Inma Bermúdez: «Me encanta ver en otros baños mi portarrollos»

Se ha ganado el Premio AD Diseñadora del año 2016 por el ingenio de sus diseños para grandes marcas como Lladró, Marset e Ikea. De hecho, es la única española que trabaja para el gigante sueco. Todo empezó diseñando un lavabo siendo becaria. Y ahora lleva una década.


?Me llaman Inma Smart porque el tema de solucionar problemas lo tengo en la primera línea de briefing», cuenta esta risueña diseñadora murciana y afincada en Valencia, cuyo mueble favorito es la cama porque «me encanta dormir», confiesa. Sus accesorios y mobiliario de baño diseñados para Ikea los tienen hasta sus colegas, «y cuando voy a su baño y veo mi portarrollos del váter, me pongo muy contenta», explica. Para los suecos ha diseñado unos 40 productos después de triunfar como becaria con su lavabo Killanger, aún en venta. En Lladró, su santo y seña son los Parrots, que tiene hasta Alaska, posicionando hace seis años a la marca en prestigiosas revistas deco como Wallpaper. Ella dice que ha tenido suerte. Pero tiene algo más. Y es que su lámpara candil de Marset, sin cables, ha conseguido llegar al Moma, al Pompidou y a la Fundación Louis Vuitton.

-A todos nos encanta Ikea pero al final no queremos una casa 100% Ikea.

-Ikea gusta porque ofrece un catálogo actual, contemporáneo y con un diseño escandinavo y eso nos atrae . Pero yo recomiendo tener diferentes gotitas de diseño en casa. Me encantan las cosas heredadas. Tienen un valor emocional que a veces es más interesante que lo estético. No hay que hacer el copia-pega del catálogo de Ikea. Cada cual tiene que aportar su granito de arena. En Suecia, les encanta parecerse al vecino por tanto les viene fenomenal tener todas las casas iguales. Pero en España, queremos que al vecino le vaya fatal (risas).

-Y tú ¿cuántos diseños de Ikea tienes en casa?

-No tengo muchos porque casi todos me vienen de herencia. Mi pareja es alemán, arquitecto, y sus abuelos tenían un gusto fantástico. Como muchos familiares no quisieron llevarse nada, estamos plagados de muebles de la historia de su familia. Son preciosos y usables. En casa tengo los lavabos que diseñé en el 2006 para Ikea, prácticos y con doble uso, no porque sean míos sino porque, como más cosas de la marca, resuelven problemas prácticos.

-¿Eres de decorar tu casa en cada estación?

-No, yo tengo que ir descubriéndola poco a poco, según voy viviendo en ella. La vas haciendo con el uso para saber lo que vas necesitando.

-¿Cuesta en general a un diseñador introducirse en la plantilla?

-Sí, es difícil. Yo no estoy en la plantilla de Ikea pero ya llevo 10 años. Lo bueno de trabajar para Ikea es que hace todo tipo de cosas para el hogar. No es habitual. Entonces es un caramelito para los diseñadores. Pero no puede dar trabajo a todos. Yo tuve la suerte de tener una beca con ellos, triunfar con un diseño y, a partir de entonces, trabajar a distancia desde Valencia.

-¿Y es la típica empresa a la que si mandas el CV te contestan?

-Creo que no aunque te responderán de manera fina y elegante pera decirte que no. Mucha gente me contacta para pedirme ayuda y yo les digo que yo ni siquiera mando propuestas mías aunque tenga una buena idea. Espero a que me manden un briefing. Porque ellos trabajan con dos años de antelación y ahí pueden pasar muchas cosas. Es muy difícil que tú llegues con tu idea y encajes en su planning.

-De momento eres la única española ¿no?

-Sí, pero un español, Tomás Alonso, ha hecho con ellos una colaboración puntual para una colección que sale cada dos años con diseñadores de más nombre.

-¿Cuáles son las cosas prohibidas en un diseño de Ikea?

-Los briefings no siempre son iguales porque hay diferentes tipos de proyectos. Son muy, muy rigurosos con la seguridad de los diseños para niños. No pueden tener fallos. Y lo que sí está prohibido es transportar aire por tanto todo debe caber en embalaje plano o ser apilable para ser asequible. Los briefings no son extensos pero son tantos los límites que marcan, que a veces es bastante difícil. También es genial porque el reto es tan duro que la satisfacción es mayor.

-¿Paga bien Ikea a sus diseñadores o también son low cost?

-Cobramos por encargo. Es un cliente normal ni súper bueno ni malo. Pero te da también otro tipo de cosas. Yo para diseñar me he ido a China, a India, y puedo tener experiencias como que tú hoy me hagas una entrevista. Todo porque es Ikea, algo que si no, probablemente no sucedería.

-Bueno pero tú también trabajas para Lladró, otro grande. ¿Qué cuentas de ti en esta marca?

-Yo siempre me pongo en la piel del cliente. Si el cliente se llama Lladró tengo que hacer algo que transmita emoción, amor, familia, vender otra historia nada que ver con algo que se embale en un paquete plano. Vendemos objetos con un uso, no meramente decorativos, y siempre con una historia que transmitir. En Ikea prima la funcionalidad. Pero Lladró me ha parecido un reto mucho más duro que Ikea. Es ingeniería pura. Pero a mí me gusta tener siempre un briefing, si no parece que me enfrento a un océano. Las limitaciones me ayudan a centrarme.

-¿Cuáles son las tendencias que más van a condicionarnos?

-Yo no sé lo que vendrá porque me caen encargos muy acotados, como un jarrón en tonos verdes. Solo soy un eslabón de la cadena y no sé mucho más de todo lo que viene detrás.

-¿Qué cosas faltan en el mundo aún por diseñar? ¿A qué le falta un toque de gracia?

-Siempre he dicho que las herramientas de bricolaje las veo muy agresivas y feas. Aunque sean casi todas para hombres, podrían ser más agradables y dulces. Creo que ahí la mujer podría tener gracia para cambiarlas.

-¿Las oportunidades hay que buscarlas o provocarlas?

-Yo creo que he tenido mucha suerte pero la gente que me conoce dice que me lo he currado así que deben ser las dos cosas. Pero las oportunidades hay que provocarlas porque no van a llamar a tu puerta.

-¿Cómo sería una casa antiestrés?

-No lo sé pero yo, lo que sí experimento y practico es vivir en la naturaleza. Vivo en el campo rodeada de huerto, gallinas, perros? El hogar debe ayudar a reducir la velocidad a la que estamos acostumbrados a lo largo del día. Nuestra casa es sostenible, no tenemos calefacción ni aire acondicionado, funcionamos con la orientación solar y los muros son de 40 cm con corcho dentro.

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