El colectivo DisCamino abrió el desfile de los Reyes Magos, que congregó a miles de personas desde Coia a la Porta do Sol
07 ene 2026 . Actualizado a las 01:07 h.Vigo disfrutó, a pesar del intenso frío, de una jornada dominada por la ilusión crédula de la población infantil. La idea de unos Reyes Magos con poder para satisfacer deseos inocentes se apoderó desde las once de la mañana de los niños y niñas de la ciudad. A esa hora comenzaba la parada de la comitiva real que recorrería las calles por la tarde. El tramo de la avenida de Castelao entre la plaza de América y la rotonda del barco se convirtió en un escaparate en el que la chavalada pudo observar de cerca a sus fieles aliados de todos los 6 de enero y, que también es importante, recoger los primeros caramelos sin gluten de la jornada. Baltasar, Gaspar y Melchor, junto a la cartera real, no se cansaron de saludar desde sus carrozas, montadas sobre grandes camiones, todo presidido por adorno que pretendía exhibir toda la magia y la fantasía de la celebración.
El alcalde de Vigo, Abel Caballero, no quiso perderse el momento y acudió a saludar a los reyes del regalo, al tiempo que les recordó que los niños y las niñas de Vigo «son los mejores del mundo», algo que debería tener en cuenta a la hora de desarrollar su generosidad. El organizado paseo concluyó a la hora de comer. Todo quedaba preparado para que a las seis de la tarde partiera la mágica comitiva con destino a la plaza del Bicentenario.
La columna de la alegría estuvo compuesta por once carrozas, grupos de animación de calle, bomberos, Policía Local de Vigo, varios vehículos clásicos e incluso un grupos de carteros de verdad, de los que trabajan en Correos y llevan carrito. También se unieron al paseo las personas de la asociación DisCamino.
Desde que comenzaron las obras del túnel de Elduayen, el circuito de los Reyes Magos se trasladó a la parte occidental de la ciudad. Desde la plaza de América, la comitiva ascendió por Camelias para girar a la izquierda al llegar a la calle de Álvaro Cunqueiro. Superada la plaza de la Independencia, los vehículos y acompañantes ya pudieron enfilar por Camelias hacia la plaza del Bicentenario.
La cabalgata partió con un pequeño retraso. Quince minutos después de las seis en punto, Abel Caballero daba la orden de partida no sin antes volver a repetir que era la cabalgata mejor del mundo y que las criaturas viguesas se había portado de diez este año.
DisCamino
Abrió el desfile DisCamino, aludiendo los adornos de sus bicicletas a historias fantásticas, como la narrada en la película E.T. o en Ratatouille. A partir de ese momento también comenzó la lluvia de caramelos, recibida desde las aceras con bolsas y algún que otro paraguas invertido. El recorrido fue seguido por miles de personas, que pudieron ver y, en algunos casos hablar, con el alcalde, quien se empotró en la cabalgata como si fuera un personaje más y no cesó de chocar manos a diestro y siniestro.
Gadis, Abanca, Alcampo o Fe Seguros fueron algunas de las marcas comerciales que decidieron sumar carrozas al desfile. Entre ellas se situaron los grupos de animación contratados este año por el Concello. Allí estuvieron los animales gigantes de Fantasía, de Sde Group; A fábrica de luz, de Imaxineria; O verme lambón máxico, de J. C. González Barreiro; y O dragón gardán dos soños, de Barafunda. Todo un alarde de imaginación.
Tras todos ellos se situaron las cuatro carrozas de los Reyes Magos y la Cartera Real. Todos los vehículos estuvieron llenos de niños y niñas cargados de caramelos que lanzaban a discreción contra el público. Y tras ellos, cerrando el desfile, llegaron un grupo de automóviles clásicos, el Nadal Bus de Vitrasa y los bomberos, siempre recibidos con entusiasmo por la población infantil.
Los Reyes, que no se cansaron de sonreír y lanzar cariño a quienes les aclamaban, pudieron echar pie a tierra frente a la casa consistorial a las ocho de la tarde. Acompañados por el alcalde descendieron hacia la Porta do Sol, donde recibieron las instrucciones de Abel Caballero para saber moverse sigilosamente por la noche de casa en casa.
Los tres reyes afirmaron que les guio hasta Vigo la luz del árbol de la Porta do Sol. «Yo les voy a decir a los Reyes que no se vayan a Oriente, que se queden aquí, que tenemos la mejor Navidad del mundo», concluyó el alcalde, no sin antes nombrar a Nueva York, Londres, París, Madrid....