La investigadora de Vigo ha creado un kit para que los ciudadanos puedan tomar muestras en ríos y fuentes y hacer un mapa colectivo de la salubridad de las aguas
07 jun 2026 . Actualizado a las 01:20 h.«Cuando dices que eres química te dicen: ‘Buf...' Parece que vamos a hacer explotar el mundo». Vanesa Romero Rivas (Vigo, 1985) quiere abrir la química a la sociedad. Se ha propuesto democratizar el análisis de aguas dulces en el país de los mil ríos. Esta científica del Centro de Investigación Mariña (Universidad de Vigo) espera que en seis meses puedan estar al alcance de los ciudadanos los kits que ha creado para que cualquiera pueda analizar las aguas de ríos y fuentes con un móvil. «Echas una gota de agua sobre el papel PAD (Paper-based Analytical Device) que hemos desarrollado y te va a dar una respuesta, un brillo o una fluorescencia, que indica qué tipo de contaminantes hay ahí», detalla.
El siguiente paso está en el teléfono. El grupo QA2 de la Universidad de Vigo se apoya en herramientas del software libre para interpretar los distintos tonos que refleja ese papel. «Con el móvil que tienes en la mano puedes hacer química. No hace falta un microscopio o ser un loco científico. Con el teléfono puedes medir la contaminación del agua». El proyecto acaba de publicarse en medios especializados y en los próximos meses llegará a los ciudadanos. «Hemos hecho pruebas a pequeña escala y lo que queremos es que sea un proyecto de ciencia ciudadana», insiste.
El objetivo final es que cualquiera pueda hacer la analítica y compartir el resultado en red para obtener un mapeo del estado de salubridad de ríos, fuentes y embalses. La idea es empezar por Vigo. Durante la fase de desarrollo de Aquasense, el grupo de investigación ha realizado muestreos en el contexto local. «Podemos estar orgullosos de las aguas en el entorno de Vigo porque son muy buenas. Los nitritos están por debajo de los niveles legislativos. En cuanto al antimonio, sí que en algunos ríos cerca de zonas industrializadas hemos detectado algún punto donde se supera ligeramente el límite saludable», explica.
El proyecto se centra de momento en estos dos compuestos químicos. Los nitritos también derivan del uso de fertilizantes, como los nitratos, pero apenas se miden en los test comerciales. El antimonio es un compuesto cada vez más frecuente en entornos industrializados. Está presente en pinturas, cerámicas, esmaltes y también se emplea en la fabricación de semiconductores. «Si conseguimos que se analicen de forma masiva las aguas de un territorio podemos comparar después cómo estamos en comparación con otros países o regiones». Aquasense se centra, de momento, en las aguas dulces porque las saladas «son más diversas y podemos obtener falsos positivos», aclara.
Contaminantes emergentes
Durante la pandemia, al mar llegaron ingentes cantidades de fragancias sintéticas. Las horas de confinamiento fueron directamente proporcionales a las horas de tareas de limpieza doméstica. Esta higiene colectiva derivó en una mayor contaminación de las aguas incluso tras el paso por las depuradoras. «Los contaminantes emergentes son químicos que no se consideran contaminantes hasta que su uso masivo empieza a afectar a la biodiversidad. Si se controlan y se hace un seguimiento, se ayuda a clasificarlos y puede llevar a nuevas regulaciones», explica. El proyecto de Vanesa Romero tiene por objetivo abrir el espectro de sustancias a detectar e incluir los nuevos desafíos. Algunos fármacos como Metformina, similar a Ozempic, han multiplicado su consumo. «Aunque son concentraciones bajas, como no se degradan en el mar, pueden acumularse en el suelo, en las algas o los peces», detalla la química.
Otro ejemplo es la presencia de arsénico en los arroces. Algunos granos importados como el basmati, que se emplean para la elaboración del sushi, contienen mucho más arsénico que los arroces de la albufera o que se consumen tradicionalmente en España. «Hay que informarse sin caer en el alarmismo. Hoy existe mucha sobreinformación. Ni todo lo natural es bueno, ni todo lo químico es malo. Hay productos sintéticos que generan menos contaminación que extraer el recurso natural». Romero defiende que el principal objetivo de la química hoy es avanzar hacia procesos biodegradables y sostenibles.
En el Centro de Investigación Mariña de la Universidad de Vigo, los químicos trabajan codo a codo con biólogos e investigadores de Ciencias de Mar. El grupo de química difunde su actividad a través de Instagram y la red social X (@qa2_uvigo). «Intentamos llegar a la gente y que vea lo que aportamos desde nuestro trabajo». La labor del químico es transversal en la investigación, la ecología y la empresa. Un trabajo poco visible, pero imprescindible para garantizar que el desarrollo no se hace a costa de la salud o el medio ambiente. «Todos llevamos un químico dentro, aunque no lo sepamos. Todo es química, somos química y está en todas partes».
Su canción favorita
«Padiante», de Sen Senra. «Representa la carrera investigadora. Vas poquito a poquito, buscando tus objetivos. He investigado en Portugal, en el Laboratorio Ibérico Internacional de Nanotecnología, en Braga, he estado en otras comunidades, pero quieres volver a tus raíces para que tu trabajo dé frutos en tu tierra».