Los antecesores de Luisa Sánchez en el PP de Vigo no se unieron al «pinta bien» dedicado a la nueva presidenta
VIGO CIUDAD
Solo Elena Muñoz acudió al congreso popular, en el que los cargos participantes ensalzaron la unidad que aseguran caracteriza al partido ahora
23 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Alfonso Rueda clausuró ayer el congreso del PP de Vigo repitiendo palabra por palabra el diagnóstico generalizado con el que la militancia popular se expresó respecto a Luisa Sánchez, su nueva presidenta. «Pinta bien», dijo desde el atril del edificio del Tinglado del Puerto, igual que antes señalaban al ser preguntados otros notables de la formación, aunque todos con el freno electoral echado haciendo notar la dificultad de derrotar a un alcalde que lleva 18 años en el poder y con el título de mayoría absoluta sobrada.
No hubo ruptura en el cónclave conservador como sí ocurrió en los dos congresos anteriores. Esta vez no hubo más que la candidatura de la Sánchez viguesa, pero la unidad expresada en votos (el 98,6 % a su favor) y ensalzada por los cargos intervinientes, no se correspondió con el arrope público de sus antecesores. Solo acudieron el 16,6 % de sus últimos seis presidentes, los que se sucedieron desde que el PP alcanzó por primera la vez la alcaldía de Vigo en 1995.
Ni Marta Fernández-Tapias, (asistió su padre), ni Corina Porro, ni José Manuel Figueroa (aquejado de una dolencia), ni Juan Corral y tampoco Manuel Pérez asistieron en directo al traspaso de poderes entre la gestora del partido y su nueva presidenta. La mayoría dio cuenta de compromisos previos para excusarse, como también lo hizo Javier Guerra, el único rival que plantó cara al aparato infructuosamente en las dos últimas oportunidades.
Elena Muñoz, de vuelta ya en Vigo como interventora territorial de la Xunta, acudió y abrazó a Luisa Sánchez, y coincidió también en el «pinta bien» acuñado para animar y animarse en la nueva etapa y en la remontada con la que está obligada a subir desde los cinco ediles actuales, aunque Alfonso Rueda le haya conminado a plantearse metas alcanzables. Ni en el PP ni en ningún otro partido sobra la paciencia, y la constancia se pone a prueba ante la oferta de otros puestos más apetecibles que el de quejarse desde la oposición. Ella, al contrario de lo que ha ocurrido en la historia de los populares vigueses, asegura que da el paso para quedarse.
Estuvieran o no en la cita, casi todos los presidentes anteriores hablaron en los últimos días con la nueva líder. Paseos por la playa, comidas y llamadas compartió la edila para coser la unidad ayer representada y evitar de nuevo pulsos que no han hecho más que desconectar a una buena parte de la militancia y su electorado. Aparentemente, pocas o ninguna concesión a las anteriores etapas, aunque desde el atril se dieran las gracias de manera reiterada a los que empuñaron el relevo anteriormente.
Luisa Sánchez asume las riendas del PP como hizo su madre en una agrupación de Badajoz, y aspira a ser alcaldesa como sus tíos y abuelo. Ana Ortiz, hasta ayer presidenta de la gestora popular, le animó: «El PSOE está muy debilitado; perdió 20.000 votos en las últimas municipales», dijo para impulsar la idea de que se debe de trabajar con la idea de la remontada.