Abre en Vigo una sede de la oenegé que creó el banco de alimentos de las cosas

B.r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Leticia López-Cotelo, directora y fundadora de la Fundación Acompartir, en la nave central en Toledo.
Leticia López-Cotelo, directora y fundadora de la Fundación Acompartir, en la nave central en Toledo.

Acompartir no atiende a particulares, sino a parroquias y asociaciones que trabajan con personas en riesgo de exclusión. Facilitan ropa, productos de higiene, juguetes...

07 ene 2026 . Actualizado a las 01:10 h.

Vigo cuenta desde este mes con un nuevo recurso solidario para atender a personas en situación de vulnerabilidad. Acompartir es un banco de productos no alimentarios, similar al Banco de Alimentos, pero centrado en artículos no comestibles. La entidad ha puesto en marcha un punto de reparto en la nave que la empresa de paquetería Seur tiene en la calle Fragosiño, en el barrio de Sárdoma. Desde allí se distribuirán artículos básicos como ropa, calzado, productos de higiene y limpieza, material escolar, juguetes o pequeños electrodomésticos a través de entidades sociales de la ciudad y la provincia.

«Somos el puente entre las empresas y las organizaciones sociales», explica Leticia López-Cotelo, directora y fundadora de Acompartir. «Recuperamos productos nuevos que las empresas no pueden vender, como excedentes, devoluciones o cambios de stock, y los donamos a las entidades, que son las que los hacen llegar a las personas que lo necesitan», cuenta la emprendedora madrileña.

A diferencia de otras iniciativas solidarias, aquí no atienden directamente a los ciudadanos particulares. La ayuda se canaliza siempre a través de oenegés, asociaciones o parroquias que trabajan sobre el terreno con colectivos en riesgo de exclusión social. «Lo hacemos así para garantizar que los productos llegan a quienes realmente los necesitan y no vuelven al mercado. Aplicamos una política de trazabilidad muy exigente», subraya López-Cotelo. De esta manera se evita que cualquier persona sin escrúpulos pueda usar las donaciones como un lucrativo negocio particular.

El nuevo punto de distribución de Vigo nace para facilitar el acceso de las entidades locales a estos recursos. Hasta ahora, muchas organizaciones debían desplazarse hasta el almacén central de Acompartir, en el municipio de Illescas, en la provincia de Toledo. Esto suponía un coste inasumible para las más pequeñas. «Gracias a la colaboración de la Fundación SEUR hemos creado puntos de recogida en distintas ciudades. Las entidades hacen el pedido online y lo recogen en el punto más cercano», señala la directora y fundadora de esta iniciativa, que cubre un hueco que hasta ahora no estaba bien atendido y que era necesario abordar en favor de la dignidad de los más desfavorecidos.

Siete oenegés

En la actualidad, Acompartir trabaja con cerca de 700 entidades sociales en toda España y ya son siete las organizaciones de Vigo que se benefician del servicio. En sus doce años de actividad, la fundación ha distribuido más de 27 millones de productos nuevos, ayudando a más de dos millones de personas.

«Cuando estás cerca de la realidad de la pobreza te das cuenta de que no todo es comida lo que la gente solicita», recuerda López-Cotelo. «El jabón, el papel higiénico o un par de zapatos también son necesidades esenciales», subraya la fundadora de esta organización.

La historia de esta entidad nace en 2013 a partir de una experiencia personal de su fundadora. Entonces, Leticia trabajaba en el área de márketing y comunicación de una empresa tecnológica y realizaba voluntariado con las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta. «En mi empresa había muchos productos de merchandising que ya no se podían usar porque había cambiado el logo. Me los llevaba y los repartía en el comedor social», recuerda. Aquella experiencia le hizo pensar que, mientras miles de productos nuevos se destruían, millones de personas carecían de bienes básicos

La emprendedora se puso manos a la obra y en esta empresa involucró también a su madre, Miriam Tallada, y a su amiga Claudia Peri, a la que conoció en un voluntariado en Perú. «Investigamos y vimos que en otros países ya existían bancos de productos no alimentarios», relata sobre una iniciativa que no para de crecer porque el desperdicio mundial es inaudito en todo tipo de materiales.

Además, Acompartir ha lanzado recientemente una aplicación para facilitar la donación por parte de pequeños comercios. «Una tienda de barrio también tiene excedentes, pero no puede enviarlos a un almacén. Con la app, que se descarga en iOS, Android o, si no, en la web de Acompartir, los publican y las entidades cercanas pueden recogerlos. Es una forma de sensibilizar y de crear redes de ayuda local», señala, explicando que, como suelen ser cantidades más pequeñas que no merece la pena mover —ya sea por el transporte o por las emisiones de CO2—, no tiene sentido que vengan hasta el almacén. «Es muy sencillo, lleva 30 segundos y las organizaciones sociales de la zona lo ven y pueden ir a recogerlo».

Advierte también de que cualquier tienda puede unirse: «Jugueterías, ferreterías, farmacias, tiendas de ropa, de calzado, mercerías, papelerías… todo lo que no es alimentación. Incluso también los supermercados, que tienen secciones de productos no comestibles que en muchas ocasiones no se venden pero pueden estropearse».