Una viguesa atrapada con su hija en Dubái: «Necesitamos ayuda del Gobierno o de quien sea para salir de aquí»

Bibiana Villaverde
BIBIANA VILLAVERDE VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

María José Campoy, viguesa atrapada en Dubai con su hija
María José Campoy, viguesa atrapada en Dubai con su hija

María José Campoy, una amiga y tres niños de 9 a 13 años, estaban de vacaciones en la ciudad emiratí cuando las pilló el conflicto bélico con Irán. Viven refugiadas en un hotel a la espera de ser reubicadas en un vuelo con destino a España o Portugal. En el programa «Voces de tu ciudad», de Radio Voz en Vigo, relató la «pesadilla» de las dos familias

06 mar 2026 . Actualizado a las 09:57 h.

La viguesa María José Campoy está atrapada en Dubái con su hija, una amiga y los dos niños de esta. Se fueron de viaje de turismo a los Emiratos Árabes el 25 de febrero desde Galicia, tenían previsto regresar el 3 de marzo, pero el pasado fin de semana se cerró el tráfico aéreo por la guerra de Irán. Dos de sus vuelos fueron cancelados y, desde entonces, está buscando una solución para regresar a casa, a Vigo. Intentaron viajar por tierra hasta Omán y luego volar a Egipto pero el plan se canceló por problemas de seguridad. «Las primera horas fueron una pesadilla, sonaron las alarmas y los móviles, dormimos refugiadas en el pasillo de un hotel, lejos de las ventanas. Necesitamos ayuda del Gobierno y de las compañías aéreas para que nos reubiquen en algún vuelo para salir de aquí», ha declarado esta viajera en el programa Voces de tu ciudad, de Radio Voz.

- ¿Cómo están?

- Estamos bien dentro de lo que cabe, pero con la incertidumbre y sin fecha de vuelta. Pero que mis familiares estén tranquilos, porque estamos bien.

-Están dos adultas con tres niños, ¿no? ¿De qué edades?

-Tienen entre 9 y 13 años.

-¿Dónde están alojados? ¿De qué manera están en estos momentos de incertidumbre y en esta espera?

- Al principio estábamos en un hotel y todo lo está pagando y haciéndose cargo la agencia con la que contratamos el viaje, que es Logitravel, y su seguro es quien se está haciendo cargo de la estancia. No estamos en la calle, nos realojaron en un hotel justo al lado. Ayer intentaron repatriarnos llevándonos hasta Omán. Serían dos horas de viaje hasta la frontera, luego ocho horas de autobús y luego un vuelo hasta Egipto, pero se canceló esta opción porque no la veían segura. Ayer teníamos un vuelo programado con la compañía aérea Emirates, pero fue cancelado, y ese mismo vuelo hoy sí ha salido. Es el nuestro, el EK141, que ayer no salió, pero hoy sí. Y el otro vuelo del día 7 que teníamos programado, el EK143, está cancelado, así que ahora mismo estamos sin ningún vuelo.

-¿La embajada ha contactado con ustedes?

- Nos ha contactado hoy para que mandemos todos los datos posibles porque están recopilando la información necesaria. Tanto mi amiga como mi hija necesitan medicación, así que entrarían dentro de la categoría de personas en situación de vulnerabilidad. En cuanto salga un avión, pues están barajando un vuelo desde Abu Dabi, nos llamarían con cuatro horas de antelación y tenemos que viajar de aquí a Abu Dabi en taxi. 

- ¿Lo que peor se lleva es la incertidumbre?

- Es mucha incertidumbre porque no vemos salida de escape. Estos días fuimos haciendo algo de ocio porque al final tienes a tres niños metidos en una habitación, pero no nos podemos ir lejos del hotel porque si nos llaman tenemos que coger rápido maletas e irnos. Los niños están bien, pero llega un momento que ya se están cansados y preguntan cuándo nos vamos. Se está haciendo un poco pesado. Y nosotros estamos bien, intentando ser fuertes, pero al final psicológicamente estamos mal.

-Lo que piden es que les reubiquen en algún avión cuanto antes, ¿no?

- Sí, cuanto antes. Ya sea Emirates, el Gobierno de España... quien sea. Necesitamos ayuda. Ahora mismo estamos sin fecha de vuelo y sin posibilidad de salir de aquí.

- Pueden salir a la calle con normalidad. ¿Cómo es el ambiente ahí?

- Aquí el ambiente es tranquilo, se está haciendo vida normal y la gente es muy humanitaria. La incertidumbre es esa, querer salir y no tener esa opción. 

-¿Están en contacto con más españoles o gallegos en Dubái?

- Estamos en un grupo de españoles y van dando información. Antes había un chico de Santiago, pero mucha gente ha ido saliendo y ya está en España.

- ¿Hablan inglés? ¿Pueden moverse con cierta soltura? 

- No, pero estos días tenemos contratados datos para tirar del traductor de IA y así nos vamos defendiendo. El idioma complica más la situación. Estamos dispuestas a ir mañana al aeropuerto; españoles de aquí han ido y les han reubicado en un vuelo. Al parecer los que lo consiguieron pagaron unos 1.200 por persona. Nosotros en caso de que tengamos que desembolsar ese dinero, nuestros familiares están dispuestos a ayudarnos.

-Y ustedes son cinco.

- Sí, cinco. Y los recursos ya se nos acaban.

-¿Están pagando de su bolsillo la estancia?

-No, solo la comida. Tenemos media pensión y nos dijeron que guardemos todos los tiques que luego lo podremos reclamar. 

-¿Qué les llevó a Dubái?

- Es una ciudad diferente y teníamos muchas ganas de conocerla. Tras trabajar mucho para ahorrar nos merecíamos este viaje, que hicimos con un grupo de amigos que somos casi como una familia. Mi amiga anteriormente había venido aquí y su experiencia fue bonita. No nos imaginábamos esto.

-Y el conflicto estalla en plena estancia.

-Mi amiga y yo ya sabíamos lo que estaba pasando, pero no transmitimos nada a los niños, hasta que empezaron a sonar todos los móviles. Primero, el de un niño, luego el del otro, el otro... todo el hotel estaba revolucionado. Bajamos 27 plantas por escaleras y dormimos en el pasillo. Lejos de las ventanas y de las puertas. Fue una pesadilla.