La procesión del Cristo de la Victoria un día antes: «Vendré hasta que no pueda caminar»

ITZIAR MISA VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Los fieles buscan evitar las grandes aglomeraciones que se vivirán hoy

02 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

María llegó desde Mos acompañada por sus tres hijas, Elba, Lía y la pequeña Mencía, a la Concatedral de Vigo ayer por la tarde. Cada una llevaba una vela en la mano. Quería presentar sus respetos al Cristo de la Victoria con una devoción ligada a una promesa familiar. Llevan doce años realizando el recorrido, exactamente la edad que tiene Lía, después de que durante el embarazo de la niña los médicos advirtieran de posibles complicaciones. «Gracias a esa promesa, finalmente todo salió bien», explica María. Desde entonces, no han faltado a la cita. Para la familia, el Cristo de la Victoria «significa todo» por la ayuda que recibieron en aquel momento, asegura María. Las pequeñas también disfrutan de la jornada, aunque reconocen que el trayecto a veces se les hace largo. Suelen elegir el sábado porque, según dice la madre, «hay menos aglomeración de gente y no hace tanto calor». Ellas y otros tantos cientos de fieles decidieron hacer la procesión ayer, un día antes del día oficial, que es hoy.

La comodidad es uno de los motivos más repetidos entre quienes optan por hacer el recorrido el sábado. David y Jorge, llegados desde San Sadurniño (A Coruña), destacan que la menor afluencia de personas permite completar la ruta con más tranquilidad. En el caso de David, esa circunstancia resulta especialmente importante después de haber sufrido una pequeña parálisis hace dos años. Fue entonces cuando comenzaron a participar en esta convocatoria. «Lo vas haciendo a tu ritmo, poquito a poco», relata. Ambos definen al Cristo de la Victoria como «una ayuda espiritual» y afirman que las promesas realizadas hasta ahora «de momento, sí se han ido cumpliendo. Para nosotros, el Cristo de la Victoria significa todo». También reivindican una idea repetida entre muchos de los participantes: «No solo hay que acudir a pedir favores. Hay que venir a dar gracias por lo que te concedió en su día. Pedir es muy fácil, pero después no te puedes olvidar», señalaba David. Tras completar el recorrido, planeaban asistir a la misa y a la posterior bajada de la imagen del Cristo.

Entre quienes mantienen una vinculación de décadas con esta celebración se encuentra también Yolanda, viguesa y participante habitual desde la infancia. «Es una tradición familiar», explica. Para ella, el Cristo de la Victoria «significa mucho. Para las personas que creemos en algo participamos en esta procesión por Dios». Este año volvía una vez más para cumplir su promesa y agradecer los favores que considera recibidos a lo largo de los años.

También Fernando, vecino de Vigo, quiso sumarse al recorrido de este sábado. Aunque anteriormente solía acudir el domingo, adelantó la cita por cuestiones familiares. Lleva ya cinco años participando y tiene claro que seguirá haciéndolo mientras le sea posible. «Mi promesa fue esa: siempre que pueda, lo hago porque el Cristo de la Victoria es algo muy importante para Vigo por las promesas que cumple», indica.

Otra viguesa, Marisol, realizó por primera vez en medio siglo el recorrido un sábado debido a un compromiso familiar previsto para el domingo. Acudió por primera vez a la procesión con 18 años: «Vine con mi madre y luego me gustó. Cuando pides, tienes que prometer lo que pediste, así que todos los años que puedo, vengo», recuerda. No puede explicar lo que significa el Cristo de la Victoria para ella, pero asegura que su devoción se alimenta de los favores recibidos: «Cuando pides y se te concede, siempre que puedes, vuelves». Por eso tiene claro que seguirá acudiendo mientras pueda: «Creo que voy a venir hasta que ya no pueda caminar, porque es mucha la afición que tengo por el Cristo». Ella es una de las muchas que este fin de semana pasean por el Casco Vello de la ciudad con la emoción en la piel por su Cristo de la Victoria.