La expansión de las motos en Vigo sitúa su número de accidentes al nivel de los coches
VIGO CIUDAD
Aunque hay el triple de turismos en la ciudad, dejaron 133 heridos y un muerto en un año
28 ago 2026 . Actualizado a las 01:36 h.Vigo es con mucha diferencia la ciudad gallega con más motos y ciclomotores por habitante. Por cada cien residentes están registrados quince vehículos ligeros, mientras que la misma comparación se sitúa en solo 6,3 en A Coruña y 8,1 en Ourense. Desde la pandemia, la tendencia en favor de la moto se ha incrementado aún más en la mayor urbe de Galicia, pasando de las 40.851 unidades registradas por la Dirección General de Tráfico en el 2020 a las 43.730 del año pasado, aunque en ese período retrocedió el número de ciclomotores, los equipados con menos de 50 centímetros cúbicos.
El incremento del parque móvil de dos ruedas tiene un reflejo directo en el tipo de accidentes que se producen en las calles y arterias viguesas. La contabilidad de la siniestralidad que recopila el Ministerio del Interior pone en evidencia que el número de accidentes registrados con motos en Vigo es prácticamente igual al protagonizado por turismos, pese a que el número de coches particulares triplica al de los vehículos ligeros. Según dichos registros, en el 2024, el último año auditado, hubo en Vigo 133 ocupantes de motos que resultaron lesionados de distinta consideración en siniestros de tráfico, mientras que fueron 142 los implicados en accidentes de turismos. Se consignó además un fallecido por accidente en moto y 14 heridos graves, mientras que en coches ninguno de los dos contadores se activó por accidentes en las arterias locales. Otros dos accidentes de circulación se cobraron la vida de sendos peatones, situación que ha generado diez viandantes más lesionados de gravedad y 71 de carácter leve.
«Es muy preocupante ver cómo ha crecido en Vigo el índice de siniestralidad en moto y el grupo de edad al que afecta, fundamentalmente el joven», alerta Juan Noguerol, presidente del Club Moto Vigo, doble campeón mundial de mototurismo World Touring Challenge y vencedor en otras categorías en España y Europa. «Vigo no es una ciudad amigable para la moto», lamenta. La no adaptación de la señalización horizontal a las condiciones climáticas favorece las caídas, lo mismo que la gran cantidad de tapas de alcantarillas y registros de servicios que convierten en pruebas de obstáculos calles como Pi y Margall o la avenida de la Florida. «En cualquiera de esas situaciones sabes que si tocas el freno, te vas al suelo», certifica Noguerol.
A mayores, el presidente del club motociclístico en activo más antiguo de España asegura que tanto en Vigo como en el resto del país no hay conciencia colectiva para facilitar el paso de las motos, como sí constata que ocurre en Portugal. «Al otro lado de la frontera, cuando hay una retención el 95 % de los coches se echan a un lado para dejar pasar a motos y bicicletas. Aquí es al revés», señala. «El principal problema aquí es la falta de educación vial, por eso en los últimos años me he involucrado con las clases de seguridad, porque además se ve sobre el asfalto más agresividad que nunca», estima Juan Noguerol.
Pese a la falta de concienciación general con la fragilidad inherente a conducir motos y bicicletas, el presidente del Club Moto Vigo garantiza que los vehículos ligeros son el modo más rápido de llegar a cualquier lugar. «Debería favorecerse aún más su uso, pues contribuyen mucho a agilizar y aliviar la tensión del tráfico en una ciudad con una orografía difícil y una intensidad circulatoria alta».
Para el único campeón mundial gallego de moto junto a Jorge Prado, Vigo podría hacer más para evitar que siga aumentando el número de accidentes de ciclomotores y motocicletas: pinturas antideslizantes en todas las calles, asfaltos drenantes, reordenación de tapas de registros y arquetas e invertir en educación vial son partidas que Noguerol considera que la ciudad puede y debe acometer.