«Yo no quiero que me quieran mucho, quiero que me quieran»

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«El mucho abarata el amor», dice la autora de una carta de amor que ha sido un flechazo para miles de lectores. La Uma Thurman de las letras se ha dejado el alma al escribir sobre su madre, la editora y «vieja dama indigna» Esther Tusquets.

28 mar 2015 . Actualizado a las 18:28 h.

Cuando se ríe, parece darle un mordisco a un Crunch. Y abrir una grieta en el tiempo por la que nos abduce la infancia. La suya está en Cadaqués, pero también va por dentro. Pasados los 40, con dos hijos que «son lo más maravilloso que hay», Héctor y Noé, Milena Busquets (Barcelona, 1972) siente como si tuviese 6 años:  «Algunas nunca dejamos de ser niñas. De viejas nos sorprenderemos al vernos la cara arrugada en el espejo». ¿Es algo generacional, alargar la infancia? «No, no, es cuestión de carácter. Hay quienes con 5 años son adultos. A mí me gusta lo que la vida tiene de juego». 

El humor nos quita peso. ¿Y la frivolidad, nos salva, como advierte Yasmina Reza? «¡Me encanta! Vivir con ligereza y alegría es dificilísimo», dice sobre la autora de Felices los felices, a la que tradujo, e invitando a pensar en el Mamá de Oates?. Pero frívolo no es lo mismo que superficial. Para prueba, Oscar Wilde». 

«Cuando no tenía curro», Milena, que hace yoga y ve series como Scandal y Girls («¡Lena Dunham es un genio!») compraba margaritas solo porque le gustaba verlas al escribir. Y puede salir corriendo a por unos calcetines de colores tras mantener una entrevista como autora de la novela que se comió la feria del libro de Fráncfort. Y no por su cara de Uma Thurman («Si un chico me dice que me parezco a la Thurman, pienso ¡está en el bote!», ríe).