Un refugio natural en Vigo contra una epidemia de drogas que se acelera

Pedro Rodríguez
Pedro Rodríguez VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Xoán Carlos Gil

Asociaciones insisten en que los datos de consumo son «desalentadores»

28 jun 2026 . Actualizado a las 01:10 h.

En el monte de Cabral (Vigo) hay unas huertas escondidas entre árboles. Para llegar hay que subir por una larga pista de tierra flanqueada por un pinar que se interrumpe con árboles frutales, un gran invernadero y unas pequeñas construcciones. Aquí trabajan los usuarios del programa Verdear de la asociación Alborada. Una veintena de personas con problemas de adicción se afanan con las manos en la tierra para sacar adelante la plantación. Ayer, en el invernadero, ya se podían recoger varias berenjenas. Aquí, entre trabajo y trabajo, el fantasma de la adicción acecha un poco menos. «En este espacio notamos cómo se estresan y cómo rumian sus ideas menos. Es un lugar para mejorar su autoestima», explica Jesús Cancelo, director de Alborada.

Esta huerta ha sido el lugar en el que la asociación viguesa y la Fundación Galega contra el Narcotráfico han querido denunciar que el tráfico de drogas sigue siendo un «problema capital que non ten a atención que merece». Al llegar a la huerta ecológica, de los pinos colgaban carteles con nombres de lugares y fotografías de incendios. Cada árbol hacía referencia a uno de los grandes incendios que asolaron Galicia en los últimos años. Al poco, los usuarios de Alborada los abrazaron. «Queremos saúde e queremos que os mozos poidan divertirse de noite e de día sen que ninguén queime as nosas vidas», dice Manuel Rodríguez, el responsable del programa Verdear. «Tantas veces me mataron, tantas veces me morí. Sin embargo, estoy aquí, resucitando», canta Severino Fernández versionando a María Elena Walsh. «Cantando al sol como la cigarra después de un año bajo la tierra, igual que un sobreviviente que vuelve de la guerra», continúa.

Los usuarios de Alborada sienten parte de su historia en la voz de Severino. Ellos son los supervivientes de un camino que ya ha dejado a muchos en el sendero, a demasiados. «Llevo 6 años en Verdear. Me siento orgulloso de pertenecer a este grupo, de todos mis compañeros, de toda la gente que ha pasado aquí y de todos los que, por desgracia, no están y nos han dejado», dice Marco, uno de los usuarios. Empezó a consumir hace 30 años, siempre se trató mal y, ahora, gracias al apoyo de los técnicos y compañeros, sigue luchando. «Gracias por intentar darnos un sentido a la vida que llevamos a cabo», les agradece. Manuel aprovecha su ejemplo para insistir en la importancia de mejorar y expandir los recursos de atención a las personas con adicciones, ya que, como ocurrió con Marco, salvan vidas.

Cada una de la veintena de personas que trabajan en la finca es víctima de unas redes criminales profundamente infiltradas en la sociedad. «As estatísticas e os índices de tráfico e consumo son desalentadores. O peor é que detrás destes números hai persoas e familias rotas», dice Manuel Couceiro, presidente de la Fundación Galega contra el Narcotráfico, que insiste en que es un momento «delicado». «Hai récord de entrada de drogas e un asentamento de mafias internacionais cunha violencia que ameaza con desbocarse na vida dos pobos e das cidades, en Huelva, en Cádiz, no Campo de Xibraltar ou en Galicia. Non lles teñen medo as forzas e corpos de seguridade e mesmo contraatacan con eles incluso con armas», alerta Couceiro.

Durante el acto, también se le hizo entrega de un olivo conmemorativo al alcalde de Nigrán, Juan González, que fue trabajador de Érguete, como testigo para que sea el municipio de O Val Miñor el que acoja esta celebración el próximo año. 

«Sempre miramos para outro lado, pero mañá podemos ser nós»

«Moitas veces miramos para outro lado como sociedade», dice Eva, una familiar de uno de los usuarios. No estaba previsto que participara en el acto, pero, finalmente, se atrevió a coger el micro y contar su historia. «Estamos sempre mirando para outro lado, pero mañá podemos ser nós. Teño familia que está padecendo, eu como familiar padezo, ¿e quen non ten alguén coñecido que o sufra? Este é un problema que está aí», continúa Eva, que insiste en la importancia de entender que las personas con adicciones tienen una enfermedad. Por último, también pone el foco en señalar a los narcotraficantes, «que están desfacendo aos nosos queridos e todos sabemos quen son».

Las palabras de Eva animan a Angie, otra usuaria, a coger el micro. «Soy una mujer maltratada, que tuvo una adicción a la cocaína y que estoy en una situación muy delicada», dice. Ella ha mejorado en su camino, pero el próximo día 29 se quedará en la calle. Está buscando urgentemente una vivienda, pero los precios lo ponen todo muy difícil. «Necesitamos más pisos terapéuticos en los que poder empezar. Nos hace mucha falta», dice Angie. Para una persona con adicción, volver a vivir en la calle es un riesgo para poder recaer. «A nosotros nos gustaría tener una pequeña residencia en las huertas, pero necesitamos muchos recursos», dice Manuel.

Ayer, la asociación Érguete también puso el foco en un acto en Redondela en el perfil de policonsumidor de edad avanzada, que es muy vulnerable porque no hay recursos para ellos y porque ya no tienen familia ni redes de apoyo.

Dani Portela

«Ha descendido el consumo de heroína, pero aumenta el cannabis y la cocaína»

El director de Alborada, Jesús Cancelo, indicó el pasado jueves en una entrevista en Radio Voz que el perfil de consumo ha cambiado desde aquellos años 80. «Ha habido un descenso del consumo de heroína, pero ha aumentado, por ejemplo, el de la cocaína, el cannabis y otras sustancias», explica. Alborada lleva ya 44 años dando servicio, pero, en todo este tiempo, no se ha conseguido eliminar un estigma que todavía persigue a las personas con adicciones. «Todavía hay mucha gente que no acaba de entender que es una enfermedad. Esta es una de las cuestiones sorprendentes en el abordaje de las adicciones», continúa.

En la entrevista en Radio Voz, que formaba parte del programa de la I Semana de Sensibilización de las Conductas Adictivas y de la Lucha contra el Narcotráfico, también se explica que una adicción siempre está ahí y no se cura en un tiempo concreto. «Tenemos pacientes que llevan 44 años en tratamiento. Es una enfermedad crónica, con tendencia a las recaídas. Por eso, tenemos que estar absolutamente pendientes en todo momento», indica.

Ayer, durante el acto en la finca de Verdear, Cancelo también insistió en que la «felicidad es la ausencia de miedo». Por eso, para vencer al narcotráfico hay «que trabajar la prevención, la asistencia universal a las personas que, por desgracia, no hemos podido prevenir y, por último, la cooperación internacional», incidió. Para ello, continuó, se debe trabajar en red como sociedad y, por eso, Alborada «siempre tendrá las puertas abiertas para todas las personas que lo necesiten», concluyó Cancelo.