Diez cámaras vigilan los montes con más riesgo de fuego en Vigo y su área

R. DONIZ VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Imagen de archivo de incendo en el sur de la provincia de Pontevedra, en los montes de Covelo, donde se instaló una de las cámaras fijas de videovigilancia.
Imagen de archivo de incendo en el sur de la provincia de Pontevedra, en los montes de Covelo, donde se instaló una de las cámaras fijas de videovigilancia. M. MORALEJO

Mondariz incorporó el último dispositivo instalado en el sur de la provincia

23 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La imagen del mapa de Galicia en perspectiva, en lo referido a los ayuntamientos que están consideradas de alto riesgo incendiario, implica colorear todos los concellos de Vigo y su área, incluyendo cada una de las parroquias que forman estos municipios para incluirlos en este escenario de riesgo. Lo recoge el documento que cada año redacta la Consellería de Medio Rural y bautiza Plan Pladiga. En su edición del 2026, Vigo y su área de influencia, hasta las fronteras con Portugal y Ourense, encajan en este perfil incendiario sin que se atisbe un oasis, por pequeño que sea, en la mancha de color naranja con la que los técnicos colorean estos territorios de riesgo.

A mayores, el Pladiga, que es la hoja de ruta para planificar la prevención y extinción de incendios cada anualidad, cataloga en el 2026 cuatro parroquias de O Porriño, Salceda de Caselas y Arbo como Parroquias de Alta Actividad Incendiaria (PAAI), que implica un paso más en peligrosidad. A la vez, determina que por la reiteración de los fuegos o gran virulencia, precisan actuaciones extraordinarias de prevención frente a los incendios. En O Porriño se incluyen dos zonas por alta frecuencia de incendios: Pontellas, que sumó 31 fuegos en cinco años y 9,11 hectáreas quemadas en diez años; y San Salvador de Budiño por registrar 18 siniestros y 14,39 hectáreas afectadas en iguales períodos analizados. En Salceda de Caselas, la parroquia de San Xurxo entra en el registro oficial también por recurrencia. Padeció 17 incendios forestales en el último lustro y un total de 38,02 hectáreas calcinadas a lo largo de los últimos diez años.

En Arbo destaca Mourentán por registrar 22 siniestros recientes y la alarmante cifra de 2.536,79 hectáreas arrasadas en la última década. Estar en la lista oficial de PAAI implica sufrir un seguimiento mucho más exhaustivo e intenso control, además de prohibirse directamente el pastoreo en todas las áreas ya quemadas. Estas cuatro parroquias son las que concentran, al menos en primavera, el mayor riesgo incendiario del área de Vigo.

El mapa incendiario del sur de la provincia y su alto riesgo implica medidas de prevención a la altura de la situación. Una de las medidas aplicadas conlleva, desde hace años, la progresiva instalación de cámaras de videovigilancia en zonas estratégicas. En Vigo y su área se reparten una decena de dispositivos repartidos en los ayuntamientos de Moaña, Covelo, Crecente, Gondomar, As Neves, Tui, A Guarda, Tomiño y Mondariz, que es el municipio donde se colocó una cámara para aportar vigilancia desde este año. «Estas cámaras cuentan con una tecnología de última generación en formatos pedestal y domo, especialmente diseñada para exteriores y vigilancia forestal, con zoom remoto, movimiento horizontal y vertical, rotación en los 360 grados automática y bajo demanda, visión panorámica y altas capacidades de grabación. A la hora de establecer la localización de las cámaras se tuvo en consideración el hecho de que proporcionen cobertura visual de las zonas en las que se registra una mayor Plan de Prevención y Defensa contra los Incendios Forestales de Galicia, con especial atención a las Parroquias de Alta Actividad Incendiaria y a las zonas de alto riesgo de incendios. En caso de detectarse fuegos permiten la visualización en directo y el seguimiento de su evolución en tiempo real, siendo un mecanismo de apoyo a la toma de decisiones durante la extinción de los fuegos», explican en la Consellería de Medios Rural.

Ola de calor

Vigo alcanzó ayer 29 grados en el inicio de una semana de altas temperaturas y bochorno. Los comuneros del ayuntamiento todavía no iniciaron el nuevo plan de vigilancia para prevención al considerar que el riesgo de incendio no resulta extremo, sí alto, «pero non perigroso», explica el presidente la mancomunidad que aglutina a todos las comunidades de montes, Uxío González, que explica que la falta de viento es lo que rebaja el gran peligro porque sin este elemento las llamas no avanzan.