La AP-9 y la autovía a O Porriño están salteadas de controles y son de los que más multan
10 ago 2025 . Actualizado a las 00:48 h.La entrada en servicio de un nuevo radar de tramo en Vigo, cerca del Ifevi, ha puesto en evidencia que el exceso de velocidad en la ciudad está cada vez más vigilado. Hasta una treintena de cinemómetros controlan la velocidad en las principales carreteras, autovías y autopistas cercanas a Vigo y su área, en concreto el sur de la provincia. Solo en las entradas y salidas de la ciudad, desde Rande a Puxeiros y Mos, se concentran una decena de radares.
En toda la provincia, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha colocado 53 máquinas que detectan y multan a los vehículos que pisan de más el acelerador, según desvela su propio listado. Ahora, los dispositivos de tramo van dotados de cámaras de visión artificial que leen las matrículas pero la mayoría son radares fijos.
De estos dispositivos, 24 corresponden al norte de la provincia, desde Pontevedra a O Salnés y Lalín y A Estrada. Los 29 restantes cinemómetros se ubican en la península de O Morrazo, O Val Miñor, O Baixo Miño, A Louriña y el túnel de Folgoso.
La mayoría son radares fijos pero en el entorno de Vigo hay tres que son de tramo (más el cuarto recién incorporado) y que son más sofisticados porque calculan la velocidad medida de los turismos a lo largo de tres kilómetros de recorrido. También constan 14 radares móviles y que se han desplegado, principalmente, por carreteras comarcales donde no es rentable instalar una máquina fija ni de tramo. Una patrulla camuflada circula detectando a los infractores.
Algunos viales están saturados de radares, especialmente, la salida de Vigo hacia O Porriño y el tramo a Tui, en los que se concentra una densa circulación de transporte pesado por los polígonos industriales cercanos y por el movimiento de trabajadores que entran y salen de la ciudad.
En la autopista AP-9 o la autovía A-55 es fácil encontrarse radares cada pocos kilómetros. En concreto, en la A-55, en el tramo que sale de Vigo hasta el túnel de O Folgoso se contabilizan seis radares, todos fijos. Están repartidos en varios puntos: a la altura del hospital de O Meixoeiro, en Puxeiros, en la curva de Tameiga, cerca de la nave de Frigolouro, en O Porriño, y en Mos.
En la AP-9 y su variante de entrada a Vigo se contabilizan al menos tres (uno de tramo y dos fijos), a los que hay que sumar el cuarto recién instalado cerca del Ifevi, que es de tramo.
En la autopista, a su paso por Rande, en el punto kilométrico 149.48, en sentido decreciente, está instalado un radar de tramo. Hay otros dos fijos en la AP-9V, cerca de la avenida de Buenos Aires y otro en la piscina municipal, de Teis.
Respecto a los radares móviles, hay dos en la N-550, uno entre los puntos kilométricos 142,74 y 155,84, que está en el eje O Porriño-Tui, y otro más al norte, en el kilómetro 121,76 al 139,11, cerca de la curva de la Pantalla, en Redondela. También hay un radar móvil en la N-120 y otro fijo, en Ponteareas. Por ello, todo el tramo que va de Rande a Portugal está muy controlado.
Un control en la A-52, a la altura del túnel de Folgoso, el que más sanciones pone en Galicia
Las carreteras que conducen a Portugal o al Miño también cuentan con numerosos cinemómetros, aunque la inmensa mayoría son radares móviles.
Un radar móvil opera en la PO-313, que une a Moaña con Marín. Otro, el del vial PO-325, afecta a Nigrán, el de la PO-331 a Gondomar, el de PO-331 a Gondomar, el de la PO-340 a Tui. También hay cinemómetros en la carretera PO-344 de Tomiño a Gondomar, en la PO-400 en la zona de Crecente y Arbo y el PO-510 en O Porriño. En general, los radares móviles abarcan un tramo de 15 kilómetros.
Especial mención tiene el cinemómetro de Os Valos, en O Porriño, que figura entre los que más multas ponen cada año en toda España.
Sin embargo, es el radar fijo situado en el punto kilométrico 282,58 en sentido creciente de la autovía A-52, entre Vigo y Ourense, a la altura de los túneles de O Folgoso, figura entre los 50 España que más sanciones y denuncias por excesos de velocidad reportan cada año. En el ejercicio pasado, este cinemómetro de Tráfico generó 17.217 multas a conductores que pasaron más rápido de lo debido. Son casi 4.000 más que en el 2023, año en el que fue el tercero que menos se respetó en la comunidad gallega. Le superó el de la A-55, punto kilométrico 11,7, en Mos, que detectó 15.229 infracciones. Al año siguiente, alcanzó las 17.000 multas, pero le superó el del túnel de O Folgoso.