La Navidad de Vigo xa fala portugués

Begoña Rodríguez Sotelino
b. r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

El efecto llamada de las luces provoca el primer abarrote en el centro de la ciudad a pesar de la lluvia

30 nov 2025 . Actualizado a las 02:23 h.

Lo saben hasta en Japón, que en un lugar muy, muy lejano, llamado Vigo, están celebrando ya la Navidad desde 40 días antes de la señalada fecha del calendario cristiano. Exactamente, eso equivale a celebrar la Semana Santa en Carnaval. Pero el almanaque de las luces que atraen al público como a las polillas no tiene absolutamente nada que ver con festejos religiosos, sino con la parte comercial de un evento que no para de crecer.

Tras dos fines de semana de tibio ambiente, hoy se pudo ver de manera rotunda por primera vez una atmósfera de bullicio, de autobuses llenos descargando viajeros procedentes del norte de Portugal dispuestos a dejarse llevar durante tres o cuatro horas por lo que les ofrece el despliegue vigués. La descarga para esta modalidad de visitantes se suele hacer en la calle Areal y con solo andar unos cien metros tras recoger del maletero común sus bolsas llenas de viandas, lo primero que contemplan es la majestuosa noria. «!A roda xigante!», exclaman varios a la vez cegados por el fulgor del aparato, una engrasada máquina de hacer dinero donde ayer al caer la tarde había que hacer una larga cola para poder subir.

Al lado, la Alameda registraba un alto número de transeúntes paseando o consumiendo en los puestos que conforman un mercadillo. En cuanto al volumen sonoro, se ha convertido en un entorno mucho más respetuoso con el vecindario desde los desmanes de los primeros años. También es cierto que aún faltan piezas del puzle por montar. Unos camellos, unos renos y unos carritos comandados por Pinocho esperan todavía a que los operarios los coloquen sobre los carros para darles vida. Los caballitos que tienen al lado tampoco han empezado a dar vueltas, pero, cuando lo hagan, ya no será como cuando al Concello se le fue la mano al permitir un despiporre que era como las fiestas de Bouzas, pero de más de un mes de duración, con el saltamontes y otros aparatos atronando a los residentes cercanos.

El gentío se hacía notar en el recorrido por la Navidad viguesa también en la Porta do Sol, epicentro del selfi más icónico, y se extendía por Policarpo Sanz y la calle del Príncipe, con gente también aprovechando para hacer compras con los descuentos del Black Friday que duran todo el fin de semana y se extienden hasta este domingo, jornada en la que estará abierto todo el comercio. Esto, añadido al festivo luso de mañana, lunes, hace prever otro lleno, y además, soleado, no como hoy, cuando la lluvia acompañó casi todo el día.

Así que Vigo fala portugués, pero también fala galego, y se escuchan acentos andaluces y castellanos y de otros países disfrutando que no es Navidad, pero es otra oportunidad de fiesta y de ocio. Donde menos está funcionando hasta ahora el invento es en la plaza de Vialia. Su mercadillo sigue bastante desangelado y aún no han abierto ni la rampa. La pista de patinaje sobre hielo lo hizo entrada la noche.

Vigo ha sabido aprovechar desde hace casi un lustro este tirón que arrastra un carro de renos al que se han subido decenas de ayuntamientos viendo el éxito comercial del asunto para los que están en el centro de la ciudad y se dedican al comercio o a la hostelería.