-Pero cuelgas un vídeo y lo peta.

-Pero no tengo la sensación de nada, es como algo muy natural, que ha sido muy poco a poco. Sigo haciendo lo mismo que hacía.

-¿Te esperabas tanta repercusión?

-Hay gente que dice: «Eso lo hiciste buscando...». A mí lo que más me gusta hacer en la vida es bailar, y dije: «¡Ay, me encanta esta canción!», anda que lo grabo, y no sabía ni que iba a subir el vídeo. Tengo en mente hacer más, porque me encanta bailar, no fue para provocar ni nada, es algo muy natural.

-Tu camino va muy paralelo al de Cristina Pedroche, ¿habrá boda sorpresa?

-Qué va. Ella fue muy rápido, yo ya llevo cuatro años con Cristian pero no es algo que se me pase por la cabeza.

-¿Ni con sorpresa ni sin sorpresa?

-No, estoy muy bien así. Llegará seguro, pero no es algo que diga: «Tengo muchas ganas» o que me haya planteado toda mi vida. Cuando llegue llegará.

-Eres muy alegre, ¿qué te da bajón?

-Soy de extremos. O estoy muy contenta o de repente me pasa algo, alguna cosa menor, y me da bajón. Me duran muy poco los bajones. Yo creo que la clave está en que cuando me pasa algo malo, intento siempre ver la solución, me enseñaron a no centrarme en el problema; si no la tiene, intento no comerme la cabeza, y si la tiene y está en mi mano, haré lo posible por arreglarlo. Me da mucha pena las cosas que pasan en el mundo, o el maltrato a los animales, y en la medida que puedo, ayudo. Lo que está fuera de mi mano intento no pensar en ello.

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