La parroquia ha pasado de un ritmo pausado a convertirse en el mayor polo de crecimiento urbanístico de Vigo
30 mar 2026 . Actualizado a las 00:22 h.A Navia le está ocurriendo lo mismo, desde hace veinte años, que a Coia unas décadas antes. Está pasando de ser un enclave tradicional con un ritmo pausado a convertirse en una nueva ciudad dentro de Vigo. Esta transformación ha llevado a que surjan los conceptos de Navia nueva y Navia antigua. Y cada vez más, el PAU le come el terreno a San Paio. Sí es cierto que, ante ese desarrollo urbanístico, el Concello de Vigo ha sabido mantener la toponimia tradicional en las calles del nuevo planeamiento.
Esta parroquia, con nombre prerromano que alude a una corriente de agua, tiene la playa de referencia exterior de Vigo. Samil, nombre de origen germánico, fue un lugar idílico para la población viguesa hasta que dos alcaldes decidieron que era mejor pasear sobre terrazos que sobre la arena. Curiosamente, el catálogo del PXOM señala que este espacio ofrece «sistemas dunares de interese xeomorfolóxico e ecolóxico. Entre os seus valores escénicos están os itinerarios paisaxísticos e sendas panorámicas». No es el único espacio de esta parroquia con gran valor medioambiental, según se recoge en el PXOM, porque también incluye el complejo húmedo litoral de As Pertegueiras y la Regueira da Fonte o de A Pulida. «As masas arboradas autóctonas, bosques aluviais e carballeiras, e a depresión da Fochanca, temporalmente inundada, acollen unha elevada biodiversidade nunha área con forte presión urbana», recuerda el plan de ordenación urbanística municipal.
El tercer atractivo natural de la parroquia está en la Fundación Sales, ubicada en la avenida de Europa, 52. Contiene un jardín botánico, diseñado por el paisajista Francisco de Sales Covelo, que actúa como espacio de educación ambiental y acoge actividades diversas. Es visitable.
Los rastros arqueológicos más antiguos aparecieron descontextualizados hace unos años. Se trata de unos bifaces hallados en la alameda de Emilio Crespo y en el camino de A Barroca. Se encuentran depositados en el Museo Municipal Quiñones de León. De época posterior son los petroglifos de As Covadiñas, Quintela y Laxielas, descubiertos en los lugares de Quintela, Muíños y A Torre. Incluso está documentado un castro en Eira Vella. Por lo tanto, la ocupación humana del territorio es muy antigua.
Por el oeste, Navia limita con el río Lagares, en cuyas orillas se sitúa el puente de Muíños, una curiosa infraestructura construida en el siglo XIX cuando aún no se había levantado el actual puente de la desembocadura del río. El PXOM también recoge la vivienda tradicional que se levanta cerca del mencionado puente. Destaca el documento municipal tanto la vivienda como el molino aislado que contiene.
La dualidad entre modernidad y tradición también abarca el ámbito religioso de la parroquia. Se da la circunstancia de que la antigua iglesia parroquial, incluida en el cementerio, ya no se utiliza desde hace varias décadas. Los oficios que allí se desarrollaban fueron trasladados al templo proyectado en 1969 por el arquitecto Antón Román Conde, en la colindante calle de San Paio. Es un ejercicio de volúmenes que recuerda el cambio experimentado por los templos tras el Concilio Vaticano II. Aunque existen varios cruceiros en casas particulares, más o menos recientes, el más llamativo se encuentra en espacio público. Es el conocido como de A Devesa, situado en una encrucijada. Presenta en su capitel un Cristo de tres clavos en una de sus caras y, por la otra, la iconografía de la Piedad; es decir, la Virgen con Cristo muerto en sus brazos.
Sin duda alguna, el elemento patrimonial más singular de Navia es el molino de viento de A Torre. Presenta un estado de conservación ruinoso, pero tiene el valor de recordarnos que en Vigo hubo más elementos de estas características. Por ejemplo, está documentada por fuentes distintas la existencia de un molino de viento donde hoy se abre la plaza de España. Perteneció a Norberto Velázquez Moreno y tenía un uso exclusivamente industrial porque solo se empleaba para hacer harina destinada al pan de munición que se fabricaba en O Porriño.
La nueva Navia, que sigue levantándose al otro lado de la avenida de Europa con una arquitectura de estética homogénea, cuenta o contará próximamente con las firmas de apreciados arquitectos contemporáneos, como el estudio Portalés-García-Quijada-Fraga, María G. Ferro y Jordi Castro, Victoria Rodríguez, Irisarri-Piñera, Sabin-Blanco o Vier Arquitectos.
En este ámbito estético también se encuentra el Museo Verbum, en la avenida de Samil, proyectado hace un par de décadas por César Portela. Una escultura de Sergio Portela preside el acceso al espacio que en un futuro acogerá el museo de la historia de la ciudad. No muy lejos de allí, en la rotonda con la avenida de Europa, se sitúa el conjunto escultórico de Juan Oliveira denominado El rapto de Europa.
El catálogo escultórico de la parroquia incluye la pieza titulada Hathor, del artista francés Yann Liébard, que está ubicada en una pequeña rotonda de la calle de Teixugueiras. La obra se realizó en el contexto del II Simposio Europeo de Escultura de Valladares de 2008. Pedro Dobao también aportó en el 2011 una pieza titulada Forza do vento.
Y después están las obras murales incluidas en el programa municipal Vigo de cor, situadas tanto en el parque Nelson Mandela como en Teixugueiras. Y sigue creciendo la nueva Navia, al tiempo que se arrincona la vieja distribución habitacional de la parroquia y surge la amenaza de la desaparición de algunos ricos espacios naturales, como es el caso de la carballeira de A Barroca.