En varios edificios y elementos públicos se aprecia la evolución del emblema heráldico
11 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Las tapas de registro de alcantarillas, los bancos públicos, los taxis o los contenedores de residuos urbanos son elementos en los que la población de Vigo puede ver a diario el escudo oficial de la ciudad, definido, básicamente, por la presencia de una torre junto a un olivo. Aunque pudiera pensarse que la actual configuración heráldica tiene varios siglos de antigüedad, lo cierto es que, cuando los franceses invadieron la ciudad durante dos meses, se encontraron con un blasón distinto. Aquel emblema estaba conformado por una torre y una concha. Dicha composición obedecía a que Vigo estaba incluido entonces en la jurisdicción del Arzobispado de Santiago. No hay en la ciudad ninguna huella de aquel emblema, aunque sí hay una casa en la calle Esperanza que muestra una concha compostelana en su fachada.
Fue tras la aprobación de la Constitución de 1812 cuando los vigueses reclamaron su derecho a alejarse de cualquier símbolo que recordase la servidumbre al señor de la Iglesia de Santiago de Compostela. Fue entonces cuando propusieron al Gobierno provisional la inclusión del olivo, árbol que, según decían, era representativo de la localidad desde tiempos remotos. Fue aprobada la propuesta y la ciudad quedó representada en su escudo por la torre y el olivo.
No se cerró ahí la definición definitiva del asunto y, a lo largo del siglo XIX, el escudo fue reproducido de maneras distintas; siempre con la torre y el olivo, pero con el árbol —casi siempre representado solo por unas ramas— en diferentes formas. Habrá que llegar a los primeros años del siglo XX para que la corporación comenzase a utilizar un modelo similar al actual. La forma definitiva se cerró en los años cuarenta de la pasada centuria con la introducción del mar y un soporte terrenal. Sin embargo, no sería hasta abril de 1987 cuando la corporación oficializase en un pleno el escudo definitivo.
En los últimos años, la asociación Amigos de los Pazos ha denunciado que ese escudo no cumple las reglas de la heráldica y pide una corrección. En cualquier caso, además del mobiliario urbano, las representaciones del escudo carecen de uniformidad. Los que se conservan del modelo del siglo XIX se pueden ver en dos monumentos escultóricos y en la antigua casa consistorial. En la estatua dedicada a José Elduayen —una obra realizada por el escultor Agustín Querol i Subirats sobre un pedestal de Jenaro de la Fuente Domínguez— se puede apreciar el escudo en las lápidas de bronce que complementan a cada una de las figuras femeninas situadas en la base. Está en los jardines de As Avenidas. Ese mismo tándem repitió en el monumento a Casto Méndez Núñez, situado en la Alameda. El escudo está cincelado en el remate superior del pedestal. Ya en la actual Casa Galega da Cultura, en la fachada que da a la plaza de la Constitución, se sitúa el tercer escudo decimonónico. Estos tres ejemplos también muestran variaciones entre ellos en la manera de representar los ramos de olivo.
Aún hay otra representación de la antigua forma en la placa artística realizada por el escultor Mariano Benlliure para la calle de López Mora. Siempre se le había atribuido la autoría a Alejandro Curty, pero una investigación de la presidenta del Instituto de Estudios Vigueses, Mercedes Bangueses, determinó que el autor había sido el artista valenciano.
Pazo Quiñones de León
En 1917, el cronista de la ciudad, Avelino Rodríguez Elías, proponía que se adoptase una nueva forma de escudo. Tomaba como modelo una pieza heráldica que había estado en la fuente de Neptuno desde el siglo XVIII hasta finales del XIX. Hoy en día se puede ver en el paseo de los escudos de los jardines del pazo Quiñones de León. El Concello adoptó este diseño en 1926, aunque en 1949 se completó con la presencia del mar y de una plataforma de tierra sobre la que reposa el castillo, que debe estar de frente.
Desde entonces, el escudo se ha reproducido con algunos errores. En la entrada de la casa consistorial de la Praza do Rei, el escudo se presenta con una corona ducal y no la real, como debería ser. Además, se representa el castillo con una visión de medio lado, mostrando una puerta lateral, cuando el modelo oficial indica que la visión de la torre debe ser frontal. Recientemente, el alcalde, Abel Caballero, anunció que habría un concurso para realizar un escudo oficial.
Esta variación se repitió en el 2007 cuando se eliminó del antiguo rectorado de la calle del Areal el escudo preconstitucional. Además, el lema oficial de la ciudad se dejó en castellano, cuando en abril de 1987 el pleno de la corporación determinó que debía ir escrito en gallego.
Especial mención merece la obra de Camilo Nogueira situada en el estanque de la parte superior del castillo de O Castro. Tres marineros sostienen en alto un escudo exento de la ciudad, mostrando la importancia del mar en el crecimiento de Vigo. En las puertas de acceso al castillo, tanto la de los cañones como la superior, tienen en sus frontales sendos escudos similares al de los jardines de Castrelos, aunque en este caso fueron realizados por Silvino Silva.
También aparece el emblema vigués en el conjunto de los angelotes realizados por Camilo Fernández Correo para la barandilla del Paseo de Alfonso, que actualmente han sido retirados debido a las obras que se realizan en la zona.
En las placas identificativas de las calles también está presente el escudo en distintas modalidades. Las más antiguas, las que fueron realizadas en mármol, muestran una visión frontolateral del castillo, mientras que las más actuales han corregido la orientación de la fachada principal de la fortaleza que recuerda el castillo de O Castro; aunque, posiblemente, en sus orígenes se refiriese a la torre del Penso. Hay alguna, como las que identifican las plazas de Compostela y Almeida, que introducen el escudo en relieve de metal.