Muere Carlos López, el jefe de ginecología del hospital de Vigo, un pionero en la cirugía de fetos que era bisnieto de Cajal
VIGO CIUDAD
Tenía 65 años recién cumplidos y vocación de seguir investigando
17 abr 2026 . Actualizado a las 13:32 h.El médico Carlos López Ramón y Cajal (Zaragoza, 1960) murió ayer en Vigo, víctima de un cáncer que le habían diagnosticado a finales de verano, según confirmaron fuentes de su entorno. En diciembre había cumplido 65 años. López era jefe de servicio de obstetricia y ginecología en el Complejo Hospitalario Universitario de Vigo desde hacía casi veinte años. Tenía tres hijos y su vocación era seguir trabajando. Era sobrino bisnieto del premio nobel Santiago Ramón y Cajal, el científico que estableció la estructura del sistema nervioso.
Algo debió de pesar el apellido en la trayectoria vital de Carlos López, que empezó a trabajar en el Hospital Xeral de Vigo en 1988 como obstetra, tras estudiar en la universidad de su ciudad natal y especializarse en Tenerife. López contaba que de niño le había cantado su nombre completo a un peluquero que se disponía a rasurarlo y este le había explicado, con lágrimas en los ojos, que gracias a su tío bisabuelo tenía seis hijos y 30 nietos. Don Santiago había salvado la vida a la mujer de aquel hombre. El abuelo de su madre era una institución en su Zaragoza, una ciudad en la que el padre de Carlos López, de Tui, se había instalado con su esposa.
Sus primeros años como obstetra en el viejo Xeral fueron fulgurantes. En 1990, antes de cumplir los 30, hizo una intervención intraútero, algo que hasta entonces no se hacía en España. Un feto acumulaba mucho líquido en el pecho y esto amenazaba seriamente su vida. López se lo drenó. Era un cuerpo dentro de otro cuerpo. Se curó y se convirtió en un bebé sano. Hizo varias intervenciones como aquella a principios de los 90.
En 1999 asumió la jefatura de sección de diagnóstico prenatal y en el 2006 se hizo cargo del servicio de ginecología y obstetricia.
Aquellas intervenciones intraútero en las que había sido pionero pronto dejaron de hacerse. Siempre estuvo entre sus planes recuperarlas, pero aseguraba que nunca tuvo apoyos. En el 2017, López lideró el proyecto de creación del centro avanzado de medicina maternofetal, que presentó públicamente con la dirección del Cunqueiro y con el entonces conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña. Estaba planificado que ese centro, entre otras cosas, haría las intervenciones fetales de toda Galicia, según anunció la consellería. Se estimaban dos docenas al año. López tenía un aliado norteamericano que, ante el remoloneo del Sergas a financiar el centro, se marchó.
Como jefe, a López le tocó modernizar el servicio de ginecología y obstetricia. Apostó por el desarrollo de las técnicas de ecografía y por la especialización de su equipo. Se enfrentó con parte de su profesión al plantear que las matronas asumiesen más competencias en el seguimiento del embarazo normal. Le tocó diseñar la maternidad del Hospital Álvaro Cunqueiro, la mayor de Galicia y una de las grandes apuestas del Sergas para el centro. El hospital público de la ciudad pasó de los tres paritorios del viejo Xeral a las actuales doce unidades de trabajo de parto, parto y recuperación en el HAC.
Carlos López no escondía su fuerte temperamento ni sus firmes convicciones. Las defendía con pasión y esto le generó victorias, pero también algunos conflictos internos. Era un hombre creativo. Era un melómano empedernido y publicó cuatro novelas, una de ellas acerca de unas misteriosas muertes de personas concebidas in vitro.
En los últimos años, Carlos López centraba buena parte de su tiempo en una investigación de la que no daba muchas pistas, para guardar el secreto pero que, decía, apuntaba a algo grande. Ocupaba un minúsculo habitáculo en el Cunqueiro y dedicaba sus esfuerzos a investigar, pero su muerte prematura no le ha permitido continuar.