El juez cierra un local de spa y masajes eróticos por ser la tapadera de un negocio de prostitución en Vigo
VIGO CIUDAD
El magistrado alerta de que varias trabajadoras extranjeras eran sometidas a condiciones abusivas como la disponibilidad de 24 horas, permisividad para que el cliente no usase protección, consumo excesivo de droga o desprotección respecto a los «caprichos» del cliente
13 mar 2026 . Actualizado a las 02:25 h.Un juez instructor de Vigo ha cerrado cautelarmente por seis meses un local de spa y masajes eróticos en el entorno de la plaza de España que, en realidad, funcionaba como una tapadera que encubría un negocio de prostitución. En el local, las trabajadoras extranjeras eran sometidas a condiciones abusivas. Según el auto judicial, dictado el 2 de marzo, las empleadas debían estar disponibles las 24 horas, la empresa era permisiva con el cliente que no quería usar protección, había un consumo excesivo de droga y desprotección respecto a los «caprichos» del cliente. El establecimiento, denominado Aluimia Spa Vigo Masajes Eróticos, fue registrado por los inspectores de Trabajo y policías de Extranjería y Fronteras (Ucrif) el 12 de septiembre del 2025. Las autoridades descubrieron que el local estaba alquilado a nombre de una testaferro, ausente de Vigo y a la que las trabajadoras no conocían de nada, y oficialmente figuraba como el domicilio de la tía de la regente del negocio. El domicilio era una habitación. Aunque la regente negó ser la responsable de la casa de masajes, las trabajadoras la señalaron como la jefa que daba las órdenes y pagaba.
La plaza número 2 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Vigo cierra el local por razones de higiene y salud. Considera que las trabajadoras fueron sometidas a condiciones de trabajo falsas pues en el citado local se ejerce actividad de masajes y de masajes eróticos en condiciones abusivas. Las obligaba, supuestamente, a tener disponibilidad de 24 horas, les imponía sanciones arbitrarias, mantenía condiciones insalubres (permisividad al cliente para no usar protección), había consumo excesivo de droga, desprotección respecto de los caprichos del cliente, y métodos coercitivos o de presión a las trabajadoras. Las empleadas no figuran dadas de alta en la cuenta de la empresa ni tampoco sus contratos de trabajo como masajistas, dado que era una tapadera.
Los inspectores de trabajo concluyeron que las empleadas dependían laboralmente de Francisca, no tenían un contrato escrito y les imponía condiciones de trabajo falsas, puesto que las contrataban como masajistas pero, en realidad, «encubría un negocio de prostitución, sin sueldo mensual, vacaciones retribuidas, afiliación a la TGSS, o nómina, entre otros».
El instructor concluye que hay datos suficientes que infieren «riesgo o peligro para la salud de las mujeres» que allí ejercen dicha actividad, por lo que considera justificada la suspensión de la actividad y el cierre del local.
El magistrado ve igualmente acreditado el perjuicio a derechos de trabajadores que desempeñan bajo condiciones falsas una actividad u ocupación que encubre otras no reguladas legalmente y a las que se trata en realidad no como trabajadores por cuenta ajena sino en condiciones de porcentajes por «servicio» prestado, lo cual puede constituir un delito.
El local ya había sido inspeccionado en el 2019, 2020, 2021 y 2025, siendo siempre regentado por la principal sospechosa.