El efecto Mercadona reactiva el barrio de Teis

b.r. sotelino VIGO / LA VOZ

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M.MORALEJO

José Durán, sociólogo de la Universidade de Vigo: «La llegada de un nuevo súper reconfigura el entorno, pero no amenaza la convivencia comercial, la imagen romántica de la tienda de barrio pertenece al pasado»

01 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La reciente apertura de un supermercado de gran superficie de la cadena Mercadona en el límite entre Teis y Areal ha provocado una microrrevolución y opiniones divididas. Para muchos vecinos, supone tener cerca un servicio necesario; para los comerciantes tradicionales, otra competencia en medio de un mercado cada vez más difícil. Según el sociólogo de la Universidad de Vigo José Francisco Durán Vázquez, que ha seguido de cerca el fenómeno en el barrio, la llegada del supermercado representa «un beneficio claro» en términos de empleo y comodidad para los habitantes. «Ir a hacer la compra ya no lleva una hora entre ir, volver y llenar la cesta: ahora lo tienes al lado», afirma. Además, señala que un establecimiento así genera mucho más empleo que una tienda de barrio. «¿Cuántos pequeños comercios tendrían que abrirse para igualar los puestos de trabajo que representa un supermercado grande? Desde el punto de vista social y económico, para mí es un impacto positivo», incide el experto.

No obstante, advierte de que no todo debe medirse solo en puestos de trabajo: «También hay que considerar movilidad, flujo de personas, accesibilidad.... A veces un comercio de barrio funciona gracias a que la gente va andando; si el supermercado atrae sobre todo a quienes van en coche, la dinámica social puede ser muy distinta», apunta.

Es el caso de Braulio Ferreiro, un tendero de la zona, dueño de Lucifeli, una pequeña tienda de alimentación que mantiene su clientela habitual. «Algunos cogerán de aquí y de allá, pero de momento no noto un impacto significativo» Sin embargo, admite que la competencia es dura: «Si abriese por las tardes, probablemente subiría las ventas, porque hay mucho flujo de gente. Pero abrir implica un esfuerzo que por ahora no estoy valorando»” El comerciante destaca también que en la zona «no había ningún polo de atracción»: su calle estaba tranquila, con poco tránsito. «Ahora pasa más gente; puede dinamizar, pero también exige adaptación», reflexiona.

En Ártico, un pequeño comercio próximo, María José, recuerda que la semana de apertura fue especialmente dinámica y sí ha notado la fuga de toda la chavalada que a última hora acudía a su tienda para comprar fiambre y pan para bocadillos. El farmacéutico que está a unos pasos de esta tienda, sin embargo, nota por ahora que entran más compradores. Ana, la herborista de Lavanda Bio, ve cambios en positivo. En Metta, una tienda de electrodomésticos y pequeños artículos del hogar en García Barbón, su responsable, Adrián, identifica un efecto curioso y detecta nuevas necesidades: «Desde que abrió, nos preguntan mucho más por carritos de la compra. Hemos vendido ya unos cuantos. Esa es la señal más clara que tengo», explica. Abrió en agosto y dice que aún no tiene perspectiva suficiente para comparar ventas, pero sí nota que el aumento de paseantes hace que personas que no conocían el comercio lo descubran. «Cuanto más flujo, más miran escaparates y más se acuerdan de que aquí hay una tienda. Para mí, por ahora, la influencia es neutra tirando a positiva».

El sociólogo de la Universidade de Vigo pone en cuestión la idealización del comercio tradicional como núcleo comunitario: «La imagen romántica de la tienda de barrio como espacio de relaciones vecinales pertenece, en gran parte, a otra época. Hoy la vida social se mueve en otros espacios, y esa función comunitaria ya no recae en el comercio». Sin embargo, no descarta una convivencia real si los comerciantes tradicionales apuestan por la especialización y por ofrecer lo que el supermercado no cubre. Los testimonios del barrio parecen apuntar en la misma dirección. Por ahora, la impresión general es clara: el cambio se nota, pero no necesariamente para mal.

Las cifras globales del comercio minorista pintan una realidad poco halagüeña: según datos recogidos entre 2019 y 2023 por empresas consultoras sobre el sector del retail, Vigo perdió más de medio millar de comercios minoristas, lo que equivale a cerca de diez cierres al mes.

Roberto Giráldez: «Se hacen más daño entre las grandes superficies que a nosotros»

El gerente de la Asociación de Comerciantes de Teis, Ricardo Giráldez, recuerda que la llegada de un nuevo súper siempre genera competencia inmediata entre los negocios de alimentación del barrio, incluidos los propios socios que operan en ese sector. «Cada vez que hay una apertura la competencia se nota, sobre todo en los primeros meses. Con la novedad, mucha gente va a conocer el sitio y aprovecha para hacer sus compras», señala. Giráldez insiste en que el patrón se repite cada vez que aterriza una gran superficie. «Ya nos pasó cuando abrió el Lidl de Doctor Corbal y Alcampo en la avenida de Buenos Aires. Al principio hay un gran movimiento, pero después se estabiliza», explica. De hecho asegura que más que a las pequeñas tiendas, el impacto más fuerte se produce entre las propias cadenas: «Cuando abrió Lidl le hizo daño a Día; cuando abrió Alcampo, afectó al nuevo Lidl; y ahora este Mercadona, además de provocar el cierre del de la calle Aragón, está restando movimiento a otros grandes», afirma. Para el comercio local, sostiene, el efecto existe pero es limitado y marcado por la novedad. «A nosotros nos hace algo de competencia, pero luego se normaliza porque contamos con ventajas como el trato directo y producto especializado», y señala que más oferta no siempre es malo: «Cuanto más movimiento, más beneficia al tejido comercial».