Verónica Sanz: «Los políticos deben saber que no les vamos a dejar escapar»

Lleva las riendas de «Las mañanas de Cuatro» en este agosto caliente en política: «Esto no se puede permitir. Hay que arreglar el país». No se muerde la lengua y tiene una debilidad: el Barça. De niña forraba carpetas con fotos de Guardiola, confiesa Sanz.


A punto de llegar a un sitio en el que pueda parar. Así, en marcha, pillamos a la presentadora de Las mañanas de Cuatro. Verónica Sanz aviva un agosto candente en política. «Nuestros políticos no se han ganado las vacaciones. A trabajar. Menos titulares y más reunirse, trabajar y pactar para intentar arreglar el país», dice. Tiene 34 años, una niña de dos y medio, las cosas claras y «buena suerte» también en el trabajo, donde no ha sufrido el trato sexista que señala hacia otras compañeras. Ella vive feliz en la pregunta: «Para mí poder preguntar es un privilegio». No se muerde la lengua y admite una pasión desde la infancia: el Barça.

-¿Cómo se lleva el verano bajo los focos, quema la pantalla?

- ¡No, la verdad que aquí se está mucho más fresquito que en cualquier otro sitio! En el plató estamos aclimatados. Con el calor que hace, mejor que en la calle seguro.

-En el plató fresquitos, pero dándole fuerte a la política, que últimamente está que arde.

-Fíjate que tenemos que poner el aire acondicionado a tope. En el plató se nos calientan los tertulianos, se nos calientan los entrevistados y se nos calienta todo el mundo, porque estamos en una situación insólita. Jamás en un mes de agosto había habido tanta incertidumbre política ni tanto que comentar a este nivel. Siete meses y medio de interinidad, de incertidumbre, que no podemos cerrar así como así.

-¿Cómo estamos?

- Viviendo un momento histórico en el que no podemos dejar de preguntar. De estar ahí. De seguir contando lo que pasa.

-Hasta los políticos se han marcado un «abierto por vacaciones». O eso han dicho. ¿Cómo interpretas tú el gesto?

- Quienes tienen la suerte de tener un trabajo llevan en muchos casos trabajando de sol a sol todo el año. Cuando la gente va mes a mes saliendo adelante como puede, solo faltaría que no pudiesen tomarse un mes de descanso. Ahora... lo de los políticos es distinto. Lo que les tenemos que exigir a los políticos es que no se muevan del sitio, ¡nada de vacaciones!, hasta que solucionen la situación. No estamos hablando de dos semanas. Llevamos ocho meses así. No, no lo podemos permitir.

- ¿Y si se van a la playa y pasa que la cosa se arregla sola?

- Ja ja ja. Yo no lo veo.

- Entonces confías en un fin próximo para esta larga interinidad.

-No es eso. ¿Se han ganado las vacaciones? Sintiéndolo mucho, nuestros políticos no se han ganado todavía las vacaciones. La undécima legislatura ha sido la más fugaz de la historia. La duodécima no sabemos si la vamos a llegar a comenzar. Ustedes, de lunes a viernes, a trabajar, ¡con propuestas! Menos titulares y más reunirse, trabajar, y vamos a pactar para intentar arreglar el país.

-¿Qué debe hacer el periodista?, ¿cuál es su papel?

-Acercar lo que ocurre. Descifrar lo que dicen los políticos. Traducir. Ayudar a la gente a atar cabos y comprender. Es que los políticos no son claros y están siempre pensando en las elecciones. El periodista debe saber hacer la pregunta clave.

-La pregunta es clave. ¿Por qué?

-Es la piedra angular de la construcción del relato informativo. Tenemos que reivindicar las preguntas, ¿cuántas veces nos encontramos en ruedas de prensa en las que se nos dice: «No admite preguntas». No puede ser. Es nuestro deber preguntar, reivindicar la pregunta y la repregunta. Ellos están ahí para responder.

-¿Pero te cuesta o no preguntar?

-Pues la verdad es que no. ¡No, no, no! Me encanta poder hacer preguntas. Es un privilegio. Yo lo disfruto. Sin ser borde ni nada por el estilo, con educación. Pero que se den cuenta los interlocutores, en especial los políticos, de que no les vamos a dejar escapar fácilmente. En televisión está muy bien analizar los gestos, el discurso, la cadencia. No solo lo que se dice, sino cómo se dice. La televisión permite esto.

-¿Has tenido que morderte la lengua alguna vez?

-Te diría que no. Siempre me he sentido muy libre de preguntar lo que he querido.

- Eres madre de una niña de dos años. ¿Concilias o te apañas?

-Yo no he cogido reducción de jornada, aunque es algo que ayuda a muchas mujeres porque la verdad es que nos lo ponen difícil. Ser mujer no es fácil en ninguna parte del mundo, pero yo he tenido suerte. No solo en mi trabajo. Mi pareja ve la paternidad como yo. Se involucra. Si alguien le pregunta cómo hace si estoy de viaje: «¡Soy su padre!». No tengo problema en eso.

-Te hemos visto salir en defensa de Sara Carbonero, por la persecución mediática y el trato injusto que, dices, sufre como mujer.

-Sí. Si fuese un hombre sería distinto. A Iker Casillas no se le señala con el dedo por la paternidad. Y a Sara Carbonero se le ha señalado con el dedo por incorporarse al trabajo a seis semanas de dar a luz. Se le ha perseguido constantemente. Hay un machismo que persiste en la sociedad. Yo siempre salgo en defensa de una compañera.

-Según Michael Moore, Trump llegará a la Casa Blanca.

-Aún estoy tratando de encontrar el adjetivo. Intolerable. Trump representa lo peor. Y más para la mujer. Y en esto no debemos consentir que nos llamen exageradas.

- Pasión blaugrana. ¿Dónde nace esa afición tuya al fútbol?

-En lo emocional. El fútbol te hace ser parte de una comunidad.

- Guardiola forró tus carpetas.

-¡Sí, pero no era el único! Luke Perry también estaba ahí... [risas]

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