La trama de Vigo que importó 3.300 kilos de coca en el 2022 será juzgada en marzo

Javier Romero Doniz
Javier romero VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Guardia Civil

Los cinco procesados se enfrentan a penas que suman decenas de años de cárcel por idear el envío de un barco de Senegal interceptado por la UCO

05 ene 2026 . Actualizado a las 13:34 h.

La sala de vistas en Vigo de la Audiencia de Pontevedra dará cabida del 9 y el 13 de marzo del 2026 al juicio contra los presuntos responsables de organizar el envío de 3.300 kilos de cocaína interceptados en diciembre del 2022 al norte de la Islas Canarias a bordo del pesquero Simione. Entre los cinco procesados figura el considerado cabecilla, Pablo García. Se le acusa de un delito de coordinación y dirección de organización criminal y delito de tráfico de drogas. A mayores, otro procesado por encargarse de la distribución en tierra de la mercancía que entraba por la costa. También el armador del barco y los dos tripulantes que le acompañaban. La Fiscalía pide penas de prisión que suman decenas de años entre rejas para el quinteto de procesados.

El Simione, con bandera de Angola, zarpó del puerto de Dakar a mediados de diciembre con una tripulación integrada por ciudadanos del país africano, un patrón de Angola y dos gallegos: José Javier Fernández, de Boiro, y José Antonio Cora, de Vilagarcía. Una empresa presuntamente gestada por el vigués Pablo García, que viajó al país africano para fletar el pesquero y dotarlo de personal para, presuntamente, transportar 3.300 kilos de cocaína hasta las costas gallegas. El Simione se adentró en el Atlántico para encontrarse con otra embarcación que le entregó un alijo, valorado en 110 millones de euros.

Pero el trasvase de la droga no entraba en los planes de los marineros senegaleses. Pensaban que su cometido era solo pesca. La situación no les gustó y la tensión fue en aumento hasta provocar un motín. Los senegaleses no dudaron en armarse con los cuchillos que encontraron a bordo para obligar a la persona que realmente ejercía de patrón del Simione, que no era el ciudadano angoleño, sino José Antonio Cora. A este arousano no le quedó más remedio que regresar a puerto para dejar a los senegaleses antes de poner nuevamente rumbo a España con una tripulación formada únicamente por tres personas y 115 fardos de coca apilados en la cubierta.

Nadie a bordo contaba con que, al superar las islas Canarias, fueran abordados por una patrullera de la Guardia Civil. No se trataba de un control rutinario en alta mar; el Simione y su carga estaban marcados de cerca por la investigación del Juzgado de Instrucción número 1 de Vigo, la Fiscalía Antidroga en Pontevedra, el Equipo Contra el Crimen Organizado (ECO) con sede en Galicia de la UCO y el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) en Pontevedra, ambas de la Guardia Civil.

El alijo llegaría por la ruta africana y la logística para descargarlo se escenificaría frente a la ría de Arousa. Otro de los detenidos, vecino de O Salnés, se sospecha que podía participar en la descarga. Días antes del abordarse el Simione, recibió el alto de una patrulla de seguridad ciudadana de la Guardia Civil en Caldas de Reis. Iba al volante, le acompañaban dos ciudadanos con pasaporte de Albania. A uno le constaba un vuelo reservado para desplazarse a los pocos días de Madrid a Bogotá, capital de Colombia. Al otro ciudadano albanés le consta que en marzo del 2022 fue identificado a bordo del velero Cruceiro de Hío, de pabellón polaco, tras sufrir una avería durante una travesía a Guinea Bisáu, uno de los países con mayor corrupción por narcotráfico del mundo.

Pero más allá de los planes abortados para evitar la entrada de un gran alijo de cocaína en el país en vísperas de las fiestas navideñas, la bautizada como operación Sugar Brown sirvió para identificar a un nuevo y presunto representante de la última generación de narcos de altos vuelos en Galicia. Pablo García tenía entonces 34 años y las diligencias policiales, el auto de procesamiento del juzgado y el escrito de acusación final de la Fiscalía lo sitúan como el responsable visible de organizar este delito millonario. Incluso se le atribuye un barco recién preparado y atracado en el puerto de Marín que estaría presto para echarse al agua, tal vez para otra operativa. La gran pregunta es si todo el dinero necesario para comprar de barcos, los contactos en África, obtener licencias de pesca y las relaciones con proveedores sudamericanos de cocaína son suyas o había alguien por encima de él que movía los hilos.

Once detenidos por esta investigación no irán a juicio

La operación Sugar Brown implicó el arresto de 16 personas, de las que solo cinco irán a juicio. Los otros 11 arrestados inicialmente fueron absueltos a lo largo de la instrucción por decisión de la Fiscalía y del juzgado. Entre aquellos investigados inicialmente figura un veterano del tráfico de drogas en Galicia, con antecedentes penales que le atribuyen esa condición. De hecho, sus movimientos sospechosos motivaron el inicio de las pesquisas. Pero por heroína, no cocaína; como finalmente ocurrió. De ahí el nombre elegido para bautizar la operación, sugar brown, azúcar marrón en inglés, popularizada por una canción de los Rolling Stones.