Las floristas detectan un repunte en la tradición de las siete hierbas
25 jun 2026 . Actualizado a las 01:15 h.En Merchy Floristas, un pequeño local de la calle García Barbón de Vigo, las hierbas de San Xoán se distribuyen en cajas por el suelo. Su olor recibe a uno al entrar como antesala de una «noche especial». Hoy por la mañana, la floristería era uno de los lugares más concurridos de la calle. Había pequeñas colas para hacerse con las hierbas con las que se lavarán la cara hoy por la mañana. «Está sendo algo máis intenso que outros anos. Eu creo que volve a retomarse outra vez a tradición», dice Merchi Calvo, la regente de la floristería viguesa. Para ella San Xoán es un día especial. Recuerda cuando iba con su abuela a casa de una vecina de Teis que llamaba Marcelina. «Ela tiña alí todas as herbas. Sempre fixemos todo o ritual», explica entre cliente y cliente.
Todas las hierbas y flores que aroman la floristería de Merchi fueron recogidas por ella a mano. Se recorrió la provincia, también sus lugares secretos, para poder hacer ramos de San Xoán más naturales y de calidad. «Hai que facer moitos quilómetros. É bastante difícil atopar todas», explica. Recuerda que hace años era más fácil encontrarlas, pero ahora «hai que meterse moito máis no monte». Antes la mayoría estaba en las cunetas, pero ahora ya no aparecen con tanta facilidad. Entre todas las hierbas que hay apiladas en su floristería, Merchi destaca la lavanda: «Está espectacular. Outros anos adoitaba estar máis queimada, pero hoxe está espectacular», dice.
Parte de la magia de San Xoán está en el olor. «Dicíame hoxe unha cliente, unha rapaza nova, que lle encantaba que houbera este cheiro pola rúa», añade. «Antes era cousa de meigas», recuerda con una sonrisa. «Cando eramos pequenas e iamos coas herbas mirábanche con mala cara», explica.
En Panxón (Nigrán), muy cerca de una de las grandes hogueras que ardió esta noche en el arenal, está la florístería Muscari. Ayer por la mañana, Domi Da Sousa trabajaba codo con codo con su madre para repartir las hierbas de San Xoán que recolectaron durante la última semana. Ella lo lleva haciendo desde pequeña. El negocio familiar nació hace 25 años, cuando no tenía ni cinco, y recuerda que iba con una cestita para vender las últimas flores que les quedaban por la calle. Los beneficios eran para gastar en las fiestas principales de Panxón; las de San Xoán. A ella le gustaba ese mundo de flores y decidió seguir en el negocio familiar.
Domi también explica que notan que cada vez hay más personas que compran las hierbas de San Xoán. «Ahora hay más tradición. Vienen clientes de todas las edades», explica. Este año han vuelto a confeccionar sus ramos con hierbas recolectadas a mano. «Es un trabajo. Son hierbas de monte y hay que ir a buscarlas a diferentes zonas», cuenta. Este año el calor de mayo y junio también lo han puesto algo más complicado. «La hierba de San Xoán viene algo quemada y los croques también», dice.
«Agora si, hai que tratar de facer toda a tradición completa», concluye Merchi, que insiste en que ella cumple con todos los rituales: «Fago os lavados, queimo o ramo do ano pasado, e póñoo detrás da porta dende San Xoán ata San Pedro para que seque», explica. Además, recuerda que la tradición también exige que el ritual de lavados se complete con aguas de siete fuentes distintas: «Aquí, en Teis, non temos problema, pero noutros lugares xa máis difícil», dice la florista que, en parte, se enamoró de su oficio en San Xoán.