La pareja formada por Nader Kadora y Raquel Cortes, responsables del restaurante Jerusalem, distribuyen en Galicia la marca que destina sus beneficios a proyectos sociales y ya está presente en una veintena de locales
26 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En el Casco Vello de Vigo, el restaurante Jerusalem se consolidó en los últimos años como la referencia de cocina palestina en la ciudad. Al frente estaban Nader Kadora y Raquel Cortes, que ya habían arrancado mucho antes con un pequeño espacio en la calle Gregorio Espino. El local de la zona vieja cerró recientemente porque la propiedad puso el bajo a la venta, pero el proyecto continúa: la pareja ya tiene nuevo espacio en Vigo (en el número 5 de la calle Celso Emilio Ferreiro, a las faldas de O Castro) y prepara además la apertura de un bistró take away en Santiago de Compostela.
Nader es hijo de padre palestino, Waleed, y madre gallega, Consuelo. Nació en Abu Dabi y llegó a Vigo en 2003, donde tenía más familia. Desde 2006 forma pareja con Raquel y hoy tienen tres hijos. Se conocieron en Verín, de donde es ella y reside parte de la familia de él. Su trayectoria empresarial siempre ha estado vinculada a esa doble raíz. «La idea era acercar la cocina palestina al público gallego», explica. Recetas familiares (muchas de ellas proceden de su abuela, Anisa), shawarma artesano, falafel, humus y una propuesta mediterránea con amplia oferta vegana marcaron su camino, que en 2022 obtuvo un reconocimiento nacional dentro del ámbito gastronómico vegano, destacado por ser el único restaurante de España con shawarma 100% casero, compitiendo incluso por premios de gastronomía a nivel estatal.
Más allá de la restauración, su proyecto busca visibilizar la cultura palestina desde una perspectiva empresarial y cotidiana. «Queremos que Palestina se asocie también a producto, a calidad y a iniciativa», resume Nader. Insisten en que no se trata de confrontación política, sino de normalizar una identidad a través de la actividad económica.
Desde el verano pasado, Kadora y Cortés son, además, distribuidores en Galicia de Palestine Drinks, una marca de refrescos impulsada por empresarios de origen palestino afincados en Suecia. La producción se realiza en la fábrica Safad, con sede en Malmö, y los beneficios comerciales se canalizan a través de una fundación destinada a proyectos humanitarios para la población palestina.
La gama incluye cola, cola cero, naranja, lima-limón y bebidas energéticas, con nuevos sabores en desarrollo. El último, con melocotón. «Es una empresa como cualquier otra, con sus costes de transporte, almacén o personal, pero el beneficio se destina a ayuda social», explican. La marca ya está implantada en países como Alemania, Italia o Bélgica y en España se organiza por comunidades autónomas.
En Galicia gestionan la distribución a bares, asociaciones y pequeños negocios. En Vigo calculan que entre 15 y 20 locales ya la ofrecen, y también han llegado pedidos desde A Coruña, Ferrol o Pontevedra. «Queremos que sea una alternativa más en el mercado y que quien la elija sepa cuál es su finalidad», señalan.
Para Raquel Cortés, el eje está en el consumidor. «Hoy la gente quiere saber qué hay detrás de lo que compra. No es solo si te gusta el sabor, que obviamente es importante, sino qué tipo de empresa estás apoyando», explica.
Insiste en que no se trata de imponer nada ni de generar confrontación: «No implica dejar de consumir otras marcas. Lo que hacemos es ofrecer una alternativa. Si puedes elegir algo que además de gustarte tenga un impacto social, mucha gente prefiere hacerlo», subraya.
Cortés enmarca la iniciativa en una tendencia más amplia. «Está creciendo mucho la conciencia sobre cómo consumimos. Pasa con el producto ecológico, con el comercio local… Esto va en la misma línea. Es consumo consciente, saber que tu dinero no es neutro».
Mientras consolidan la distribución, trabajan en la reapertura de Jerusalem en Vigo con un formato algo más flexible, orientado a un concepto más dinámico, de tapeo, manteniendo la base de cocina palestina. También estudian incorporar otros productos palestinos, como dátiles procedentes de Cisjordania, con la intención de apoyar a pequeños productores. «Galicia ha acogido muy bien la gastronomía del país», afirma Raquel. Para Nader, desarrollar un proyecto vinculado a sus orígenes desde Vigo tiene un componente personal, pero también empresarial: «Queremos crecer y ofrecer un producto competitivo», añade.
El proyecto
Palestine Drinks Galicia, que cuenta con web y cuenta en Ig, resume su planteamiento en varios ejes: misión social, compromiso empresarial e identidad de marca. Bajo el lema «Cada céntimo cuenta», la empresa explica que cada botella o lata vendida contribuye a financiar iniciativas de desarrollo y ayuda humanitaria. Raquel subraya que esa herencia familiar que fue el origen de su restaurante también influye en la distribución de bebidas. «Cuando conoces las historias personales que hay detrás, cambia la perspectiva. No lo ves como algo lejano. Es parte de nuestra vida», afirma mientras repasa un vídeo en el que la empresa reparte comida para la población.