Agentes de paisano vigilan las zonas de ocio, atrapan fugitivos o siguen a carteristas
03 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Un señor de aspecto gris y anodino bebe un botellín de agua apoyado en la barra de una discoteca mientras sigue con la mirada a una pandilla que discute en la pista de baile y a dos tipos que intercambian un billete cerca del aseo. Como no prueba el alcohol en toda la noche, alguien podría sospechar que, en realidad, se trata de un agente infliltrado del Grupo Operativo de Prevención de la Delincuencia (GOPD) que está de servicio y vigilando de incógnito la noche de Vigo. Posiblemente, en ese local sí hay un policía de paisano, pero no es quien todos piensan.
La jefa del GOPD sonríe. Sabe que ninguno de sus agentes camuflados daría el cante en la barra de una discoteca: «Tienen tantas herramientas que no se delatarían, para ellos no beber alcohol no es ningún problema». «Nuestro trabajo se desarrolla de paisano, mano a mano con el ciudadano, sobre todo en la noche y el ocio», añade. Hay dos tipos de agentes, los camuflados, que visten ropa de calle y circulan en coches sin rotular, y los uniformados, pertechados con radio, pistola eléctrica y cartuchera. No hay que confundirlos con las patrullas de Atención al Ciudadano, aunque son complementarios. «Hacemos trabajos de día y de noche, en todo tipo de entorno», explica.
«Esta gente trabaja muy bien. El policía trabaja de noche, de día, con sol y con lluvia, es algo endémico a nuestro desempeño. De noche es un trabajo más pesado y más duro, pero es gente a la que le gusta el trabajo que hace. Conocen la noche de Vigo y a toda la gente de ese mundo», dice la inspectora del GOPD. «Por suerte, son veteranos y experimentados, con bagaje en otras ciudades, nos orgullecemos y nos aprovechamos de ello», añade.
Este grupo policial que opera las 24 horas fue creado hace un par de años y es un híbrido entre investigadores y patrulleros. Está integrado en la Brigada de Seguridad Ciudadana. Su tarea es prevenir el crimen y también realizar «miniinvestigaciones». Hacen rondas por los puntos más conflictivos de la ciudad en coches camuflados pero también en vehículos patrulla para disuadir. Vigilan de incógnito las zonas de ocio de Vigo, rondan por los colegios e institutos si sospechan que merondean por allí vendedores drogas, siguen discretamete a carteristas y «viejos conocidos», y localizan y buscan a fugitivos y requisitoriados. Y sacan información útil para otros grupos para rematar la tarea. «Tocan muchos palos, la incidencia es muy alta y tenemos un número de detenidos muy elevado», dice.
Si reconocen a un reincidente, lo siguen discretamente para comprobar si comete algún delito. Otras veces, tienen una lista con nombres de fugitivos o condenados que no han ingresado en prisión o han sido requeridos por el juez porque no se han presentado a un juicio. Por las mañanas, se reúnen en la comisaría y buscan datos de los prófugos en «fuentes abiertas de internet», a veces manejan fotos «no muy actualizadas» y saben que el huido quizás se ha dejado crecer la barba o su pelo es blanco. Tras realizar análisis de datos, localizar y detener a un requisitoriado les lleva unos días de trabajo. «Estos agentes se conocen mucho los puntos conflictivos de la ciudad y a la gente con un amplio historial delictivo. Es importante para este grupo tener un conocimiento del mapa criminal de Vigo», dice su jefa. Van en coche camuflado a puntos problemáticos. «Conocer y saber que una persona se dedica a perpetrar robos con fuerza en restaurantes o bares les lleva a vigilarla discretamente en vistas a que esté planeando algún hecho delictivo. Son muchas horas de trabajo», añade.
Los policías camuflados salen de la sombra y entran en escena si ven un delito flagrante: si surgen peleas dentro del local de ocio, ven una venta de drogas o un robo por la calle. «Lo que haría cualquier policía», explica. Su misión es prevenir, vigilar, disuadir al delincuente con su presencia o pillarlo in fraganti. El GOPD trabaja las 24 horas, por un cambio organizativo para adaptarse a los medios. Siempre hubo coches camuflados por la noche pero ahora estos agentes de paisano se han fusionado con las labores de patrulla uniformada en una entidad propia. Es una fórmula de «labor híbrida entre investigación y reacción de seguridad ciudadana» que, según la jefa, hace que tengan «unos resultados muy satisfactorios».
El GOPD también realiza trabajo de oficina y recopilación de datos para localizar a prófugos de paso por Vigo o se esconden en su entorno. «Es una labor minuciosa. Hay investigación, trabajo puro y duro en el entorno del prófugo, en la base de datos policial y en la fuente abierta que es internet. Los mismos policías hacen trabajo de campo y de base. Localizar a un fugitivo lleva un trabajo previo de varios días», detalla la líder del grupo. Disponen de un mapa en tiempo real del crimen de Vigo que les da pistas sobre en qué escenarios actuar. «Tienes que estudiar esos puntos y ver cómo se van desarrollando, cambiando de lugar. Nos dedicamos a prevenir el delito y reaccionar; si el delito se mueve, nosotros vamos con él. Es cíclico», dice. Y nunca dejan de lado el auxilio humanitario.