Vigo premiará a los conductores que eviten acelerones y frenazos

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

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Las Zonas de Bajas Emisiones están más cerca de entrar en vigor
Las Zonas de Bajas Emisiones están más cerca de entrar en vigor M.Moralejo

La ordenanza de las zonas de bajas emisiones aprobada por el Concello prevé aplicaciones inteligentes para medir la eficiencia al volante y aplicar descuentos

06 may 2026 . Actualizado a las 01:16 h.

El gobierno de Vigo ha aprobado inicialmente el proyecto de ordenanza de las zonas de bajas emisiones con un elemento novedoso en la regulación del tráfico urbano: no solo restringe el acceso de los vehículos más contaminantes, sino que abre la puerta a premiar a los conductores que demuestren una conducción más eficiente, suave y baja en emisiones. El texto incorpora la Estrategia Vigo Eco-Driving 2030, un programa que permitirá valorar la forma de conducir mediante aplicaciones inteligentes y que podrá traducirse en incentivos municipales.

La ordenanza no limita esos incentivos a las cuatro zonas de bajas emisiones, sino que extiende la estrategia a todo el término municipal. El sistema se dirige a conductores, peatones, ciclistas y usuarios del transporte público que circulen por vías urbanas. El objetivo es favorecer una movilidad menos contaminante y medir la mejora agregada de las emisiones derivada de una conducción más eficiente.

El texto concreta qué entiende por una conducción ecoeficiente. No se trata solo de circular con un vehículo menos contaminante, sino de conducir de forma más suave, evitando aceleraciones y frenadas bruscas. Esa definición resulta relevante porque el Concello no solo tendrá en cuenta la etiqueta ambiental del vehículo, sino también el comportamiento real de quien conduce. La ordenanza plantea así una lógica de premio para quienes acrediten hábitos que reduzcan el consumo, las emisiones y el impacto ambiental.

La herramienta prevista para esa medición son las aplicaciones C-ITS, siglas de sistemas inteligentes de transporte cooperativos. En la práctica, son tecnologías que permiten conectar vehículos, semáforos, sensores urbanos, usuarios de la vía y centros municipales de gestión del tráfico para intercambiar información. En Vigo, la ordenanza señala que estas aplicaciones ya están disponibles en el centro de gestión de la movilidad del Concello y que permitirán evaluar la conducción mediante un sistema de «rating» o puntuaciones.

Los incentivos podrán traducirse, según el texto, en reducción de tasas municipales, bonificaciones para el uso del estacionamiento regulado en superficie o incluso acceso a las zonas de bajas emisiones con independencia de la etiqueta ambiental del vehículo. La ordenanza no los configura como automáticos, sino como una posibilidad vinculada a los resultados obtenidos por los conductores ecoeficientes.

La aprobación inicial abre ahora la tramitación política y administrativa de la norma. A partir de la aprobación en la Junta de Gobierno se abre un plazo de enmiendas para los grupos municipales. Después llega la aprobación inicial en el pleno, la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia y un periodo de 30 días de exposición pública y alegaciones. Si se presentan reclamaciones o sugerencias, el Concello las resolverá. Si no las hay, la ordenanza quedará definitivamente aprobada en el pleno.

Las zonas de bajas emisiones se delimitan en cuatro ámbitos: centro, Plaza de Portugal, Bouzas y O Calvario. El alcalde, Abel Caballero, destaca que son espacios que ya tienen restricciones al tráfico y que, en su mayoría, son peatonales o semipeatonales. «En Vigo no obligamos en ningún caso a que nadie tenga que cambiar su vehículo», ha afirmado. Según su explicación, la norma busca evitar el tráfico de paso, pero mantener el acceso autorizado.

El proyecto de zonas de bajas emisiones tiene un coste aproximado de 5,5 millones de euros y está financiado en su mayor parte por el Gobierno de España con fondos europeos. La norma responde a la obligación legal de implantar estas áreas en municipios de más de 50.000 habitantes, pero Vigo introduce una doble vía: restringe el tránsito en cuatro espacios ya parcialmente limitados y, al mismo tiempo, abre la puerta a premiar la conducción más eficiente mediante tecnología, datos e incentivos municipales.

Multas de 200 euros tras una fase inicial de avisos a los infractores

La ordenanza de las zonas de bajas emisiones de Vigo no arranca con multas inmediatas, pero sí deja preparado el régimen sancionador para cuando termine la fase informativa. El texto municipal no establece una cuantía propia para las sanciones. Lo que hace es remitir las acciones y omisiones contrarias a la ordenanza al Texto Refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. Esa remisión permite concretar el importe aplicable. La Ley de Tráfico tipifica como infracción grave no respetar las restricciones de circulación derivadas de los protocolos ante episodios de contaminación y de las zonas de bajas emisiones. Esa previsión figura en el artículo 76.z3. El artículo 80.1 establece, a su vez, que las infracciones graves se sancionan con multa de 200 euros.

Antes de llegar a esa fase, el Concello prevé avisos. Durante el primer año de cada una de las tres fases, los vehículos detectados reciben una comunicación de carácter informativo. Esa notificación debe explicar los motivos de la regulación, la fecha prevista de funcionamiento efectivo, el tipo de sanción y la cuantía de la multa que se aplicará cuando el control empiece a operar plenamente. La ordenanza añade además una consecuencia para quienes incumplan las condiciones de acceso mediante declaración responsable. En esos casos, fija en un año la prohibición para solicitar de nuevo la autorización de entrada a las zonas de bajas emisiones. Quien falsee datos o incumpla las condiciones puede quedar un año vetado.