La parroquia combina singulares elementos artísticos con una gran variedad de paisajes naturales
17 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El patrimonio de Coruxo, el artístico, el natural y el inmaterial, ofrece un amplio abanico de posibilidades de disfrute para cualquier sensibilidad. Limitada por el este por el río Lagares y por el oeste y el sur, por el sistema montañoso del Maúxo, y a orillas de la ría, la parroquia goza de las bondades de la costa y de la montaña. Este territorio provoca una polémica centrada en la isla de Toralla. Aunque desde San Miguel de Oia se suele reclamar su pertenencia, el mapa de parroquias de la web oficial del Concello de Vigo incluye el islote en el término parroquial de Coruxo. Esta isla, hoy saturada por la gran torre que la preside y los numerosos chalés que la rodean, está cargada de historia. Allí se levantó un castro, testigo de los primeros contactos de la ría con civilizaciones mediterráneas, como los fenicios. También fue el cementerio de los moradores de la villa romana situada en el lado continental.
Ya hace unos años, el Club de Espeleología Maúxo entregaba en el Museo Municipal Quiñones de León material paleolítico hallado en las concavidades de O Folón, la gruta más importante que existe en la ciudad. No se puede visitar individualmente debido a los peligros que entraña su recorrido para los no iniciados en la espeleología.
Los montes del Maúxo no solo permiten apreciar una espléndida panorámica sobre las Cíes y las bocas de la ría, sino que también ofrecen un recorrido por un sendero de unos diez kilómetros de longitud circular, que parte de Fragoselo para pasar por el parque forestal y el mirador de Maúxo Grande. Ese recorrido está jalonada por varios petroglifos, insculturas neolíticas que dan testimonio de la ocupación humana hace miles de años. El más conocido de todos ellos es el denominado Pedra da Moura. En ella, está la Portiña do Zapón, «un lugar de entrada entre mundos no que se agocha unha moura», según explicaba en este periódico hace unos meses Afonso Rodríguez González, vicepresidente de la Comunidad de Montes de Coruxo. Es una de las numerosas leyendas que todavía se conservan en la zona.
No lejos de allí se encuentra la mámoa de Chan das Lagoas, un túmulo de veinte metros y una altura de un metro bastante alterado, pero que recuerda cómo enterraban a los antepasados hace más de 5.000 años. En el propio lugar de Fragoselo existe un yacimiento de la Edad de Bronce que se conoce como As Presiñas. En San Lourenzo se localiza un castro que, debido a las grandes alteraciones de terreno sufridas en esa zona, es complicado para los expertos determinar su estructura.
Pero si las alturas dan muestras de la ocupación humana hace miles de años, también ocurre lo mismo en las playas. Hay que recordar que la línea de costa ha experimentado notables cambios en los últimos cien mil años. En A Calzoa y en O Vao se localizaron ya hace tiempo varios elementos líticos, alguno de ellos de gran antigüedad, como es el caso de un bifaz. Esta última playa experimentó una notable mejoría en las últimas décadas tras la eliminación de los campos de Leri que han dejado paso a la expansión de las dunas.
En el Museo Quiñones de León se conserva un sarcófago medieval, localizado en A Gándara, que, según el catálogo del patrimonio arqueológico del Concello, está asociado a una leyenda relacionada con el fantasma de un señor de la zona que atormentaba al criado que lo había asesinado.
Pero la joya medieval de Coruxo es su iglesia. La cabecera del templo de San Salvador conserva su obra románica del finales del siglo XII. La creación de este templo está relacionada con el monasterio de Melón, institución con numerosas propiedades en lo que hoy es el término municipal de Vigo. Melón llegó a tener una especie de oficina de administración de sus tierras en Vigo hasta los primeros años del siglo XIX, cuando se produjo la desamortización de las órdenes monásticas. En el entorno de la iglesia se pueden ver dos cruceiros y un busto de José Rivas González, cura de la parroquia el siglo pasado.
El catálogo etnográfico de Vigo incluye la presencia del pazo de Moláns, en el camino del mismo nombre. Esta casa solariega está muy alterada por añadidos posteriores. Sí destaca el catálogo vigués varios elementos en su entorno, como la presencia de tres hórreos o un estanque con la escultura de un niño con doble cara, de risa y de llanto. La propiedad, dividida por la carretera de Nigrán, continúa con otras construcciones, en una de las cuales aparece una inscripción del siglo XVII.
Salinas
En la carretera de Camposancos sobresale la presencia de un espléndido palomar de planta circular. Hay otro, de menores proporciones, en el barrio de O Río. Son varias las fuentes que se localizan en la parroquia, algunas de ellas están incluidas en el catálogo municipal, como son los casos de O Pontón, Abade e O Vao, pero especialmente hermosa es la de Bouzós, en Fragoselo.
Son numerosos los elementos etnográficos que se concentran en la parroquia; desde viviendas tradicionales gallegas a lagares ya en desuso. Llama la atención la corredoira empedrada del monte de O Gato y un acueducto de piedra situado en una finca particular próxima al pazo de Moláns. Pero sin duda, el elemento más singular de la parroquia es la salina del río Lagares, que estuvieron en uso desde el siglo XVIII e inicios del siglo XIX.
Es destacable la presencia de embarcaciones tradicionales en la playa de las barcas.
La arquitectura contemporánea está bien representada en la parroquia con varias obras de Xosé Bar Boo, como Casa Cendón, de 1958; edificio Prado Comesaña, de 1962; o Casa Alonso Lago, de 1993.