Avalan que una madre desherede a hija por dejarla sola en Vigo: «Apenas comía de tanta tristeza»

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Escultura de Acordo Xusto en la Cidade da Xustiza de Vigo
Escultura de Acordo Xusto en la Cidade da Xustiza de Vigo M.MORALEJO

La hija le deseó a su progenitora que le cayese un rayo encima, no la visitó en el hospital quince días antes de su muerte, no fue a su velatorio en el tanatorio ni al entierro

05 jun 2026 . Actualizado a las 00:20 h.

Una jueza de Vigo ha confirmado que una hija sea desheredada por su madre por dejarla sola, no visitarla en el hospital, llamarla «bruja», desearle que la partiese un rayo y no ir a su velatorio en el tanatorio ni al entierro. La sentencia no escatima reproches: «Recibió la madre un abandono físico y emocional total por parte de la hija, quien llegó incluso a desearle la muerte y a insultarla llamándola mala persona, sin visitarla ni siquiera cuando estuvo mal de salud ingresada en el hospital, sin acudir tampoco ni siquiera a despedirla tras la muerte, haciendo acto de un mínimo respeto público hacia la madre. Es indiscutible el dolor, angustia y tristeza que el comportamiento de la hija causó a la madre».

La sentencia fue dictada el 24 de marzo del 2026 por la plaza número 16 de la Sección Civil del Tribunal de Instancia de Vigo. La jueza tuvo en cuenta los testimonios de tres cuidadoras de la madre: «No entendía por qué su hija la había abandonado, apenas comía de tan triste que se sentía».

La hija pidió que se anulase la cláusula del testamento firmado en el 2023 que la desheredaba por inexistencia de causas que lo amparasen, porque su madre no tenía capacidad y reclamó que se recortase proporcionalmente la parte de sus tres hermanos para darle a ella la legítima. La madre había desheredado a hija y nieta por «haberla ambas maltratado de obra, con agresiones, insultos y maltrato psicológico, negándole a la testadora todo afecto y asistencia». La hija lo negó todo. Insinúa que dejaron de hablarse en el 2021, tras el confinamiento, porque la abuela desahució a la nieta de un piso cedido.

«Profunda tristeza»

Madre e hija vivían en dos pisos, uno arriba y otro abajo, del mismo edificio. Pero, a partir del confinamiento del 2020, la hija dejó de hablarle a su progenitora, lo que le causó a esta una gran tristeza que la hacía llorar. Las tres cuidadoras de la mujer declararon en el juicio que esta última pasaba los días en un «estado de profunda tristeza» porque no entendía por qué su hija la había dejado de lado y abandonado, habiendo puesto la hija fin a todo contacto con la madre, «lo que la hacía sentirse muy mal», «llorando la madre a menudo», de manera recurrente, por tal motivo. Una de las testigos declaró incluso que la madre «apenas comía de tan triste que se sentía».

Todas ellas coincidieron en afirmar que no fue la hija desheredada a visitar a la madre en ninguno de sus ingresos hospitalarios, ni acudió a velarla en el tanatorio cuando falleció ni acudió tampoco a su entierro.

Una empleada que trabajó para la familia desde hace dos décadas y, concretamente para la mujer, durante tres años, dijo que la hija vivía en un piso debajo de la madre, cedido por esta, y durante un tiempo visitaba a la madre, le hacía la compra y le sacaba dinero del banco. Pero su actitud cambió en la época del covid porque se negó a ayudarla más, no volviendo a preocuparse por la madre ni a visitarla ni a hablarle por ningún medio, sin entender nunca la progenitora el motivo. Presenció que la madre pidió a la hija que le le echase crema porque le picaba la espalda, negándose la hija, so pretexto de encontrarse mal de salud.

Además, cuenta la misma testigo, la mujer llamaba a su madre «bruja», le decía que era «muy mala», un «veneno», y que «ojalá le partiera un rayo y que ojalá se muriera».

La testigo dijo además que la progenitora le contó que llamó a su hija un par de veces por teléfono y esta le colgó. Otro día, la señora mayor cayó al suelo y su familiar se negó a ayudarle a levantarse, según dicho testimonio.

La misma testigo afirmó que Carmen nunca entendió la situación porque no había tenido ningún problema directo con la hija. En un día de Nochebuena, la empleada vio que la madre pasó llorando toda la mañana, sin entender por qué su hija no le hablaba y no veía a la nieta. La trabajadora pidió personalmente a la hija que hablara con la madre, poniendo arreglo a la situación, a lo que esta respondió que no, que su progenitora era «muy mala» y no quería saber nada de ella.

 Además, dicha testigo relató que una semana antes de morir, la madre le manifestó que deseaba que su hija fuera a visitarla, pero ello nunca ocurrió y que de hecho, la madre estuvo sin poder tener contacto con ella desde el año 2020 hasta la fecha de su muerte.

Para la jueza de Vigo, el anterior testimonio resulta «plenamente creíble».