La EMAO reúne la colección de Serigrafía Gallega de los Álvarez Blázquez
26 abr 2026 . Actualizado a las 23:28 h.Vigo abre una ventana a su memoria cultural con la inauguración de Serigrafía Gallega 1971. Tributo aos irmáns Álvarez Blázquez, una exposición que rescata una iniciativa pionera: la primera colección de serigrafías de arte gallego concebida como proyecto colectivo y accesible.
La muestra, que puede visitarse en la Escola Municipal de Artes e Oficios de Vigo (EMAO) hasta el 5 de junio, reúne 44 obras de 19 artistas y permite contemplarlas «tal y como fueron conservadas», directamente desde el archivo del oftalmólogo Antón Beiras y su mujer, la pedagoga Antía Cal. A su lado, una selección bibliográfica y materiales originales completan un recorrido que es tanto artístico como histórico.
La muestra está comisariada por Alba Pardo, maestra de Serigrafía artística; Darío Álvarez Basso, maestro de Pintura (ambos en esta escuela); y Carme Varela, secretaria de la Asociación Legado Activo Beiras Cal. En el caso de Basso, su implicación tiene además un carácter especial: además de comisario, pertenece a la familia de los Álvarez Blázquez, lo que refuerza el vínculo entre el relato expositivo y el legado que se homenajea.
Más que una colección, Serigrafía Gallega fue un hallazgo. En palabras de Alba Pardo, su esencia sigue siendo hoy plenamente vigente: «Lo que me parece más importante es la labor de democratizar el acceso a la cultura gallega, posibilitar la difusión de obras de nuestros artistas a un bajo coste asequible».
La serigrafía, como técnica de estampación, hacía posible esa ambición. «Permite reproducir originales», explica Pardo, «sin renunciar al valor artístico de la obra». De ahí que el proyecto no buscara simplemente copiar, sino multiplicar y compartir. «Es difundir la labor de los artistas gallegos», resume.
Las obras expuestas nacieron de un proceso poco habitual: una colaboración estrecha entre artistas y serígrafos. «Las estampas se hicieron en diálogo directo», subraya Pardo, en un momento en el que nombres como Luis Seoane, Isaac Díaz Pardo o María Antonia Dans formaban parte activa de la escena cultural.
La posguerra marcó profundamente a la familia Álvarez Blázquez, obligada a rehacer su vida en Vigo tras el fusilamiento de su padre. Sin embargo, lejos de paralizarse, impulsaron algunos de los proyectos culturales más relevantes del momento. Y el Vigo de aquella época, que Antón Beiras describía como «a cidade na que todo podía acontecer», fue donde Álvaro Álvarez Blázquez fundó Serigrafía Gallega S.L., empresa pionera en el sector desde finales de los años 50. Desde allí, soñó con acercar el arte a la sociedad. Al mismo tiempo, su hermano Xosé María Álvarez Blázquez abría caminos en el ámbito editorial con sellos como Monterrey o Castrelos, «que fixeron posible o milagre de darlle nova e fecunda vida á literatura galega nun tempo de silencio, censura e dificultades inmensas».
Ya en el 2004, la Casa das Artes albergó una colección de serigrafías perteneciente a Álvaro Álvarez Blázquez, eran 80 piezas pertenecientes a importantes artistas gallegos como Seoane, Maside, Laxeiro o Isaac Díaz Pardo.
Según recordaba entonces Álvaro, todo comenzó en las tertulias del Café Derby, a finales de la década de los cincuenta. «Celso Emilio Ferreiro habló allí de una nueva técnica de impresión que se llamaba serigrafía», contaba. Hacían reproducciones comerciales y publicitarias y dieron el salto al arte con el pintor Virxilio, al diseñar carteles para fiestas gallegas.
La exposición es también una reivindicación del papel de la EMAO como espacio de formación artística. Muchos de los autores presentes en la colección pasaron por sus aulas, lo que convierte la muestra en un nexo entre tradición y creación.