Cuenta atrás para que los juzgados de Vigo se conviertan en tribunales de instancia y asuman un atasco de 19.600 casos

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

E. V. Pita

El 2 de enero, la Cidade da Xustiza implantará con «disfunciones» un nuevo sistema que quiere agilizar las sentencias pero al que le faltan medios materiales y margen de tiempo para implantarlo

10 dic 2025 . Actualizado a las 00:42 h.

El 2 de enero del 2026, dentro de 25 días, la Cidade da Xustiza de Vigo acometerá una revolucionaria remodelación de sus 38 juzgados pero, según indican los sindicatos o el propio decanato, faltan medios y formación para acometer la reforma porque los programas informáticos no están instalados y muchos funcionarios desconocen cuál será su nuevo puesto y tareas. El 2 de enero, los carteles identificativos de las oficinas judiciales creadas en el siglo XIX serán reemplazados por otros con un nuevo nombre: Tribunales de Instancia. Serán salas digitalizadas propias del siglo XXI pero no empezarán de cero: arrastrarán una herencia de al menos, 19.600 expedientes que, en julio, estaban sin resolver en Vigo.

Todo apunta a que, durante los próximos tres meses o más de transición, los juzgados de Vigo funcionarán a medio gas a la espera de que los técnicos de la Xunta instalen los nuevos programas informáticos, que los expedientes antiguos sean reasignados y que cada funcionario se adapte a su nuevo puesto multifunción en el que tendrá que acometer variadas tareas. Aunque en el papel, los nuevos tribunales de instancia parecen una máquina bien engrasada, en la práctica quedan muchos flecos por solucionar y hay que tener en cuenta que, durante las vacaciones de Navidad, habrá un parón de la actividad judicial porque serán fechas inhábiles.

El propio juez decano, Germán Serrano, y otra decena de homólogos han avisado en una carta de que la inminente reforma entrará en vigor «con graves disfunciones y deficiencias» porque faltan medios materiales y por el escaso margen de tiempo para acometerla. En todo caso, la reorganización de la Cidade da Xustiza será virtual: ningún funcionario debe moverse de su sitio ya que puede enviar los expedientes al juez correspondiente a través del correo electrónico. Por ejemplo, la digitalización de la Justicia y el papel cero permite que un juez que trabaje en la planta décima del palacio judicial reciba expedientes de un funcionario situado en el piso 17, que a su vez despacha a otros magistrados ubicados en otros lugares del edificio.

Para entender visualmente este cambio, sus señorías dejarán de escribir sentencias aislados en su propio despacho y pasarán a sentarse en la silla (plaza) de una imaginaria mesa redonda (sección) para trabajar codo con codo junto a los demás colegas de su especialidad. Siguiendo con esta analogía, en una misma mesa estarán sentados los tres jueces de familia y los trece que resuelven reclamaciones de deudas, seguros, accidentes de tráfico o cláusulas abusivas. En esa mesa (sección de lo civil), los 16 jueces se repartirán las demandas que vayan llegando por riguroso turno, una para cada uno. Los vigueses interponen en torno a 25.700 demandas al año por deudas, herencias o familia. Para aliviar la sobrecarga de trabajo de lo civil en Vigo, se creará en breve una nueva plaza, la 17,

En otra sala, se sentarán los siete magistrados de asuntos laborales (despidos) para atender 7.463 casos al año, y en otra, los ocho togados que investigan denuncias por robos, estafas y crímenes se repartirán 17.770 asuntos. Lo mismo para los jueces de malos tratos (1.200 casos al año), que pasarán a ser dos. Otra mesa estará ocupada por las tres magistradas que celebran juicios de lo penal (1.073 vistas al año).

Siguiendo el mismo símil, los funcionarios ya no estarán confinados en una oficina ayudando a un único juez, sino que se reunirán en un gran salón con cientos de ordenadores. Cada empleado estará atento a su pantalla y cuando salte una alerta porque ha llegado una nueva demanda, la tramitará y se la entregará al juez que le toque por turno resolverla. Habrá un equipo especial de funcionarios para ejecutar sentencias (cobros de deudas, embargos y vigilar el cumplimiento de cárcel, multas o permisos).

Sobre el papel, la idea, a grosso modo, es que los juzgados resuelvan sentencias como si fuese la cadena de montaje de una fábrica. El nuevo modelo pretende eliminar los tiempos muertos y zanjar el problema que planteaban los miles de casos empantanados en un juzgado colapsado mientras otros iban a la velocidad del rayo. Ahora, aunque un juez o un funcionario vaya lento, sus colegas más rápidos rotarán el resto de los expedientes.

El plan también prevé que se necesiten menos funcionarios, porque con el nuevo modelo serán más eficientes. Por otro, todos los letrados judiciales pasarán a depender de dos secretarios coordinadores (uno para tramitar las demandas y otro para ejecutar las sentencias). En Vigo, ya están designados los dos letrados coordinadores, cuyo papel algunos equiparan a papel al de «gran señor» de los juzgados porque ellos lo organizarán todo.

A día de hoy, muchos funcionarios están preocupados porque, a solo tres semanas de arrancar el plan, ignoran qué destino ocuparán en el nuevo modelo judicial o si tendrán que hacer tareas multifunción. Temen que cuando asuman su nuevo puesto queden sepultados por una variopinta montaña de casos y un popurrí de temáticas que jamás han tramitado: materias de lo social, civil o penal, cuya mecánica desconocen porque solo han trabajado en lo contencioso-administrativo, por ejemplo. Dado que ahora trabajan en una sala común, les será más difícil cambiar de destino. Otros empleados públicos saben que la reforma eliminará su puesto pero ignoran a qué nuevo destino irán Alternativas na Xustiza convocó una concentración de protesta porque consideran que la reforma se limita a montar un plan de ajuste y «aforro puro e duro».