¡Quiero ser yogui como mamá!

SON LOS YOGA KIDS No pasan de los tres años, pero ya se han convertido en los reyes de las asanas. De la mano de sus madres o acoplados entre sus brazos practican sus primeras posturas de yoga. Este postureo es del bueno: no aporta más que beneficios.


Más altos que los árboles, más ágiles que un gato, tan bonitos como una flor... así son los yoga kids de esta nueva generación. Aún pueden contar sus años con una sola mano, pero agarrados con la otra a la seguridad de sus madres prueban a realizar sus primeras asanas. En Kamala Yoga de Cambre la profesora Reyes Novo ejerce de maestra para iniciar a estos niños en una práctica que no solo beneficia sus cuerpos, sino también sus mentes. «El yoga les ayuda a mejorar su concentración y su autoestima, además les da alegría y fomenta su creatividad, su imaginación», explica. Por supuesto la coordinación y el equilibrio también entran en este juego que no tiene un componente tan místico como pudiéramos pensar.

DORMIR BIEN

Dormir bien, comer o ser capaces de concentrarse son algunos de los grandes retos que los niños afrontan en los primeros años de su vida. Y el yoga puede ayudarles a alcanzarlos. Para captar su atención, en la clase se recurre a figuras de animales o plantas que despierten su imaginación. A pesar de sus pocos años entienden y siguen la explicación con interés y se muestran encantados de compartir con sus madres este momento de diversión. El vínculo madre-hijo se fortalece. Y las dos partes del binomio se relajan, liberan el estrés y aumentan su bienestar.

Muchas celebrities ya lo han descubierto y lo comparten con sus hijos. Si buscas en sus cuentas de Instagram podrás ver preciosas fotos de Drew Barrymore practicando con su pequeña Olive, o de la supermodelo Gisele Bündchen con su hijo Benjamine en una sesión de yoga en la playa con la puesta del sol de fondo. También Elsa Pataky enseña las asanas a sus gemelos Tristan y Sasha.

Solo el ver las fotos ya resulta relajante. Pero no te confundas, porque la magia del yoga tiene sus límites y si tienes una fierecilla en casa ninguna postura te la convertirá en un corderito. Los niños siempre van a necesitar correr y saltar. Pero el equilibrio entre los dos tipos de actividades les beneficiará en su desarrollo y también mejorará la vida familiar.

Nuestros yoga kids son capaces de saltar como las ranas y esconderse como los caracoles, aunque en ocasiones necesiten un apoyo para no perder pie. Anímate a extender tu esterilla y práctica este Om a dos voces que te cautivará y te hará sonreír.

Namasté.

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