El diálogo infinito entre el arte y la palabra

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Oscar Vázquez

La nueva muestra de Isaac Pérez Vicente, comisariada por Ángel Cerviño en el Espacio SVT, reúne obras desde 1979 hasta la actualidad y parte de la influencia de Raymond Roussel, autor clave en su trayectoria

22 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«En el estudio de Isaac Pérez Vicente apenas hay tubos de pintura ni pinceles, hay una gran mesa en verde en el centro, está llena de lápices, tijeras, reglas, cutters, un compás, hojas sueltas, algún diccionario, un tomo de alguna enciclopedia. Los diccionarios son colecciones de palabras, las enciclopedias son colecciones de cosas del mundo. En una palabra cabe un mundo, también en un grano de cebada, lo infraordinario es potencialmente extraordinario». Así de bien describe el entorno de trabajo del artista su amigo Hermes Salceda, catedrático del departamento de Filología Inglesa, Francesa y Alemana de la Universidad de Vigo y miembro de la Raymond Roussel Society.

Desde que comenzó a exponer con apenas 15 años, Isaac Pérez Vicente (O Rosal, 1955) ha desarrollado una trayectoria marcada por la experimentación constante. Artista difícil de clasificar, ha trabajado en campos como el grabado, el diseño o la instalación, siempre con una atención especial al lenguaje y a los procesos de construcción.

Su taller de Vigo, ciudad en la que reside hace décadas, funciona como un laboratorio permanente. Allí, el estudio y la producción artística se entrelazan sin separación. La música, especialmente el jazz (que suena de fondo, muy bajito) y la experimentación sonora, forman parte del ambiente cotidiano, junto a libros, imágenes, papeles y herramientas en un aparente caos sobre el que asegura saber «perfectamente dónde está cada cosa», afirma. Y sobre este micromundo «de cuadros con letras en las paredes, cajas llenas de collages y estanterías atestadas de discos» que destaca Salceda, añade Pérez que «el ordenador, a pesar de llamarse así, está igual de desordenado que el taller», aludiendo a un sistema en el que lo digital y lo físico operan como un mismo territorio creativo en el que a lo largo del tiempo ha desarrollado distintas líneas sin fijarse en un estilo único. «Tengo muchos», resume el artista, que ha ido variando sus registros según las etapas. En la actualidad, se articula en varias direcciones: la serie Umbra, las obras vinculadas al escritor de culto Raymond Roussel, el proyecto FAI (centrado en una mirada irónica sobre el sistema cultural gallego) y otras investigaciones puntuales que combinan texto, imagen y sonido.

La exposición que devuelve a la actualidad a Pérez Vicente se titula Raíz cuadrada de R y surge en paralelo al congreso internacional sobre literatura potencial organizado por la Universidad de Vigo en colaboración con la Sorbona de París, que comienza el mismo día que se inaugura la muestra, el jueves 23 de abril». El proyecto nace a partir de la invitación del profesor Salceda, especialista en el excéntrico Roussel, con la idea de establecer un diálogo entre la obra del artista y las líneas de investigación del encuentro académico sobre el escritor francés vinculado a las vanguardias del siglo XX y considerado una referencia en la llamada literatura potencial, basada en procedimientos formales, juegos de lenguaje y asociaciones inesperadas que influyeron en autores posteriores como los del grupo Oulipo. «Pese a la complejidad de su método, Roussel quería que sus libros se leyeran como se leen las novelas de Julio Verne», explica el artista, que también reconoce influencias de Italo Calvino.

Su práctica se ha mantenido alejada de los circuitos más estables del sistema galerístico. El propio destaca que en los últimos años ha desaparecido buena parte del tejido de galerías y que el contexto expositivo ha cambiado: «Han desaparecido casi todas las galerías y el ambiente artístico ha decaído mucho», señala.

En su caso, hacía más de una década que no exponía. Lo hizo en el 2016 en el CGAC de Santiago y en el 2018 en la sala municipal Coruña Próxima con Zurcir sombras: Umbra 1990-2017. Pero no estar en el escaparate no parece importarle demasiado: «A mí lo que me interesa es hacer cosas y es lo que sigo haciendo, sin parar. Vengo al taller cada día», cuenta sobre sus rutinas. En ese contexto, destaca el papel de espacios como el vigués Espacio SVT (Gran Vía, 129) para hacer posible este tipo de proyectos. La exhibición es también una forma de sostener lugares donde el trabajo artístico pueda mostrarse fuera de los circuitos más comerciales o institucionales.

La muestra, comisariada por Ángel Cerviño, reúne piezas realizadas desde 1979 —cuando Pérez Vicente realizó su primera obra vinculada al autor galo—, y ha mantenido una relación continuada con su universo hasta la actualidad, con una producción atravesada por su influencia basada en juegos de lenguaje, asociaciones y desplazamientos. Cuadros, cajas, libros de artista, collages e instalaciones permiten seguir una estela que reaparece de forma recurrente. «Lo repetido nunca es idéntico y la diferencia se convierte en motor creativo. Un objeto, una imagen, o una palabra que se desplaza ya no es el mismo», señala el texto curatorial.