La ciudad registra niveles por encima de lo recomendable en dióxido de nitrógeno, ozono y partículas en suspensión. El tráfico es el principal problema
07 may 2025 . Actualizado a las 10:12 h.«Vigo cumpre con todos os requisitos definidos pola lexislación aplicable para manter unha axeitada calidade do aire», concluyen los técnicos de la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático de la Xunta de Galicia en el último informe anual sobre la calidad del aire de la comunidad publicado en abril. Los datos acumulados, todos del 2023, cumplen la normativa vigente en España, pero también exceden en exposición de contaminantes los límites recomendados por la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que indica que, aunque se cumple la normativa nacional, la calidad del aire en la ciudad puede ser perjudicial para los vecinos.
Concretamente, la ciudad registra niveles superiores a los recomendados por la Unión Europea y la OMS en cuatro contaminantes: dióxido de nitrógeno, ozono y dos tipos de partículas en suspensión (PM10 y 2,5). Esto se debe a que la normativa española, aprobada en el 2011 es mucho más laxa que los valores defendidos por la OMS y por la normativa de la UE, publicada el año pasado y que recoge unos límites que se deben cumplir en el 2030. Es decir, a día de hoy Vigo presenta concentraciones de contaminantes en el aire que incumplirían las normas comunitarias para 2030.
El dióxido de nitrógeno es un contaminante generado por el tráfico rodado y la industria que, en exposiciones altas, pueden irritar los pulmones y disminuir su capacidad funcional. Otras investigaciones también lo relacionan con un bajo peso al nacer y mayor probabilidad de parto prematuro, por lo que las embarazadas son un colectivo de especial protección ante episodios de altas exposiciones de dióxido de nitrógeno. Los datos de la Xunta indican que la ciudad cumple la normativa respecto a este gas e inciden en que la estación ubicada en Coia solamente superó los límites en diez ocasiones, pero atendiendo a la norma europea la ciudad y su área son de las más expuestas de Galicia al dióxido de nitrógeno junto a la de A Coruña.
Vigo registra todavía peores exposiciones de partículas en suspensión, que, según su tamaño, se dividen en dos grupos: las partículas «gruesas» (Pm10) y las «finas» (Pm2,5). Las más grandes suelen generarse en actividades e instalaciones de tipo urbano o residencial como combustión de calefacciones, determinadas industrias, construcción y demolición de edificios u otro tipo de obras públicas, mientras que las pequeñas están asociadas principalmente al tráfico urbano.
En cuanto a partículas gruesas Vigo presenta las exposiciones más altas de Galicia y la estación de Coia superó en 35 ocasiones el límite de la normativa española. «Isto tivo lugar principalmente pola influencia do tráfico rodado e tamén contribuíu a repercusión das festas de Coia», indican los técnicos de la Xunta en el informe. En lo relativo a las partículas finas también se supera el límite marcado por la normativa española junto A Coruña.
Por último, la ciudad también anota malos resultados de exposición a ozono, un contaminante que puede irritar el sistema respiratorio y que se relaciona con el aumento de la mortalidad por accidente cardiovascular. De nuevo, la ciudad cumple la normativa española de exposición al ozono, pero suspende en la europea y la de OMS respecto a un gas que, también, suele tener su origen en el tráfico rodado.
Cinco años antes de que expire el límite dado por Europa para cumplir la normativa aprobada en el 2024, en Vigo aún no se han puesto en marcha las zonas de bajas emisiones. Un informe municipal sitúa ahora la entrada en vigor de esta medida en el cuarto trimestre del 2025, después de que el gobierno local la fijara en el primer semestre. El Concello establecerá cuatro lugares: dos en el centro urbano, una en O Calvario y otra en Bouzas.
El Plan Xeral aconseja medidas para corregir el aumento de las emisiones
El estudio ambiental estratégico recogido en el nuevo PXOM de Vigo, que se aprobará, si no hay un nuevo retraso, este mes, también avisa de que «a intensificación das actividades urbanas e industrais podería incrementar as emisión de contaminantes a atmosfera» derivadas de una mayor movilidad y, también, de más construcción: «a calidade do aire empeoraría especialmente na fase de execución das obras de urbanización», continúa el estudio. La OMS recuerda que una parte de las partículas en suspensión «gruesas» provienen de la construcción que, previsiblemente, se multiplicará en Vigo en los próximos años.
El estudio ambiental también insta al Concello a «dispoñer as oportunas medidas para prever e minimizar a contaminación atmosfériras, aplicar as tecnoloxías limpias e vixiar e controlar os valores de emisións». Además, también inciden que las soluciones de movilidad adoptadas en el Plan Xeral y en otros programas de las administraciones mitigarán estos efectos. «No interior das tramas urbanas, é esperada unha reducción xeralizada do impacto negativo da calidade do aire derivado do tráfico por mor da redifinición do viario estrutural, dos procesos de humanización o polo aumento dos vehículos eléctricos».
El estudio también recoge que la ordenación de los suelos rústicos, «en especial dos que acollen usos forestais», garantiza un sumidero de gases contaminantes que «contribuirá a mitigación das consecuencias do cambio climático global». Con todo, el estudio ambiental recoge que el impacto a la calidad del aire de la activación del nuevo PXOM se considera «moderado».