Bustamante: «¿Cómo me va a dejar Paula la ropa sobre la cama? ¡Tengo 34 años!»

«Yo me entrego, siempre lo doy todo». Es el as en la manga de su blazer, su prenda fetiche. Le vimos nacer a los 19 años en «OT» hace ya 15. «Radicalmente intenso», Bustamante actuará en Vigo el próximo viernes, 21 de octubre, y en A Coruña el 22. «Para mí es siempre como la primera vez», confiesa a YES.


A Coruña

El amor que siente hacia su hija Daniella le define «por encima de todo», asegura. Incluso de su condición de artista, que descubrió de niño, cuando su padre le ponía en casa a cantantes mexicanos y David los escuchaba soñando convertirse en uno de ellos. «Y fíjate, quién me lo iba a decir». El tour Amor de los dos, con el que ha triunfado en México, le llevará «a darlo todo» el próximo viernes de la mano de Cávea Producciones en el Palacio de Congresos Mar de Vigo a partir de las 21.00, y el sábado, en el de la Ópera de A Coruña también desde las nueve. Bustamante, que ha dejado su nombre para reivindicarse en su apellido, recibe una semana antes a YES en pleno rodaje de un videoclip para la serie Amar es para siempre, que le ha dado la oportunidad de convertirse en David Benavente. «Vamos como locos, ¡te lo juro! Voy a full. Pero he tenido la suerte de participar en dos capítulos de Amar es para siempre. De jugar a ser actor por unos días [risas]».

-¿Qué tal la experiencia?, ¿también tienes madera de actor?

-Bueno, ja, ja, ja. Me gusta, está siendo muy divertido, pero no estoy preparado, me faltan tablas. ¡Solo espero que no sean muy crueles conmigo!

-Recién llegado a Madrid del «tour» de «Amor de los dos», que te ha hecho reencontrarte con México. Un guiño al principio. ¿Cómo ha sido, cómo está yendo la gira?

-Vengo de una semana de locos. Ha sido muy intenso. Voy a full. Actué en Acapulco, Barcelona, Jerez, Granada, Mallorca... Este tour me ha dado la oportunidad de volver a las canciones que siempre me han gustado y que conocemos todos. Como Dos hombres y un destino o Cobarde. Canciones que hemos bailado y coreado. Es el concierto favorito de mi carrera. Me lo he pasado increíble. Está siendo brutal.

-Quince años de carrera artística para el chico de 19 que era albañil y tenía un sueño claro.

-¡Sí! Y miro atrás y me siento muy orgulloso. Porque yo en cada momento lo he dado todo de mí. Y cuando uno lo da todo, no se le puede reprochar nada. Así que miro estos 15 últimos años como un padre a un niño. Yo no tenía entonces las tablas que tengo ahora, pero en cada momento entregué lo mejor de mí. Y eso me ha llevado a ser quien soy.

-Tu as en la manga.

-¡Siempre! Soy muy pasional. Vivo la vida con pasión siempre. No sé hacerlo de otra manera.

-¿Cómo nació «Amor de los dos», tu noveno álbum de estudio?

-Son canciones que siempre he escuchado, que me ponía mi padre de pequeño, cuando yo tenía la edad de mi hija Daniella. Siempre han estado ahí. Soñaba en convertirme en uno de esos cantantes mexicanos que escuchaba y veía en la tele. Fíjate, yo quería ser como el de La mochila azul. Esas canciones me llevan a momentos muy bonitos de mi infancia. Después de veinte años yo quería hacerme este regalo; este homenaje a las generaciones de nuestros padres y nuestros abuelos, que nos lo han dado todo. Y ser un poco el puente que les une con nosotros y los jóvenes de hoy.

-Si digo Alejandro Fernández, ¿qué dices tú?

-Lo primero, es un grandísimo amigo. Y un ídolo. Yo he tenido la suerte de conocer a mi ídolo y conseguir que él también me admire a mí. Son un cariño y una admiración mutuos. Disfruto muchísimo con él. Hace poco estuvimos en el Festival Internacional del Mariachi en Guadalajara. Y fue increíble.

-«Be music, my friend», dices en Instagram. ¿Qué tiene la música que es para ti mejor que el agua!

-Yo soy un gran admirador de Bruce Lee y de las artes marciales. Soy cinturón marrón de kick boxing, hago boxeo. Entonces, recordando el anuncio abrí mi cuenta en Instagram. La música es parte de mi vida, de mí, de mi personalidad. Cuando estoy contento en casa canto, en el coche voy cantando, soy de los que cantan en la ducha... Siempre.

-Quince años del primer «OT». ¡Y ha sido posible el reencuentro! Lo veremos.

-Ha sido muy emocionante. Y mira que fue complicado juntarnos a todos, porque cada uno tiene su vida, su carrera. Yo lo he dicho, estamos viviendo un momento irrepetible, brutal, que nadie ha vivido ni vivirá nunca. Me trae tantísimos recuerdos. Los miro y parece que no ha pasado... ni una semana.

-¿Por los primeros «triunfitos» no pasa el tiempo o qué?

-Yo creo que hemos mejorado, como el buen vino, ¿no? Jajajajaja.

-¿Cómo ves ahora a tus compañeros, quince años después?

-Yo los conozco. Yo les miro a los ojos y ellos me miran a mí... y no hace falta más. Aparte de nuestras familias, no hay nadie que se conozca tanto. Hemos convivido durante cinco meses las 24 horas. Esta es una conexión brutal. Operación Triunfo ha sido mi universidad. Es un sentimiento que, aunque tardemos meses o años en vernos, no se pasa. Todo sigue igual. Es así de mágico.

-Pero la fama cuesta. Y supone presión. Tú mismo lo has dicho en entrevistas en televisión. La última, en casa de Bertín Osborne, donde has revelado que esa intensidad ha llegado a llevarte al psicólogo.

-Sí, es que hay que saber digerirlo... sacarlo fuera, expresarlo. No sé, esta no es una vida normal en el sentido de que tras el trabajo vuelvo a mi casa cada día. Llevo dos meses sin estar con mi familia. En esto hay momentos feos, malos, muy malos, y también maravillosos, grandiosos, es como en la vida normal pero todo multiplicado por mil.

-Felicidad y dolor son inseparables, a veces. ¿O no?

-Sí, a veces sí. Es que es como una montaña rusa. Pero, gracias a Dios, parece que hemos sabido llevarlo.

-Con estilo. En tuyo percibimos una evolución. ¿Qué mérito tiene tu mujer, Paula Echevarría, en ese cambio?

-Eso es un topicazo. Nos pasa como a todas las parejas, al final uno influye al otro, pero no nos metemos mucho. Como pareja, nos damos libertad.

-Entonces, ¿mandas tú en tu armario?

-Pues claro... jajajajaja. Cómo no, a ver... ¡Tengo 34 años!, y Paula ya tiene bastante con vestir a nuestra hija, ¡cómo me va a vestir a mí! A ver... son tonterías que se dicen, porque ella es un referente en estilo, de lo cual me alegro más que nadie. Pero, lógicamente ¡imagínate! ¡Imagínate que tiene que ponerme la ropa encima de la cama para vestirme! Yo tengo mi estilo, mi personalidad.

-¿Sientes aún mariposas en el estómago cada vez que pisas el escenario, como la primera vez?

-Sí. Siempre. Siempre es para mí como la primera vez. Amo, amo profundamente mi trabajo. Lo amo y lo temo a partes iguales. Yo soy muy perfeccionista. Me gusta que todo sea soberbio, grandioso. Pero no siempre puede ser. Mi voz me dice: «¡Nene, tómate unas vacaciones!». Pero no puedo. Me dicen que debo dosificar. ¿Dosificar, qué es eso? Yo no sé hacerlo, no podría ser pausado y tranquilo. Entonces no sería yo. Soy intenso y exagerado. Siempre.

- Pero no eres Supermán...

- No. Soy un tío muy normal. Apasionado, muy mío. Tengo mis virtudes y mis defectos. Soy... no sé. Cuando subo a un escenario soy un artista, pero cuando se apagan las luces, de verdad, soy solo así. Como ahora. Me encanta estar en casa, pasear de la mano con Paula, quedar a comer con los amigos, hacer deporte. La normalidad. Yo pincho la burbuja, no puedo vivir como artista las 24 horas.

- Te recordamos en «OT» diciendo «Yo no lloro» y rompiendo a llorar. Ya no es así. ¿Madurez?

- Bueno, bueno... Me sigo emocionando muchísimo. Soy muy emocional.

- Uno de tus éxitos, «Cobarde». ¿Has sido cobarde por no ser sincero en el amor?

- No. Yo soy valiente siempre.

-Tu hija Daniella es el gran regalo que te ha hecho la vida. ¿Por qué con dos eles?

- Porque queda más bonito escrito [risas] Es que me fascina esa doble ele, y algún día me la tatuaré.

- Has dicho que te gustaría tener otra hija. ¿Aún sientes ese deseo?

- No, no, ¡ya no! Cuando tuve a mi hija fue especial. Las niñas te dan un amor... todo. Y además mi hija juega al fútbol. ¡Y a lo que haga falta!

-Paula y tú sois un matrimonio de anuncio. ¿Photoshop, hay o no truco?

- No. Somos como cualquier otra pareja. No hay secretos. La cosa está en aguantarse y seguir. Por amor. Mi familia es el gran triunfo de mi vida.

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