La imagen del barrio histórico se recupera a golpe de talonario público y privado con decenas de reformas
07 may 2025 . Actualizado a las 02:13 h.La zona histórica de Vigo atraviesa una transformación profunda a golpe de talonario, público y privado. Esto ha hecho que a día de hoy se convierta en una de las áreas urbanas de Galicia más atractivas para los inversores. Ya es prácticamente imposible encontrar un piso que valga menos de 100.000 euros y los hay de auténtico lujo que rondan el millón. Una de las consecuencias de este proceso es que el feísmo, que sigue instalado en los cascos históricos de otras ciudades, es aquí algo cada vez más residual. Sigue habiendo pintadas y persisten algunas casas abandonadas, pero el cambio que se ha producido para mejor es evidente. Está siendo posible gracias a la recuperación de prácticamente toda la fachada de O Berbés, decenas de intervenciones en el Casco Vello alto, el fenómeno de los pisos turísticos que (al margen de los efectos perniciosos que tiene en el alza de los alquileres) tira de las reformas y operaciones en marcha como la macrourbanización de lujo que transforma el viejo Barrio do Cura.
Alejandro Martínez García, aparejador y autor del libro Vigo, da antigua cidade amurallada ó Casco Vello actual, observa el proceso como «un milagro». «Donde hace 20 años había prostitución y tráfico de drogas, ahora juegan al escondite niños de 4 y 5 años», asegura refiriéndose a la zona alta. Este cambio ha sido posible gracias a la labor que se ha llevado a cabo desde el Consorcio Casco Vello, que ha promovido la compra de más de 30 inmuebles en ruinas para su rehabilitación y puesta en el mercado a precios asequibles.
Las rehabilitaciones de calidad, alejadas del feísmo urbanístico, tienen su máximo exponente en el Palacio de la Oliva, que ha supuesto la recuperación del ruinoso pazo del Marqués de Valladares. La peatonalización de la Porta do Sol impulsada por el Ayuntamiento también ha sido determinante para mejorar la calidad de ese espacio urbano. «El tráfico rodado era una barrera entre el Casco Vello alto y el bajo y eso acusó la marginalidad de la zona superior. Dentro de lo malo, como no se invirtió en la zona de arriba, las viviendas rehabilitadas conservan su tipología original», afirma el aparejador. Edificios rehabilitados en este entorno han ganado premios de arquitectura. La delegada de la Xunta, Ana Ortiz, ha destacado las reformas de bajos y el hecho de que «rúas enteiras como as do Casco Vello alto locen agora como nunca, con decenas de emprendedores e negocios que decidiron que o seu futuro está no barrio histórico».
Entre las inversiones públicas destacadas están también las de la plaza de la Ribera, que hasta hace poco era la peor postal turística de la ciudad. El albergue de la Xunta y la sede de la Universidad se han dado la mano con las inversiones del Consorcio en O Berbés. La calle Real, donde ha abierto el Registro de la Propiedad y el Consorcio de la Zona Franca prepara la sede de la asociación Down Vigo, también se va recuperando. El próximo hito lo marcará la recuperación del Barrio do Cura, un antiguo foco de marginalidad, cuyas antiguas viviendas sin valor arquitectónico han sido derribadas para dar paso a cerca de 300 pisos de alto standing. El diseño ha corrido a cargo del arquitecto vigués Alfonso Penela.