El secretario de Economía del Vaticano apela a la identidad de Vigo durante el pregón del Cristo de la Victoria
VIGO CIUDAD
«No hay mayor honor para un hijo que poder poner voz al corazón de su ciudad», destacó Benjamín Estévez
02 ago 2025 . Actualizado a las 20:36 h.La sombra de los grandes eucaliptos del Museo-Pazo Quiñones de León de Castrelos acogió hoy el pregón de las actos del Cristo de la Victoria de Vigo. El alcalde, Abel Caballero, destacó que la figura es un «valor compartido común para toda la ciudad» y recordó, durante su discurso, como llegó a la ciudad en momento de necesidad. El protagonista del acto fue el secretaria de Economía del Vaticano, el vigués Benjamín Estévez de Cominges. «No hay mayor honor para un hijo de Vigo que poder poner voz al corazón de su ciudad. Ser nombrado pregonero del Cristo de la Victoria no es solo una gran distinción, sino una llamada a hablar desde lo más profundo, desde la raíz misma de lo que uno es», destacó al inicio de su discurso.
Estévez se presentó como «alguien que, aunque la vida le haya llevado hasta los muros del Vaticano y a responsabilidades de la Iglesia universal, no ha dejado nunca de mirar hacia esta tierra, hacia esta ría, hacia este pueblo que camina, cada primer domingo de agosto, con fe antigua y renovada». Su discurso se centró en destacar la tradición del Cristo de la Victoria en la identidad viguesa. «Hay fidelidades, como las de miles de vigueses que todos los primeros domingos de agosto acuden a celebrar a su Cristo, que merecen ser agradecidas en voz alta. Hay misterios —como el de este Cristo — que, por más que se escondan tras una talla de madera, marcan el ritmo de una ciudad, el pulso de su historia, el alma de este pueblo marinero». destacó.
Benjamín Estévez de Cominges nació en Vigo hace cincuenta y un años y, «aunque lleve más años fuera de los que he vivido aquí, hay cosas que uno nunca deja de ser. Ser de Vigo no es solo una cuestión de geografía. Es una forma de vivir entre el mar y la ciudad, entre los veranos de vida un poco asilvestrada en las playas y los inviernos rutinarios en la ciudad, entre los días de lluvia persistente y los días claros que nos permiten admirar las vistas que todos llevamos en nuestra memoria: las grúas de los astilleros, las bateas de la ría y sobre todo, las Islas Cíes al fondo como protección frente al mal tiempo, pero también como promesa de horizonte».
Estévez también recordó como vivía la procesión del Cristo de la Victoria: «De ese día recuerdo los bancos llenos, las aceras abarrotadas, los tambores en la lejanía, y ese instante en que el Cristo pasaba a nuestro lado.De ser símbolo de resistencia de una ciudad marinera, el Cristo se ha convertido en un faro espiritual para vigueses que tenéis la suerte de vivir aquí, pero también para los que hemos emigrado. El Cristo nos acompaña. Nos une», continuó.
Durante el pregón, el trabajador del Vaticano, también tuvo palabras de recuerdo al Papa Francisco: «su muerte, sin duda uno de los grandes pontífices de nuestro tiempo, nos marcó profundamente. Fue un Papa valiente, reformador, cercano. Su muerte dio paso, casi sin tiempo para digerir la noticia, a uno de los procesos más conmovedores que puede vivir la Iglesia: la elección de un nuevo Papa». Estévez también recordó que el Papa León XIV escogió su nombre como un guiño a León XIII, el mismo que firmó 1879 un decreto que afectaba directamente a Vigo. «Ese decreto concedía indulgencia plenaria a los fieles que visitasen al Santísimo Cristo de la Buena Victoria el día de su festividad, y 50 días de indulgencia a quienes asistiesen a su Novena».