El Consejo de Seguridad Nuclear coloca a la ciudad como zona de actuación prioritaria
26 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El gas radón es invisible. Tampoco huele. Puede estar muy concentrado en un lugar y ser imperceptible para un ser humano. Sube directamente desde la tierra por la descomposición del uranio presente en el suelo y tiende a acumularse en lugares cerrados y mal ventilados. Es radiactivo y, en concentraciones altas, aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. Además, está más presente en el día a día de lo que se suele creer. Es la segunda causa de esta enfermedad después del tabaco, la primera para los no fumadores. También en Galicia, donde los suelos graníticos que abundan en la comunidad generan más este gas que los del resto de España.
Vigo y su área son de las zonas más expuestas. Todos los concellos, exceptuando Baiona, registran en más del 10 % de sus hogares concentraciones superiores a 300 becquerelios por metro cúbico (unidad de medida de la radiación), el límite que fija la Organización Mundial de la Salud para exposiciones peligrosas, aunque el ideal sería bajar de 100. Estas cifras están recogidas en el nuevo mapa oficial que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha divulgado este mes y que obliga a las empresas de Vigo a medir la concentración de gas radón. También a las de todos los concellos del área de la ciudad, exceptuando Baiona y O Rosal, los menos afectados.
La nueva normativa que aprobó el CSN en mayo de este año «requiere que los titulares de las actividades laborales que se desarrollen en lugares de trabajo situados en plantas bajas y plantas bajo rasante de los municipios de actuación prioritaria [como Vigo] midan la concentración de radón en aire en todas las zonas en las que los trabajadores deban permanecer o a las que puedan acceder por razón de su trabajo, excluidas las zonas al aire libre», explican.
El CSN también indica que los edificios compartimentados en despachos deben tener un detector por habitación; las áreas de hasta 1.000 metros cuadrados (oficinas de planta abierta, superficies de atención al público, almacenes comerciales...), un detector cada 200 m2; y las de hasta 5.000 metros cuadrados, uno cada 500 m2. Esta normativa también incluye gimnasios o aparcamientos subterráneos. Además, las empresas están obligadas a hacer una medición con una empresa especializa durante al menos tres meses. El CSN recomienda hacerlas entre octubre y mayo, ya que los edificios se ventilan menos, y recuerda que los nuevos centros de trabajo o los que recuperan la actividad y no dispongan de un estudio en vigor, deberán garantizar que la exposición de los detectores se inicie en un período máximo de seis meses.
Vigo es la tercera ciudad más expuesta de Galicia, por detrás de Pontevedra y de Ourense. Un 15,11 % de las mediciones superaron los 300 becquerelios por metro cúbico, mientras que un 29 % está por encima de los 200 según el mapa del Laboratorio de Radón de Galicia, que trabaja con datos más actualizados que los del CSN. Estas cifras «muestran una fotografía bastante clara de la situación, ya que Vigo es la ciudad de España en la que se han realizado más mediciones», destaca el catedrático de Preventiva y Salud Pública en la USC y director del Laboratorio de Radón de Galicia, Alberto Ruano Raviña. En concreto, desde el laboratorio han realizado 622 mediciones.
En el caso de Vigo, como en toda la provincia, la alta concentración se debe a las características graníticas del suelo. Además, las zonas más expuestas de la ciudad son las del rural. «Esto se debe a las características de sus viviendas», indica Ruano. El radón se acumula más en sótanos y en primeras plantas.
Los concellos rurales del área los más afectados: el 75 % de los hogares de Covelo, en riesgo
El mapa del Laboratorio de Radón de Galicia también sitúa a Covelo, donde un 75 % de las mediciones superaron el umbral, es decir, tres de cada cuatro casas, Mondariz con un 71 %, Fornelos de Montes con un 67 % y Salvaterra do Miño con un 43 % como los concellos más afectados. Estos datos tan elevados se pueden deber a que la muestra de mediciones es limitada, ya que en los cuatro concellos solo se han realizado 39 tomas de datos. Aun así, en otros municipios más grandes, como Mos y O Porriño, sí que se puede realizar una radiografía más completa. El primero supera los 300 becquerelios por metro cúbico en un 35 % de las mediciones, mientras que el segundo lo hace en casi un 20 % según el mapa del Laboratorio de Radón de Galicia, que se va actualizando cada año y que sirve para que la sociedad comprenda una problemática que aún es invisible para una parte de la población.
Ruano recuerda que la mejor manera para averiguar si una vivienda está expuesta al radón es realizar una medición con una empresa homologada. Recuerda que, aunque la concentración de radón en una vivienda suele ser estable, el deterioro del edificio puede provocar grietas por las que se cuela el gas. «Lo recomendable sería repetir mediciones en un período entre cinco y siete años». En caso de registrar concentraciones de riesgo «hay distintas formas de reducirla que van desde cambiar y mejorar el aislamiento a instalar soluciones de ventilación para renovar el aire de la vivienda», indica. El primer paso, insiste, es que la sociedad sea consciente de que existe este gas, de sus riesgos y de la necesidad de hacer mediciones.