Guerra prenatal


Una de las ventajas de estar embarazada y salir de cuentas en junio es que te puedes saltar la operación bikini. A cambio, hay otros peros. En mi caso, entre otros efectos secundarios, una gran retención de líquidos y un dolor horroroso en las muñecas, en las dos, debido a que mis ligamentos se han relajado tanto que me acribillan a pinchazos en esa parte del brazo que necesitamos para todo. Síndrome del túnel carpiano, le dicen. Según mi libro de cabecera y el de millones de embarazadas en el mundo, Qué se puede esperar cuando se está esperando, los responsables de la expansión de mis pies, que han crecido a lo largo, a lo ancho y a lo alto, también son los dichosos ligamentos que buscan la flexibilidad de la pelvis a la hora del parto a cambio de calzar desde hace dos meses un 43 de pie. Obviamente y por desgracia las opciones con esa talla no son ni muchas ni muy bonitas. A veces me he descubierto a mí misma mirando con nostalgia mis zapatos de tacón o simplemente cualquier par de mi número 41 habitual. Y qué decir de la ropa. Le estoy cogiendo una manía impresionante a los leggings y a todas las prendas oversize, premamá o XXL que tengo en el armario. Dicen las madres de mi entorno que es lo normal. Que todo pasará y que mis hechuras volverán a su ser. Que los tobillos y pantorrillas se deshincharán y el dolor de muñecas cesará en cuanto tenga a la niña en brazos. Y justo cuando me estaba animando, en el momento exacto en el que mi autoestima estaba en calma e incluso al alza, apareció ella.

Modelo

Su nombre es Sara Stage, es modelo, tiene 31 años y está embarazada de ocho meses y medio. Sara no ha saltado a la fama mundial por ser imagen de ninguna marca de lujo ni ser portada de Vogue ni por liarse con ninguna celebrity. Sara se ha hecho muy popular porque ha colgado en Instagram varias fotos suyas en ropa interior presumiendo de tipazo y abdominales a menos de un mes de dar a luz. De frente, su barriga de treinta y muchas semanas es casi imperceptible. De perfil, Sara tiene la misma tripa que se le puede quedar a cualquiera después de un buen cocido y antes de la siesta. Es increíble. En la dictadura de la imagen no hay tregua ni para las embarazadas. 

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La publicación de las fotos de Stage ha creado gran polémica en Estados Unidos. Más allá del asombro y la tremenda rabieta de cualquier preñada ante semejantes imágenes, hay voces que señalan que un físico así, en ese estado, solo puede conseguirse a través de un estricto cuidado en la alimentación y de ejercicio exhaustivo, que para la mayoría de los expertos es peligroso y contraproducente para el bebé. Sara se defiende asegurando que su espectacular figura prenatal se debe a que ha acudido durante todo el embarazo a clases de Pilates, rutina de ejercicio que ha combinado con una dieta basada en la ingesta de pollo, quinoa y verduras. Un planazo. La top americana no dice nada acerca de dormir con las piernas en alto para la circulación, ni medias de descanso, ni muñequeras antiestéticas, ni antojos, ni chocolate, ni fresas, ni aceitunas ni nada de nada. 

Mientras en las redes sociales hay quien acusa a Sara de matarse de hambre y de hacer sufrir al feto solo por querer mantenerse delgada, ella sentencia: «El doctor dijo que mi bebé está sano y eso es todo lo que nos importa». Ante el revuelo formado por sus fotos, la modelo ha concedido una entrevista al célebre programa de televisión Enternainment Tonight en el que ha declarado que aunque ella solo ha subido nueve kilos, su bebé pesa ya 2,2 kilos, lo que le corresponde por gestación. «Solo trato de mantenerme positiva. Ya el embarazo solo es bastante duro. Creo que todas las mujeres son bellas, en especial las embarazadas». Ah no, querida Sara, esas bonitas palabras no serán suficientes para reparar lo que nos has hecho con tus fotos y tu genética. Y por cierto, si te vas a recuperar después de dar a luz antes de lo que lo hacía Norma Duval tras cada parto, ahórrate las fotos en Instagram. Es lo mínimo. ¡Gracias y suerte!

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