Coti: «No hay canciones publicadas en los últimos meses que las imagine sonando en 30 años»
VIGO CIUDAD
El cantautor argentino, que acaba de publicar un nuevo álbum, estará el 26 de junio en Vigo dentro del Galicia Fest
13 jun 2026 . Actualizado a las 01:19 h.El músico argentino Coti está en plena gira europea y, el próximo viernes 26 de junio, participará en el Galicia Fest, el evento musical que se desarrollará durante dos días en el muelle de trasatlánticos de Vigo.
—¿Cómo es la gira actual?
—Ahora estamos actuando en sala por toda Europa, entre ellas, The Cavern, en Liverpool. Estamos también empezando con algunos festivales de verano. El repertorio está compuesto por clásicos y alguna canción del nuevo disco, Serenata en Mi Mayor para un amor y un atardecer.
—¿Es una gira exigente?
—En general, estamos en un momento donde a los artistas se nos exige cada vez más la presencialidad y eso me parece fantástico porque supone una vuelta a la verdad. Creo que la música grabada cada vez tiene menos valor frente al directo.
—¿En todos estos años ha notado cambios en la manera de desarrollarse los conciertos?
—Sí, claro, pero no tanto como pareciera. Sí es cierto que la música grabada ha cambiado en muchos aspectos ya de sobra conocidos y ha perdido valor por cierto uso y abuso de tecnologías. La gente hasta desconfía de su validez artística. Me parece normal porque la música ha bajado de calidad en su producción. Eso no ocurre en directo y no hay forma de cambiarlo; en directo, lo que es verdad es de verdad, y la gente lo valora cada vez más.
—¿Y a los más jóvenes?
—A las nuevas generaciones también les llama cada vez más la atención los músicos tocando en directo; les encanta la energía.
—¿La irrupción del mundo digital ha cambiado sus métodos de composición?
—Una buena canción es lo mismo hoy que hace 60 o 70 años; debe tener una buena armonía, una buena melodía y una buena letra, no hay secretos con eso, lo demás es cáscara. Las modas son ciclos, pero lo que no cambia nunca es la construcción de una buena canción y ahí es donde hay que trabajar porque eso es lo más difícil, porque con pocos elementos siempre es más difícil hacer algo diferente.
—¿Cuando acaba de componer sabe cuál va a ser el destino de esa canción?
—Jamás, ni siquiera sé si tiene destino, sigue siendo un misterio, si no, ya hace rato que eso todo sería mucho más sencillo. Es algo mágico que una canción pase de generación en generación y nos pone en un lugar de privilegio a algunos que seguimos cantando canciones que las canta gente de 8 y de 80 años. Me parece, como artista, algo hermosísimo.
—¿Aprieta más ahora la industria discográfica que hace años?
—La industria siempre depende de lo que le conviene. Hoy, es cierto que no hay un mainstream, sino que hay muchas comunidades de música y eso me parece algo lindo. En ese sentido, la industria también ha tenido que reformularse, porque ya no hay una canción de moda. Yo no estoy escuchando ninguna canción ahora que haya salido hace dos meses y que me la imagine sonando dentro de 30 años. Todo es fast music.
—¿Le gusta tocar sus canciones más clásicas en los conciertos?
—Si no lo hiciese, sería un egoísta. Creo que el artista tiene que ser generoso, porque si pone por delante su ego está muerto.
—¿Cómo es su banda actual?
—Tiene tres guitarras, bajo y batería; es una banda de rock and roll. No llevamos nada grabado y eso también es una bandera, un estandarte que llevo desde hace 30 años y que me gusta porque al final vamos volviendo a sorprender a gente jovencita, que se criaron escuchando otro tipo de música hecha con ordenadores y cuando escucha una guitarra dice, ¡guau, hostia!