La Policía Nacional vigila la zona, vallada y precintada, mientras Cruz Roja ofrece albergue a más de una decena de personas
02 sep 2026 . Actualizado a las 23:59 h.La Xunta ha iniciado esta mañana el desalojo de la zona de la estación de autobuses de Vialia donde desde hace meses dormían más de una decena de personas sin hogar. El operativo se desarrolla con presencia de la Policía Nacional y personal de Cruz Roja, que ha ofrecido una alternativa de albergue a los afectados. El espacio en el que hasta ahora permanecían colchones, mantas, bolsas y enseres personales ha quedado vallado con barreras de obra, precintado y bajo vigilancia policial.
La imagen cambió en apenas unas horas. Donde hasta la noche anterior había colchones junto a los cristales de la terminal, esta mañana había vallas, cintas de precinto y agentes controlando el acceso. Las personas desalojadas esperan en las escaleras de entrada con pocas pertenencias, apenas algunas bolsas y pequeños bultos. Entre los afectados se encuentra una mujer acompañada de un perro que no sabía adónde ir. Según explica, la alternativa de albergue ofrecida no le sirve porque no hay sitio para el animal. El grupo que pernoctaba en la estación es muy heterogéneo. Hay personas mayores, enfermos, perceptores de ayudas insuficientes para pagar una habitación, recién llegados sin vivienda y también usuarios con problemas de adicción.
Durante las últimas semanas, la presencia de colchones, mantas, carros y enseres en los accesos se había convertido en una imagen visible para cientos de viajeros. La actuación llega después de varios días de polémica entre la Xunta y el Concello de Vigo. El alcalde, Abel Caballero, había exigido a la Administración autonómica una alternativa habitacional para las personas que dormían en la estación. También denunció el estado de la terminal, con críticas a la falta de aseos, paneles informativos, limpieza y atención suficiente en una instalación de competencia autonómica. El gobierno local venía sosteniendo que sus servicios sociales ya habían acudido a la zona, localizado a las personas afectadas y ofrecido recursos municipales de emergencia. Pero defendía que la solución habitacional corresponde a la Xunta.
La Administración autonómica, por su parte, remitía la intervención a los servicios municipales de calle. El operativo abre ahora una nueva fase. La zona donde dormían ha quedado cerrada y vigilada, pero la pregunta sigue siendo qué ocurrirá con quienes no acepten el albergue, no puedan adaptarse a ese recurso o tengan circunstancias personales que les impidan encajar en la alternativa ofrecida. La estación de autobuses deja de funcionar, al menos de momento, como dormitorio improvisado. Pero las personas que hasta esta mañana dormían allí siguen necesitando un lugar al que ir.
La Xunta defiende que el operativo ha sido coordinado con el Concello de Vigo y con la Delegación del Gobierno para garantizar «la seguridad en el entorno de la estación intermodal». La directora xeral de Mobilidade explica que la actuación había sido acordada en una reunión con todas las administraciones implicadas y que comenzó esta mañana «con total normalidad». Según la Administración autonómica, en los próximos días se procederá a la limpieza de la zona y a la instalación de un cierre provisional, que posteriormente se convertirá en definitivo. En el dispositivo participaron representantes de la Xunta, Policía Nacional, Policía Autonómica y la unidad de calle del Concello, que ofreció a las personas afectadas recursos sociales y asistenciales alternativos.
El Concello, por su parte, cargó contra la Xunta tras el vallado de la zona. La concejala de Política Social, Yolanda Aguiar, denunció que la estación llevaba «meses y meses en una situación absolutamente vergonzosa», con falta de limpieza, baños cerrados, pantallas que no funcionan y «condiciones lamentables». La edil aseguró que el Ayuntamiento acudió también esta mañana con la unidad de calle, trabajadores sociales y educadores sociales para intervenir con las personas que pernoctaban en la terminal. Según Aguiar, en los últimos días se encontraron soluciones para seis personas, que las aceptaron y abandonaron la estación. Añadió que hoy había ocho plazas vacantes en Santa Cruz, tres en Dignidad y cuatro en el albergue municipal, pero solo tres personas aceptaron ocupar una plaza. El resto, dijo, rechazó acudir a los servicios municipales. Aguiar insistió en que el Concello seguirá trabajando con ellas, aunque reclamó a la Xunta que deje de «mirar para otro lado» y active recursos de vivienda para personas sin hogar.