Buscando los restos de la antigua capilla que se tragó el Hospital Xeral de Vigo

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La capilla de San Honorato fue construida en O Couto en 1720
La capilla de San Honorato fue construida en O Couto en 1720

Amigos de los Pazos intenta encontrar piezas del histórico templo de San Honorato, ubicado en Santa Rita

08 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

A comienzos de los años sesenta del pasado siglo, la ampliación de la Residencia Sanitaria Almirante Vierna, que luego fue el Hospital Xeral y que actualmente acoge la Ciudad de la Justicia, provocó la retirada del conjunto arquitectónico de la capilla de San Honorato, situada en el barrio de O Couto. Si bien algún elemento, como su cruceiro, fue trasladado y se conoce su paradero, no ocurre lo mismo con el resto de los elementos.

La asociación Amigos de los Pazos ha realizado un informe, a través del trabajo de investigación de sus vocales Gonzalo Prado González y Grato Amor, sobre el valor histórico y arquitectónico del conjunto que ya solo pervive en fotografías y en el recuerdo de algunas personas. En ese informe, Amigos de los Pazos reclama la colaboración de quien pueda aportar datos sobre el paradero de las piezas desmontadas para evitar que pase a la categoría de «bien desaparecido».

Recuerdan los autores del informe que el conjunto estaba formada por la capilla, un olivo, un cruceiro y una escalinata de piedra que permitía la subida hasta el edificio religioso, «venerado por los vecinos desde 1720 hasta 1962». Sí se sabe que el cruceiro está en A Gándara (Coruxo), en un espacio ajardinado de la antigua fábrica de envases Carnaud, actualmente Envases Universales Ibérica, S.L.U. «cuyos propietarios han sabido mantenerlo a buen recaudo, en perfecto estado, y siguen exhibiéndolo con orgullo». Explican Prado y Amor que es un «cruceiro de cruz desnuda, cuya fecha de construcción desconocemos, pero su vinculación con la capilla de San Honorato permitiría datarlo en torno al año 1720». Su fuste es cilíndrico, con nudos que le dan aspecto de tronco de árbol y dos figuras talladas en su tercio superior, una en el anverso (San Juan Bautista) y otra en el reverso.

La también conocida como capilla de Santa Rita fue construida en 1720 junto al viejo camino que subía bordeando la falda oriental del monte de O Castro y continuaba por la actual Baixada a Salgueira. «Si bien hay quien opina que no tenía especial interés arquitectónico, hemos de destacar que en su frontis se abría la puerta, enmarcada por pilastras y un frontón triangular partido sobre el que se había practicado el hueco de una hornacina para dar cobijo a una talla de la virgen de la Asunción y, entre esta y la espadaña coronada por una cruz, una piedra armera mostraba en su campo la heráldica del linaje Montes, al que pertenecía la familia promotora», explican el informe para concluir que todo el conjunto conformaba una bella estampa.

Pocos años después de la desaparición de la capilla y su entorno, fue levantada la iglesia parroquial de San José Obrero y Santa Rita, en cuya fachada orientada a la calle de Vázquez Varela fue colocada la citada imagen de la virgen de la Asunción, de unos 150 centímetros de alto. Esta pieza recuperó su antiguo esplendor, incluida la policromía, gracias a los alumnos de la Escola Superior de Conservación e Restauración de Bens Culturais de Galicia, dirigidos por la profesora Cristina Montojo.

Gonzalo Prado González y Grato Amor deducen que mandó construir la capilla en 1720 el pontevedrés Miguel Montes Castro, un familiar del Santo Oficio, natural de San Salvador de Lérez, que fue alcalde de Vigo en 1721. Construida en sillería de granito, su fachada principal se encuadraba entre dos pilastras que hacían de esquinales. Los autores del informe se apoyan en la descripción realizada por el cronista de Vigo José Espinosa en su libro Tierra de Fragoso. «Sobre la puerta principal ostentaba una imagen de la Purísima en adecuada hornacina, y más arriba, el blasón de la familia donante, rematado el frontispicio en una sencilla espadaña coronada con una cruz», señalaba el cronista. Sugiere Espinosa que «capilla, cruceiro y olivo nacieron al mismo tiempo y acaso el último sea hijo del que motivó que Vigo fuese llamada ciudad de la oliva, pasando a formar parte de su emblema heráldico» Y, por lo que atañe al santo que le dio nombre, «o sea, San Honorato, se halla en una de las salas de la casa matriz de los Coto y Montes, inmediata al lugar del santuario».

Prado y Amor aluden en su informe a otro investigador, Ángel Núñez Sobrino (Boletín Glaucopis, número. 16, Instituto de Estudios Vigueses, 2011). Señalan que este investigador defiende que la capilla «puede considerarse no desaparecida del todo, sino una capilla dispersa en sus elementos más representativos»- En lo que se refiere a la imagen mariana, critica que «su presencia de talla artística contrasta con la vulgaridad moderna del edificio de la iglesia nueva». Núñez reclama conocer el destino final de los elementos que conformaban el conjunto, así como del escudo. A los autores del trabajo no les consta que el escudo en cuestión haya sido trasladado a Castrelos y tan solo conocen su diseño e identificación como perteneciente a la familia Montes gracias al dibujo que dejó Espinosa en Tierra de Fragoso, obra publicada en 1949.

«Por lo tanto, a estas alturas del año en curso 2025, lamentamos tener malas noticias sobre la localización de la capilla y, a menos que nuestros lectores puedan proporcionar nuevas pistas sobre su paradero final, esta pasará definitivamente a la categoría de ‘‘bien desaparecido’’, como por desgracia ocurre con muchas otras muestras de nuestro patrimonio artístico y cultural», concluyen Gonzalo Prado y Grato Amor.