Tras el alzamiento de Madrid contra los franceses, la villa se posicionó con la causa del monarca detenido en Francia
13 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Tras el levantamiento de Madrid contra las tropas napoleónicas y la creación de la Junta Suprema del Reino de Galicia, la corporación de Vigo se sumó inmediatamente a la causa de Fernando VII, prisionero junto a su padre en Francia. Fueron días de gran agitación los que se sucedieron entonces en la villa olívica.
El día 3 de junio de 1808 se recibía en el Ayuntamiento un comunicado procedente de Santiago por el que se daba cuenta del estado de guerra y la creación de un batallón literario conformado por estudiantes de la universidad compostelana. El gesto fue recibido con gran patriotismo por el alcalde-juez de Vigo, el vigués José Antonio Alonso Cairo. «Este ayuntamiento y su pueblo, animados por iguales sentimientos y llenos del maior entusiasmo, con el loable objeto de seguir a todos cuantos se proponen unirse a la gran causa, quedan llenos de confianza y esperan que el ejemplo de los sabios de la nación será un estímulo eficacísimo para que las demás clases del Estado vuelen a las armas en su justa defensa», señalaba el máximo responsable civil de Vigo, que acabaría sus días exiliado en Francia debido a las acusaciones de afrancesado que recibió de sus convecinos.
Y dicho y hecho, porque para el 7 de junio era convocado el primer alistamiento de vigueses. En la orden, el alcalde hacía una declaración oficial de apoyo al rey Fernando VII y a los principios del absolutismo, al hablar de «contribuir eficazmente a la defensa de nuestra santa religión, patria y amado monarca...».
La noticia del secuestro del Rey y sus familiares por parte de Napoleón llegó a todos los rincones de España con el mandado de realizar tres noches de iluminación general con repique de campanas y nueve días de rogativas «para implorar a Dios la pronta restauración de nuestro amado Rey, el acierto en las determinaciones de la Junta Suprema que lo representa y la felicidad de nuestras armas». Con semejante encargo, el alcalde Alonso Cairo especificó que los vecinos deberían iluminar sus casas tres noches «empezando desde las ocho de la noche, en la inteligencia de que si alguno fuese omiso será penado con tres días de cárcel». Las rogativas serían públicas el primero y el último día «si el tiempo lo permite». El bando fue anunciado como de costumbre a las tres de la tarde «a son de caja batiente».
El ánimo antifrancés y patriota se extendió por la villa. Sin embargo, días antes ya había pasado a la acción el pueblo vigués. Los autores clásicos aseguran que este hecho ocurrió en julio, pero la documentación apunta a finales de mayo o principios de junio. Fue con motivo de la entrada en la ría de un buque francés de guerra. Era L' Atlas, un viejo conocido de los vigueses, que ya había estado una temporada en la ría tras el combate de Fisterra, en el que una escuadra combinada de barcos españoles y franceses fue derrotada por los ingleses.
Las crónicas aluden a que un exceso de confianza del capitán francés provocó el asalto de los vigueses al barco y la detención de todos sus tripulantes. Durante días, estos marinos no fueron tratados como prisioneros, sino que fueron mantenidos por las autoridades navales. La Junta Suprema del Reino ordenó el 19 de junio que pasarán a ser considerados prisioneros y tratados «con la maior economía posibles». La situación inicial valdría para que el comandante del apostadero de Vigo, Francisco Javier de Salazar, reclamase a la junta el dinero que puso para alimentar a los franceses.
En realidad, el militar reclamaba cuatro meses de atrasos en la percepción de sus sueldos, algo que involucró a Buenaventura Marcó del Pont, administrador de los tributos estatales. En días posteriores, se desató en Vigo un movimiento antifrancés que afectó a gente que vivía en Vigo desde hacía mucho tiempo. Ya es otra historia.
Eran otros tiempos