La silledense leyó la tesis en italiano al amparo de un convenio con la UVigo
15 abr 2026 . Actualizado a las 21:16 h.Paula Gamallo Carballude, (Cortegada, Silleda, 1996), lleva una carrera académica brillante y ahora acaba de doctorarse con la máxima calificación cum laude en un doble grado de Derecho y Administración de Empresas. Presentó la tesis en Bolonia al amparo de un convenio entre la UVigo y la Universidad de la ciudad italiana. Fue una cotutela entre las dos universidades y una estancia de un año en Bolonia. En su día cursó en la Universidad de Vigo el doble grado con unas calificaciones sobresalientes que la hicieron merecedora de un Premio Extraordinario en ambas carreras.
Ahora dio un paso más con su tesis titulada: El régimen jurídico del paisaje de Galicia: su conexión con el Pacto Verde Europeo y los objetivos de la Agenda 20-30 y su proyección sobre el derecho constitucional a la igualdad. Fue un trabajo arduo. Cuando acabó la carrera estuvo trabajando en un despacho en Vigo y luego se marchó para Barcelona a otro, regresando a Galicia pasado un tiempo, donde continuó con esta labor. Explica que «después del covid fue todo más complicado». Llegó un momento que, comenta, el trabajo en un despacho no le acababa de convencer «porque son muchas horas de dedicación y hablando con uno de los directores de la tesis me animó a hacer carrera académica, pero es muy complicada y muy larga y en ese momento no me convencía mucho».
Cuando dejó el despacho, cuenta, «me anoté a unas oposiciones de la Xunta del cuerpo superior que ya estaban convocadas. Dije que haría la tesis y mandé un contrato posdoctorado para hacerla y a la vez das clases como si fueras un profesor adjunto». Decidió que «mientras esperaba por esto estudiaría la oposición y hubo un momento que me vi con las dos cosas encima porque me dieron el contrato y empecé la tesis». Para la oposición, comenta, «estuve 9 meses para el primer examen y un año y dos meses para el segundo y aprobé» con lo que ahora es funcionara y también doctora. Entre que hizo el examen, aprobó y tomó posesión «pasó un tiempo» y empezó a trabajar en la Xunta hace un año y tres meses.
Tuvo la oportunidad de hacer el doble doctorado con la Universidad de Vigo en convenio con la Universidad de la ciudad italiana de Bolonia a través de una beca. Eso le llevó a vivir en Bolonia un año, en dos tandas de seis meses. Preparó la tesis bajo la dirección de los profesores María Antonia Arias Martínez y Roberto O. Bustillo Bolado que la acompañaron en el acto de lectura unos días antes de Semana Santa. La defendió en Bolonia y, por si eso fuera poco, en italiano. La experiencia, explica, «supuso un aprendizaje muy grande. No solo a la hora de adquirir conocimientos y desarrollar nuevas herramientas y métodos de estudio, sino también a la hora de organizarme, esto último con la exigencia de compaginar la tesis con la oposición en los inicios y con el trabajo en las últimas etapas.
En estos momentos es jefa de servicio en la Consellería de Medio Ambiente e interina como profesora en la UVigo en Derecho Administrativo. Al preguntarle que le tira más afirma que «estoy contenta en los dos sitios. Estoy bien. De momento no me planteo escoger una de las dos cosas». Su trabajo en la Xunta lo desarrolla en Santiago y las clases las da en Vigo, donde reside.
«Siempre tuve la idea de estar en un organismo como el Consello de la Xunta, el Tribunal de Contas, o algo así», apunta, y aunque no tiene claro a donde le llevará el futuro asegura que será «siempre en Galicia».
Experiencia enriquecedora
La experiencia en Bolonia, comenta, «fue espectacular, conocí a gente muy buena». A ella se sumaron otros estudiantes de diferentes carreras con ese doble convenio y que leyeron sus tesis. «Fue una experiencia muy enriquecedora. Yo no fui de Erasmus, un poco por hacer ese doble grado» y el doctorado le permitió vivir de alguna manera esa experiencia y «aprendí italiano, que me gusta muchísimo esa lengua».
La cotutela para el doctorado entre dos universidades distintas le exigía estar seis meses allí, volver a Galicia y regresar otros seis meses. En sus estancias en Bolonia «hacía alguna escapada a casa. Había un vuelo directo, que ahora no lo hay, desde Santiago muy barato, pero ahora no hay y es complicado ir porque exige o hacer escala en Madrid o ir desde Oporto a Milán», explica. «La gente prioriza muchas veces ir a Roma, a Florencia o a Venecia y Bolonia es una ciudad que tiene un encanto cultural inmenso: las iglesias, el teatro, la Universidad incluida, tiene edificios muy antiguos. Yo la recomiendo siempre». Es también una ciudad con un gran ambiente universitario.
En la lectura de la tesis la acompañaron algunas amigas que tuvieron complicado ir. Comenta Paula que «era la Cosmoprof, una feria de cosmética, y estaba todo carísimo. Ellas se tuvieron que alojar fuera de Bolonia. Coincidió todo muy mal». El convenio exige leerla allí «la tesis está escrita en español y tiene partes en italiano porque es obligatorio, pero la exposición la hice en italiano». La idea era aprovechar para estar unos días e pero al final les cambiaron los vuelos y pudieron estar menos tiempo aunque, al menos, le alegra que sus amigas pudiesen conocer la ciudad. «Les gustó mucho y esta época es perfecta», explica.
Pasión por el deporte
Con tanta dedicación y trabajo duro, esta silledense, encontró en el deporte una vía de escape que, comenta, «me ayuda a canalizar el estrés». Explica que «hago muchísimo deporte. Siempre hizo baile, baile de salón y ahora mismo «hago bicicleta, natación, crossfit, pádel, salgo también a correr. Y empecé hace poco aro acrobático porque me llamaba la atención». Con sus horarios comenta que va al gimnasio «a primera hora, a las 7.00 horas y cuando por trabajo no puedo voy al terminar. No me cuesta madrugar, siempre fui así, no es algo nuevo», asegura.