Grazyna Wasiak-Maxwell: «Una mujer madura es más sabia en el amor, por eso yo flirteo con la vida»

Carlos Punzón
Carlos Punzón VIGO / LA VOZ

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La escritora polaca vive en Vigo desde hace cinco años
La escritora polaca vive en Vigo desde hace cinco años .

Escritora polaca afincada en Galicia: «Vigo es muy moderna y vanguardista y sus habitantes, creo que más que nadie y en cualquier otro lugar, saben celebrar la vida en el día a día»

02 jun 2026 . Actualizado a las 00:27 h.

«Cuando era pequeña parecía una muñeca china. Tenía un pelo muy negro y corto, y una cara redonda con ojos asiáticos. Y aunque decían que era la niña más bonita que habían visto, en el rural de Polonia, en aquel tiempo, la gente tenía la mente muy cerrada. Los niños me llamaban pequeña mongola, se reían de mí y no querían jugar conmigo. Por eso fui una niña muy solitaria. Pasaba el tiempo caminando por el campo».

La contemplación del mundo en solitario le dio a Grazyna Wasiak-Maxwell la mirada existencialista que la define como escritora. ¿Adónde, cómo y por qué? es el título definitorio de su primera obra, una declaración a través de tres interrogantes básicos que la autora polaca afincada en Vigo trata no solo de abordar en sus escritos, sino también en una vida que le ha llevado a Galicia por casualidad, o quizás fue el destino. «Aquí está todo lo que, tal vez inconscientemente, estaba buscando», dice. «Vigo es para mí una especie de portal que, como en las películas de ciencia ficción, cruzarlo te garantiza un cambio total en el destino y en la vida. Para una buscadora de aventuras como yo, Vigo es un lugar ideal», dice tras cinco años de residencia en la ciudad gallega.

A Vigo llegó para visitar a su hija y después de 35 años en Londres, escenario de acogida para ella en 1981 junto a miles de polacos que tomaban su maleta en las postrimerías de su larga etapa comunista y en medio de una transformación política no exenta de complicaciones. «En Londres encontré mi sitio en el nuevo y desconocido mundo de la diáspora».

Parte de la base de que la nacionalidad se hereda, pero la ciudadanía hay que ganársela. «La buena fortuna me otorgó dos patrias, dos culturas, dos miradores desde donde ver el mundo. Inglaterra fue mi isla de la realización», cuenta. Ahora va camino de añadir una tercera patria, el escenario que le ofrece Vigo.

Es licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Wroclaw, cuenta con un posgrado en Estudios Africanos por la de Varsovia, es miembro de la Academia de meditación Oneness en India y del Instituto de Psicoterapia en Suecia, además de embajadora de la Asociación de Escritores Polacos en el Extranjero.

«Una o dos veces al año venían las caravanas de gitanos a mi pueblo y se quedaban durante meses. Pasé mucho tiempo escuchando sus historias. Fue mi primera experiencia con la magia, con cosas que no son visibles para los ojos», dice para explicar su interés por lo esotérico, por la filosofía oriental, por el baile africano. «Exploré mis raíces mongolas. Y tuve mi venganza, porque mi belleza oriental, de repente, se puso de moda. Fui muy popular», rememora. «Siempre estaba pensando en viajar por el mundo, y hoy sigo con mi aventura y con mis sueños, ahora en Galicia».

Grazyna analiza para sus obras los comportamientos humanos, sus valores, los dramas existenciales. «Reflexiona sobre los misterios de la existencia, donde el patetismo se encuentra con la modestia y el bien con el mal», se destaca en las reseñas sobre su obra. Indaga en el sentido de la vida en todo caso, y ahora en la de los vigueses y gallegos, materia del libro que está preparando.

«Lo que me fascina y me tiene encantada es la atmósfera única que hay aquí. Las ciudades portuarias como Vigo son una especie de Torre de Babel donde se mezclan culturas e idiomas. Pero también me impactan los sonidos y los olores de Vigo, las sirenas de los barcos y los gritos de las gaviotas, los olores a agua salada en el aire, el aroma de las especias locales, del vino barato y el tabaco, los perfumes cotidianos de esta ciudad», narra desde sus ojos de nueva viguesa.

«Vigo es muy moderna y vanguardista y sus habitantes, creo que más que nadie y en cualquier otro lugar, saben celebrar la vida en el día a día. Y ese es un gran don», considera Grazyna, como de niña paseante ahora por el monte de O Castro o cualquier lugar de la ciudad. «Vigo es, sin duda, el corazón palpitante de Galicia, o tal vez incluso de toda España, todo depende del rol con el que lleguemos aquí».

Le interesa estudiar la vejez. «La edad avanzada puede ser una fuente de fuerza», asegura. «Una mujer madura es más sabia en el amor y yo flirteo con la vida», dice la autora polaca para avanzar que pretende viajar muy atenta por Galicia, pero no en una sucesión de etapas geográficas, sino «un viaje entre los gallegos y el amor», para comparar el perfil de ellos y ellas con el estereotipo español.

Grazyna recomienda a los que van sumando años que «se jueguen todo a la carta del amor, que es la fuerza más poderosa y la medicina mágica que rejuvenece», está convencida. «En el último capítulo de cada persona no se pregunta por el saldo en el banco, ni por cuantas propiedades se tiene, sino por cuánto se ha amado», afirma con la autoridad que le ha dado observar a la humanidad en medio mundo.